Crisis en el fútbol: Manchester United, Tottenham, West Ham y Rangers
La afición al fútbol se parece un poco a la mañana de Navidad. Meses haciendo listas de deseos, convenciéndose de que esta vez sí, de que la próxima temporada será distinta. Imaginando qué habrá dentro del envoltorio.
Luego llega el primer partido. Y el papel de regalo se rompe en 90 minutos.
El nuevo tropiezo de Manchester United
Los seguidores de Manchester United tenían motivos para ilusionarse. Tercer puesto con Michael Carrick, fichajes de nivel como Youri Tielemans y Andrey Santos, un calendario que arrancaba ante equipos recién ascendidos. El escenario ideal para anunciar un regreso serio a la élite.
Danny, aficionado del United, escribía a la página en directo de BBC Sport antes de la visita a Hull City: estaba impresionado con el once… y con el banquillo. Algo que los hinchas no sentían desde hacía años.
Pero el club vive encadenando amaneceres falsos desde que Sir Alex Ferguson se retiró en 2013. El título de la temporada 2012-13 sigue siendo la última Premier League en las vitrinas de Old Trafford. Y el nuevo intento de reconstrucción empezó con otro golpe: 2-0 ante Hull City, un recién ascendido vía play-offs que pareció mucho más equipo de élite que el 13 veces campeón.
Alec, seguidor del United desde hace 38 años, lo resumió con crudeza: las últimas décadas le han enseñado a no ser optimista. Se rió al leer que se hablaba de una gran profundidad de plantilla. “Es tan profunda como una piscina para niños”, lamentó. Y vaticinó “otra temporada larga”.
El viaje de vuelta a Manchester tampoco dio tregua. Mientras el equipo caía ante los Tigers, en el estadio se anunciaba la cancelación de dos trenes hacia Manchester. La afición local aprovechó para mofarse con un cántico dirigido al fondo visitante: “Deberíais haber venido en taxi”. Un final de jornada tan áspero como el resultado.
Tottenham, mucho gasto y la misma sensación
El consuelo para el United es que no está solo. En Londres, Tottenham llevaba dos temporadas seguidas terminando en el puesto 17. El verano, sin embargo, había alimentado la idea de un corte radical con ese sufrimiento.
Tras salvarse del descenso en la última jornada del curso pasado, el club abrió la cartera: llegaron el central Jan Paul van Hecke y los centrocampistas Sandro Tonali y Mateus Fernandes. El gasto ya alcanza los 237 millones de libras y sigue subiendo. Sobre el papel, un equipo para mirar hacia arriba.
La realidad del primer fin de semana fue otra. Brentford destrozó a los Spurs con un 3-0 contundente. Sobre el césped estaban caras nuevas de peso: Andy Robertson, Marcos Senesi, Van Hecke y un Tonali de 100 millones de libras. No bastó.
Mark, aficionado del club, tiró de memoria histórica: Tottenham ha vivido tantas falsas ilusiones en la era Premier League que la única novedad esta vez es la cifra “ridícula” invertida en el mercado. Otro seguidor, Richard, fue aún más duro: la derrota del United en Hull le sorprendió; la de los Spurs, nada. Recordó las dos temporadas seguidas terminando en el 17 y criticó los millones gastados en jugadores “del montón”, incluido un fichaje de 85 millones descendido dos veces en las dos últimas campañas.
La inversión récord no ha comprado tranquilidad. Al menos no en agosto.
West Ham, del sueño de ascenso al vértigo
En el este de Londres, West Ham todavía digiere el final de una era: 14 años en la Premier League acabaron la pasada temporada. El objetivo es regresar rápido. Muy rápido.
El plan parecía sólido. Con Nuno Espírito Santo al mando, el club rompió el récord de traspaso en Championship para fichar a Arne Engels, además de incorporar a Manor Solomon, Joel Piroe y Divine Mukasa. Sobre el papel, un bloque para pelear por el título y el ascenso directo.
Pero el arranque ha pinchado la burbuja. Dos partidos, un solo punto. Primero desperdiciaron una ventaja de dos goles ante Burnley. Después, derrota 2-1 en casa frente a Charlton. El discurso ha pasado del entusiasmo a la impaciencia en apenas 180 minutos.
Les, hincha de los Hammers, lanzó un dardo directo al banquillo: pidió que alguien “saque a Nuno de su miseria”, acusándole de repetir los mismos errores tácticos del curso anterior. Según él, el técnico debió irse al final de la temporada pasada. “No merecemos nada”, sentenció.
Desde Corfú, Mike siguió la misma línea. Dijo no sorprenderse por el inicio y dejó un mensaje claro: “No no Nuno”. Recordó que el técnico ya ha tenido 33 partidos al mando y, aunque su trabajo en Forest y Wolves pueda valorarse, para él no encaja en West Ham. “Ya basta”, remató.
El sueño de un regreso inmediato a la Premier ya tiene grietas visibles.
Rangers, otro verano de gasto y otra vez dudas
En Escocia, el guion tampoco es amable. Rangers afrontaba la temporada con ambición renovada en la Scottish Premiership. De nuevo, inversión fuerte: 11 fichajes en verano. Además, la llegada de Derek McInnes desde Hearts tras una campaña notable, acompañado por su capitán Lawrence Shankland, encendió la ilusión en Ibrox.
La respuesta sobre el césped ha sido heladora. Eliminación en la fase previa de la Europa League ante Jagiellonia Bialystok, abucheos de su propia afición y preguntas abiertas sobre el futuro de McInnes cuando la temporada casi no ha arrancado.
En liga, el panorama tampoco mejora: solo un punto tras los partidos ante Dundee United y Hibernian. Bill, seguidor del club, fue tajante: “Rangers no va a ninguna parte”. Se preguntó qué ha estado entrenando McInnes con sus jugadores. Graeme, con más de 60 años viendo al equipo, fue incluso más lejos: aseguró que esta es la peor versión de Rangers que ha presenciado.
La comparación con el curso pasado es inevitable. Entonces, el equipo empezó tambaleante con Russell Martin y nunca se recuperó del todo. El despido llegó a principios de octubre. Esta vez, con agosto aún en curso, la paciencia vuelve a tensarse en Ibrox.
Un inicio que ya huele a crisis
Manchester United, Tottenham, West Ham, Rangers. Cuatro clubes, cuatro contextos distintos, un mismo sabor de boca: la sensación de que el envoltorio prometía mucho más que el regalo.
La temporada acaba de empezar. Pero las gradas ya se preguntan si este nuevo curso será, otra vez, solo otro amanecer falso.






