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La crisis ofensiva del Manchester United tras la lesión de Sesko

La lesión de espinilla que no suelta a Benjamin Sesko ha dejado al Manchester United desnudo en la zona más sensible del campo. Sin su ‘9’ esloveno, ausente toda la pretemporada y ahora de nuevo en la enfermería por la misma dolencia, Michael Carrick se ha visto obligado a improvisar en el frente de ataque. Y el experimento empieza a pasar factura.

Cunha, fuera de sitio y bajo la lupa

Ante la falta de un delantero centro fiable, Carrick ha colocado a Cunha como referencia en los cinco primeros partidos de Premier League. Un giro radical para un futbolista que, por naturaleza, vive en la banda izquierda, donde rompe líneas conduciendo, encarando y atacando espacios.

La consecuencia es un efecto dominó: Marcus Rashford ha sido desplazado al costado para abrirle hueco al brasileño por dentro. Sobre el papel, una solución de emergencia. Sobre el césped, una decisión que genera cada vez más ruido.

Nicky Butt, excentrocampista del United, no se anduvo con rodeos en el podcast The Good, The Bad and The Football. Para él, el cambio de rol está desfigurando al jugador.

«Jugar a Cunha como nueve le mata», sentenció Butt. «No se acerca ni de lejos al jugador que es partiendo desde un costado. No tenemos un ‘9’ más allá de Sesko, más allá de [Joshua] Zirkzee, pero ha estado que si se va, que si se queda, que si se va, que si se queda. Y cuando entra, no parece ni de lejos un ‘9’ del Manchester United».

El mensaje es claro: el United no solo sufre por la ausencia de Sesko, sufre también por intentar forzar a Cunha en un traje que no le sienta.

Rooney apunta al origen del problema

Wayne Rooney, máximo goleador histórico del club, coincide. En The Overlap, el exdelantero fue directo al núcleo futbolístico del debate: el perfil del brasileño.

Para Rooney, Cunha pierde su esencia cuando juega de espaldas. Lo suyo es otra cosa. «Para mí, Cunha es mejor en la izquierda», explicó. «Jugar de espaldas a la portería es muy difícil. Cuando juegas abierto y recibes el balón, tu cuerpo ya está girado. Y el mejor atributo de Cunha es conducir con el balón».

Ahí está la clave. El brasileño se siente cómodo cuando ve el campo de frente, cuando acelera, rompe líneas y obliga a los centrales a retroceder. No cuando tiene que aguantar balones largos, chocar con centrales y descargar de espaldas.

Rooney fue todavía más contundente con la solución que él aplicaría sin esperar: «Yo lo habría cambiado hace unas semanas… mientras no haya un ‘9’, prefiero a Rashford antes que a Cunha».

El diagnóstico de dos voces autorizadas converge en el mismo punto: el United está sacrificando a Cunha sin resolver realmente su problema estructural en la punta del ataque.

Zirkzee, talento, dudas y una advertencia

La ausencia de Sesko no es el único quebradero de cabeza para Carrick. La figura de Zirkzee aparece como alternativa… y como incógnita. Su situación contractual, entre idas y venidas, ha alimentado la sensación de incertidumbre. Su juego, también.

El holandés tiene calidad. Eso nadie lo discute. Pero su toma de decisiones y su tendencia a adornarse demasiado en zonas comprometidas han irritado tanto a la grada como a antiguos referentes del club. Perder balones en zonas bajas por un lujo innecesario no es un pecado menor en un equipo bajo presión.

Rooney, aun así, ve en él una opción válida. Siempre que cambie de chip. «Zirkzee es en realidad un jugador técnicamente muy bueno», admitió. A partir de ahí, endureció el discurso.

El excapitán de Inglaterra dibujó incluso el mensaje que le lanzaría al delantero antes de darle la titularidad: «Le diría: ‘Vas a ser titular, si te veo hacer una p*** filigrana con el balón, sales. Lo único que quiero de ti es que te ofrezcas, que recibas y enlaces con tus centrocampistas y tus jugadores de banda».

Nada de adornos. Nada de florituras. Solo simplicidad agresiva: bajar, tocar, asociarse, dar continuidad al ataque. Ser un ‘9’ funcional en un equipo que necesita certezas, no destellos aislados.

Un dilema que define la temporada

Entre la lesión recurrente de Sesko, un Cunha desnaturalizado y un Zirkzee al que le exigen madurez inmediata, el United se asoma a un dilema que va más allá de los nombres. Es una cuestión de identidad ofensiva.

Carrick tiene que decidir: seguir forzando a sus mejores jugadores fuera de posición o apostar por un ‘9’ menos hecho pero más específico, al precio de asumir sus errores. Butt y Rooney ya han marcado su línea: Cunha a la banda, Rashford o Zirkzee por dentro, y tolerancia cero con la complacencia.

En un club que se mide por títulos y no por excusas, la próxima decisión en la delantera no será solo táctica. Puede marcar quién manda realmente en el proyecto y qué tipo de equipo quiere ser este Manchester United cuando la pelota quema en el área rival.