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David Alaba: De campeón europeo a Udinese

David Alaba aterrizó en Roma a primera hora del jueves con el sigilo de una gran operación… pero sin traspaso. Libre, con 34 años y un palmarés que intimida, el exdefensa de Real Madrid y Bayern está a un paso de convertirse en nuevo jugador de Udinese, en uno de los movimientos más inesperados del mercado.

El austriaco pasó el reconocimiento médico en la clínica Villa Stuart, referencia absoluta para el fútbol italiano. Según informó Sky Sport Italia, las pruebas no detectaron ningún problema. Semáforo en verde. Con el visto bueno médico, el internacional austríaco puso rumbo al norte, hacia Udine, para rematar los últimos flecos y firmar su contrato.

Un gigante sin club… durante muy poco tiempo

Desde el 30 de junio, fecha en la que expiró su vínculo con los blancos, Alaba era una oportunidad de oro en el mercado. Un campeón de Europa en paro. Su condición de agente libre encendió las alarmas en varios continentes.

Clubes de Serie A tantearon su incorporación, igual que Union Berlin en la Bundesliga. Desde fuera de Europa, las llamadas llegaron cargadas de dólares y proyectos exóticos: Club América en México, Inter Miami en la MLS, Al-Sadd en Catar. El tipo de destinos que suelen seducir a estrellas consagradas en la recta final de su carrera.

Alaba eligió otro camino.

Nada de sol de Florida ni aventuras en ligas emergentes. Prefirió el Friuli, un club histórico, de perfil medio, que lucha cada temporada por sobrevivir en la élite italiana. Una decisión que rompe el guion más previsible de su carrera.

De los focos de Bayern y Madrid al desafío de Udine

La apuesta sorprende porque el austriaco ha vivido casi toda su trayectoria en la cima. Primero, en el Bayern más dominante de la última década. Después, en un Real Madrid construido para ganar cada primavera en Europa.

Su vitrina lo cuenta todo: cuatro Champions League, diez Bundesligas, dos Ligas con el conjunto blanco. A eso se suman tres Supercopas de Europa y tres Mundiales de Clubes. Un currículum reservado a unos pocos elegidos.

Ahora cambia el decorado. De los vestuarios repletos de estrellas a un equipo que mira hacia arriba con respeto, no de tú a tú. De pelear por títulos cada año a pelear cada fin de semana por puntos que valen permanencias. El reto es otro, pero no menor.

Udinese, por su parte, incorpora algo que no se compra todos los días: mentalidad ganadora en estado puro. Un futbolista que ha convivido con la exigencia máxima en Alemania y España y que puede trasladar ese estándar a un vestuario acostumbrado a otro tipo de batallas.

Un contrato corto, una apuesta grande

Los informes desde Italia apuntan a un acuerdo de corta duración. Un compromiso medido, casi de cirujano: el club reduce riesgo, el jugador mantiene libertad a medio plazo. Si la fórmula funciona, todos ganan.

Una vez estampada la firma y registrado el contrato, Alaba se integrará de inmediato en la dinámica del equipo. El cuerpo técnico deberá decidir cómo y dónde encajarlo: líder en el eje de la defensa, comodín en el lateral, incluso apoyo en la salida de balón desde el mediocampo. La versatilidad que mostró en Bayern y Real Madrid vuelve a ser un arma.

La afición de Udinese ya mira el calendario. Quiere ver a su fichaje estrella con la camiseta blanquinegra cuanto antes, medir hasta qué punto un campeón de Europa puede cambiar el pulso de un equipo que vive en la zona media-baja de la tabla.

Alaba llega con la mochila llena de títulos y experiencia. Ahora falta la respuesta clave: ¿puede ese bagaje transformar a Udinese o será Udine quien transforme la última etapa de David Alaba?