Debut de Jeremy Jacquet y Ronaldo Araujo en la defensa de los Reds
La nueva zaga de los Reds empieza a mandar señales claras. Jeremy Jacquet y Ronaldo Araujo, dos de las incorporaciones estivales para la línea defensiva, debutaron en el amistoso de pretemporada ante Como y dejaron algo más que simples buenas sensaciones: dejaron números y actitud de futbolistas que quieren quedarse.
Jacquet arrancó como titular y no tardó en imponer su físico y su lectura del juego. En solo 45 minutos firmó el mayor número de entradas del equipo, tres, y ganó siete duelos, también el mejor registro del encuentro. Un estreno intenso, casi agresivo, que marcó el tono del bloque atrás antes de dejar su sitio en el descanso.
El relevo lo tomó Araujo, llegado cedido este verano y que disputaba su primer partido ante su nueva afición. El uruguayo no se escondió. Ganó cinco de los siete duelos que disputó y terminó con el segundo mayor número de entradas, dos, confirmando que no ha venido a pasar desapercibido. Su impacto fue inmediato, tanto en la contundencia como en la personalidad para mandar en su zona.
Desde el cuerpo técnico se valoró el punto de partida, pero con los pies en el suelo: es solo el comienzo. El mensaje interno es claro: buen inicio, ahora toca sostenerlo. La idea gira en torno a algo tan simple como decisivo en defensa: jugar juntos.
Ahí aparece un detalle que, en agosto, también cuenta. “El inglés de Jeremy es un poco mejor que el de Ronald”, se admite en el vestuario, con una sonrisa, pero sin darle más peso del necesario. La comunicación verbal ayuda, pero la jerarquía del grupo se apoyará en otro idioma: el del fútbol. “Al final todos somos buenos futbolistas. Podemos ver y oler ciertos momentos, saber cómo defender determinadas situaciones”, se subraya desde dentro.
La clave, insisten, será el tiempo compartido en el césped. Los entrenamientos pulen automatismos, pero los partidos revelan de verdad quién se entiende con quién cuando el ritmo sube y el margen de error se reduce. “Está claro que necesitas formar una conexión y eso lleva un poco de tiempo. Es absolutamente normal”, se asume en el entorno del equipo. La urgencia, sin embargo, existe: “Ojalá podamos conseguirlo lo más rápido posible”.
Sobre Jacquet, la lectura es positiva. El defensa terminó el primer tiempo fatigado, lógico tras tanto tiempo sin disputar 45 minutos de competición. Esa media parte le sirve como punto de partida y como aviso: ahora todo depende de cómo recupere, de cómo responda su cuerpo al esfuerzo y de cuánto sea capaz de sostener este nivel cuando los amistosos den paso a la exigencia real.
La pretemporada ha abierto una puerta para los dos. La cuestión es sencilla y brutal a la vez: ¿quién de ellos convertirá este buen comienzo en una titularidad indiscutible cuando el curso eche a rodar de verdad?






