Derek McInnes: ¿El nuevo director de Rangers?
Mientras Escocia vive pendiente del Mundial, otro culebrón agita el fútbol del país: el futuro de Derek McInnes. El técnico que rozó la gloria con Hearts podría estar a un paso de regresar a Ibrox para dirigir a Rangers. Un giro mayúsculo en una temporada ya plagada de sacudidas.
Hace apenas un mes, McInnes tuvo a Hearts a minutos de lograr su primer título de liga en 66 años. Ahora, el hombre que llevó a los de Tynecastle a una campaña histórica suena como el elegido para tomar las riendas del club al que superó en la tabla el curso pasado. El contexto se ha alineado: con Danny Rohl encaminado a RB Salzburg, el banquillo de Rangers queda abierto… y el nombre de McInnes encaja casi de forma natural.
No lo dice cualquiera. Tony Docherty, su antiguo asistente durante más de una década en St Johnstone y Aberdeen, lo ve clarísimo. Para él, McInnes es el encaje ideal para un Rangers que lleva años peleado con su propia mentalidad.
«Es una oportunidad brillante, si se presenta», explicó en el Scottish Football Podcast. Y fue más allá: si todo se desarrolla como parece, considera que es «el encaje perfecto» para el club de Ibrox.
El carácter que Rangers lleva una década buscando
La acusación se repite temporada tras temporada: Rangers se cae cuando el título se pone a tiro. El final del último campeonato fue un ejemplo brutal. Al llegar el split, el equipo estaba segundo, a un punto de Hearts y por delante de Celtic. Rohl habló entonces de «cinco finales de copa». Perdió cuatro. Acabó tercero y lejos de la pelea real.
Ese derrumbe ha dejado una marca profunda. Y es ahí donde Docherty cree que McInnes puede cambiar el paisaje.
«Derek es una persona enormemente competitiva», recordó. Para él, la pasada campaña con Hearts lo demuestra: cuando muchos daban por desinflado al equipo, se mantuvo en la lucha hasta el final. «Solo por él y por el reclutamiento que hizo fueron competitivos de principio a fin», añadió.
El exentrenador de Dundee está convencido de que ese filo competitivo, sumado a su pasado como jugador de Rangers entre 1995 y 2000 y a su afinidad con el club, lo convierten en una apuesta potente. No habla de un técnico de paso, sino de alguien que entiende la exigencia emocional y deportiva de Ibrox.
McInnes contra el gigante verde
La figura al otro lado de la ciudad añade aún más tensión al posible duelo. Celtic ha instalado a Martin O'Neill en el banquillo tras firmar un doblete de liga y Scottish Cup la pasada temporada. Un técnico con historial ganador, que encadena rachas demoledoras. Siete victorias seguidas para amarrar el último título de liga. Un golpe de autoridad.
El palmarés de McInnes, en comparación, es modesto: una League Cup con Aberdeen en 2014 y un título de Championship con Kilmarnock. Pero su reputación no se mide solo en trofeos, sino en contexto. En Pittodrie, sus Aberdeen se pasaron años chocando contra el Celtic dominante de Brendan Rodgers, acumulando subcampeonatos. Con Kilmarnock, logró victorias ante los Old Firm y llevó al club a Europa en su segunda temporada. Y con Hearts firmó el mejor registro de puntos de la historia del club, perdiendo la liga en los últimos minutos ante el Celtic de O'Neill.
Rory Loy, exdelantero de Rangers y Dundee, ve en el intercambio Rohl–McInnes un escenario casi ideal para Ibrox. Rohl se marcha dejando dudas por el desplome final, pero también una compensación económica que podría reinvertirse en McInnes.
«Pensar que hace tres o cuatro semanas algunos aficionados de Rangers, viendo el declive tras el split, querían que se fuera», recordó en el mismo podcast. Para Loy, cobrar por su salida y usar ese dinero para contratar a McInnes «no podría haber caído de forma más favorable» para el club.
Su argumento va al corazón del problema: «Lo que Derek McInnes aportará por encima de todo es lo que se le ha reprochado a Rangers durante la última década: lo que hay entre las orejas, la mentalidad».
Una rivalidad lista para arder
La sensación es clara: si McInnes aterriza en Ibrox, la próxima lucha por el título puede ser de alto voltaje. Loy está convencido de que, con él en el banquillo, el desenlace del último campeonato habría sido muy distinto.
Cree que, de haber sido el técnico de Rangers al entrar en el split, el equipo no se habría derrumbado. Tal vez no habría ganado la liga, admite, pero está seguro de que habría llevado la pelea hasta la última jornada.
Con O'Neill al mando de Celtic y McInnes posiblemente al frente de Rangers, Loy ve todos los ingredientes para una carrera «de foto finish, de último partido de la temporada».
Docherty coincide. Para él, si se confirma el movimiento, el país se prepara para un pulso feroz entre dos entrenadores con personalidad fuerte y estilos contrastados. «Si sucede y Martin O'Neill está en Celtic y Derek McInnes en Rangers, va a ser una pelea por el título tremenda este año», aseguró.
Y subrayó un detalle que en Ibrox miran con atención: la resistencia de McInnes al paso del tiempo. «La fuerza de Derek es su longevidad. Lleva 18 años como entrenador. Durante 15, yo fui su asistente. Es increíble tener esa longevidad y esa cantidad de éxito».
Experiencia, carácter, afinidad con el club y una carrera construida a contracorriente. Si Rangers decide apostar por McInnes, no solo cambia de entrenador. Cambia de tono. Y en una liga donde Celtic ha marcado el ritmo, la pregunta es simple: ¿bastará esa mentalidad para que Ibrox vuelva a dictar la última palabra en mayo?






