Logotipo completo Cancha Firme

Derry City vence a Dundalk con gol de Michael Duffy

Michael Duffy, capitán y faro de este Derry City, volvió a decidir. Su gol número 17 de la temporada selló un 2-1 trabajado ante Dundalk en el Ryan McBride Brandywell Stadium y prolongó la racha brillante del equipo desde que regresó a casa en junio: siete victorias en nueve partidos. El Brandywell vuelve a empujar… y el equipo de Mark Connolly responde.

Un inicio caótico, un gol de insistencia

El partido se abrió con un tanto tan feo como importante. Minuto 12. Dundalk se lía al intentar despejar, el balón queda muerto en el área pequeña y cae a los pies de Ellis Chapman. El mediocampista se resbala, parece que la ocasión se esfuma, pero aun en el suelo consigue armar el disparo. Egor Vassenin salva bajo palos, pero el rechace le cae a James Clarke, que solo tiene que colocar el pie y empujar a la red. 1-0 y el Brandywell en pie.

Derry olió sangre. Poco después, Michael Duffy filtró un pase perfecto para Brandon Fleming dentro del área. El lateral conectó un disparo potente, pero Enda Minogue reaccionó a lo grande y evitó el segundo con una parada clave. La respuesta de Dundalk fue inmediata: una combinación limpia entre Darragh Burns y Adam O'Reilly dejó a este último en buena posición, pero su remate de primeras se marchó rozando el larguero.

El encuentro se abrió. A la media hora, el guardameta local Brian Maher, de vuelta bajo palos, tuvo que intervenir por primera vez con una parada segura ante un disparo duro de Aodh Dervin desde unos 20 metros. Ese intento encendió a Dundalk, que acabó el primer tiempo mandando avisos serios: Tom Grivosti, Ronan Teahan y Trevor Clarke rozaron el empate, obligando a Derry a replegarse y a defender su mínima ventaja con más oficio que brillo.

Ocasiones perdonadas y una obra de arte colectiva

Tras el descanso, el guion se tensó. Derry, consciente de que el 1-0 era un hilo demasiado fino, buscó el segundo con algo más de calma que de precisión. En el minuto 60 llegó la oportunidad dorada: Chapman descargó de primeras con un toque exquisito hacia Clarke, que entraba solo. Tenía tiempo, tenía ángulo, pero su remate colocado salió centrado y Minogue blocó sin problemas. Un fallo que dejó al estadio con un murmullo de frustración.

Ese perdón, sin embargo, dio paso al mejor momento futbolístico de la noche. Minuto 71. Derry armó una jugada que resumió el crecimiento del equipo bajo el mando interino de Connolly. Darragh Markey, recién ingresado, rompió desde el centro del campo con una conducción agresiva, levantando la cabeza y el ritmo del ataque. Encontró a Burns en la frontal, y el ex Shamrock Rovers improvisó un taconazo sutil, casi de callejón, que descolocó a la defensa. El balón le llegó a Michael Duffy, que no perdona estas. Control, disparo raso, ajustado al palo izquierdo de Minogue. 2-0, golazo coral y la sensación de que Derry manejaba el partido y el momento.

Era el tipo de jugada que explica por qué este equipo se siente tan cómodo en casa. Toques rápidos, movilidad, confianza. El Brandywell lo celebró como algo más que un gol: como una declaración de identidad.

Dundalk responde y Derry sufre hasta el final

Dundalk, sin embargo, se negó a aceptar el papel de víctima. Con los cambios, el equipo visitante ganó frescura y metros. El premio llegó en el 79. Shane Tracey, otro suplente decisivo, recibió al borde del área y no dudó. Disparo seco, ajustado, imposible para un Maher que se estiró todo lo que pudo. 2-1 y partido abierto de nuevo.

Los últimos minutos se jugaron con nervios. Derry, que había tenido el control, empezó a mirar más el reloj que el área rival. Dundalk adelantó líneas, cargó balones y buscó segundas jugadas. No encontró el empate, pero sí la forma de inquietar a un estadio que ya se veía cerrando la noche con más tranquilidad.

En el tiempo añadido, la jugada más inesperada estuvo a punto de convertirse en la más recordada. Terence Doherty, otro joven recurso desde el banquillo, levantó la cabeza en la zona del mediocampo y probó suerte con un disparo lejano, casi desde la línea del centro del campo. Minogue tuvo que retroceder a toda prisa, midiendo el bote con angustia. El balón se perdió por poco a un lado del arco, dejando un suspiro colectivo en la grada y una sonrisa cómplice entre los locales: si llega a entrar, habría sido un gol para repetir durante semanas.

Un Brandywell que vuelve a pesar

El pitido final confirmó algo más que tres puntos. Derry City encadena siete victorias en nueve partidos desde que volvió al Ryan McBride Brandywell Stadium en junio. El equipo se siente fuerte, su fútbol fluye a ratos con una claridad que antes no tenía y figuras como Duffy, Chapman o Burns encarnan esa evolución.

La mano de Mark Connolly se nota en la estructura, en la confianza para tejer jugadas como la del 2-0 y en la capacidad de competir cuando el rival aprieta. Derry aún concede ocasiones, aún sufre más de la cuenta en algunos tramos, pero ha recuperado algo que no se entrena fácil: la sensación de que, en casa, manda.

Si el Brandywell sigue rugiendo así, la pregunta ya no es si este Derry ha mejorado. La cuestión es hasta dónde puede llegar esta versión, empujada por su capitán goleador y un estadio que vuelve a creer.

Derry City vence a Dundalk con gol de Michael Duffy