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Dortmund busca asegurar a Niko Kovac antes del invierno

En el despacho de mando del Signal Iduna Park hay una prioridad clara antes de que llegue el invierno: atar a Niko Kovac. No es un simple gesto de cortesía con el entrenador de moda en la Bundesliga; es una reacción lógica a una transformación deportiva que ha cambiado el pulso del club en menos de dos años.

Cuando el técnico croata aterrizó en enero de 2025 para relevar a Nuri Sahin, el panorama era gris. Borussia Dortmund navegaba en un anónimo undécimo puesto y coqueteaba con una temporada perdida. Kovac no necesitó periodo de adaptación: reorganizó el equipo, apretó las tuercas en defensa y dio un aire mucho más agresivo a la presión. El resultado fue un sprint final que llevó al club desde la mediocridad hasta la clasificación para la Champions League.

La escalada no se detuvo ahí. En la campaña 2025-26, el Dortmund terminó subcampeón con 73 puntos, instalado de nuevo en la parte alta de la tabla y, sobre todo, con la sensación de proyecto sólido, reconocible, competitivo.

Cramer, sin rodeos: “Es solo cuestión de tiempo”

Carsten Cramer, director general del club, no se esconde. En declaraciones a SID dejó clara la posición del consejo de administración respecto a su entrenador: “La valoración hacia Niko Kovac es increíblemente alta. Es solo una cuestión de tiempo, eso está claro”.

La renovación, sin embargo, todavía no está firmada. No por dudas deportivas, sino por pura logística. El propio Cramer explicó que el parón de selecciones ha complicado los tiempos: “Como no hemos estado todos continuamente en el club durante el parón internacional, aún quedan algunas conversaciones por mantener. Por eso la situación sigue técnicamente abierta por ahora”.

El matiz es importante: el “técnicamente abierta” suena más a trámite pendiente que a negociación en el alambre. El club quiere cerrar el acuerdo, el entrenador tiene al equipo volando y el contexto deportivo empuja en la misma dirección.

Arranque perfecto y autoridad en Europa

La puesta en escena del Dortmund 2026-27 refuerza cada palabra de la directiva. Cuatro partidos de Bundesliga, cuatro victorias. Doce puntos de doce posibles y liderato con pleno de eficacia. Un inicio impecable que habla de continuidad, no de casualidad.

La versión europea acompaña. En el estreno de la fase de grupos de la Champions League, el conjunto de Kovac firmó un vibrante 3-2 ante Real Betis, un partido de golpes y respuesta que el Dortmund supo cerrar con carácter. No fue solo el marcador, fue la sensación de equipo que sabe sufrir, acelerar y rematar cuando el duelo se abre.

Ese tipo de noches consolidan proyectos. Y, dentro del club, han reforzado la idea de que el contrato de su técnico debe quedar resuelto antes de que el calendario se vuelva asfixiante.

Octubre aprieta: Bremen y viaje al norte

El siguiente examen llega bajo los focos del Signal Iduna Park. El viernes, el Dortmund recibe a Werder Bremen en un encuentro que, más allá de los tres puntos, medirá la capacidad del equipo para sostener la intensidad tras el parón internacional.

Cinco días después, el escenario cambia por completo: viaje al norte para enfrentarse a Bodo/Glimt en la Champions League, un desplazamiento incómodo por clima, césped y exigencia competitiva. Un aviso temprano de lo que será un octubre cargado, con la plantilla obligada a responder cada tres días.

Para Kovac, la prioridad inmediata es clara: mantener la inercia ganadora en medio de ese calendario comprimido. El papel, la firma, las fotos de la renovación pueden esperar unos días más. Lo que no puede esperar es la dinámica del equipo.

La directiva ya ha tomado una decisión de fondo. El banquillo del Dortmund tiene dueño. Falta solo que el contrato lo ponga por escrito antes de que el invierno y la verdadera batalla por los títulos entren en escena.