Dortmund se desploma en el tramo final: empate 2-2 ante Werder
Borussia Dortmund tenía el partido en la mano. Ganaba 2-0 en casa, dominaba el juego, acumulaba ocasiones, parecía encaminar con calma otra victoria en la Bundesliga. Y, sin embargo, en apenas unos minutos, dejó escapar los primeros puntos de la temporada. Werder Bremen salió vivo de Dortmund con un 2-2 que sabe a triunfo para los visitantes y a golpe duro para los locales.
Durante más de una hora, el encuentro respondió al guion esperado. Borussia mandó con autoridad: 69% de posesión, 21 remates, nueve de ellos a puerta. El equipo de casa instaló el partido en campo rival, movió la pelota con paciencia y fue empujando cada vez más atrás a Werder, obligado a resistir y esperar su momento.
El premio al dominio llegó con los goles de Daniel Svensson y Nico Schlotterbeck, que pusieron el 2-0 y parecían sentenciar la tarde en Dortmund. El ambiente en la grada se relajó, el partido se abrió, y la sensación era de control absoluto. Werder, con 11 disparos totales y solo cuatro entre los tres palos, apenas había dado señales de amenaza real.
Entonces, el partido cambió de tono.
El instante de Wójcik
El punto de inflexión llegó con un error en la salida de balón de Borussia. Oskar Wójcik olió la sangre. El polaco se lanzó al suelo, robó con una entrada deslizante y, en la misma acción, habilitó a Ludovit Reis. Una jugada de puro instinto, de esas que reaniman a un equipo que parecía condenado.
Reis recogió el regalo y no dudó. Con decisión, se coló entre dos rivales, avanzó unos metros y soltó un disparo seco desde unos 20 metros. El balón salió raso, ajustado al poste derecho de la portería de Gregor Kobel. Gol. Silencio en la grada, vida para Werder.
Para Wójcik, aquella acción tuvo un peso especial: fue su primera asistencia en la Bundesliga. Para el partido, fue la chispa que encendió un final frenético. De la nada, Werder se encontró dentro del encuentro. Borussia, que había manejado el ritmo a placer, empezó a sentir la presión y el nerviosismo en cada pérdida, en cada balón dividido.
Los últimos doce minutos se convirtieron en otro partido. Cuatro goles en ese tramo final dibujaron un marcador que no reflejaba el monólogo inicial de los locales, pero sí castigaba con crudeza su falta de contundencia para cerrar el duelo cuando lo tenían a su merced.
Un aviso antes de la Copa
El 2-2 final deja a Borussia Dortmund con la primera mancha en su arranque liguero. No es solo cuestión de puntos; es la forma en que se escapan. Ganando 2-0 hasta el minuto 88, con el rival sometido y el encuentro encarrilado, el empate deja una sensación de oportunidad desperdiciada y de fragilidad en los instantes decisivos.
Para Werder, en cambio, el empate tiene otro sabor. Resistió cuando peor lo pasaba, aprovechó al máximo sus pocas ventanas de oportunidad y encontró en la agresividad de Wójcik y la determinación de Reis la vía para arañar un resultado que parecía imposible.
El duelo entre ambos no termina aquí. Los dos equipos volverán a verse las caras en el mismo escenario, en Dortmund, el 27 de octubre, en la segunda ronda de la Copa de Alemania. Después de lo vivido en este final de locura, la pregunta es inevitable: ¿habrá aprendido Borussia la lección cuando la próxima vez ya no haya margen de error?





