El drama de Mohamed Hany: autogol en el Mundial 2026
En el AT&T Stadium de Arlington, en pleno arranque del segundo tiempo, el fútbol se detuvo. Minuto 48 del Australia–Egypt, cruce de dieciseisavos de final del Mundial 2026, y Mohamed Hany cayó al césped. Boca abajo, inmóvil durante unos segundos que se hicieron eternos.
Las señales fueron inquietantes. El lateral egipcio necesitó atención médica inmediata mientras sus compañeros pedían auxilio con urgencia y el estadio enmudecía. No hubo camilla ni gesto dramático final, pero sí tensión pura: Hany permaneció en el suelo el tiempo suficiente como para que el partido pasara a un segundo plano.
Se levantó por su propio pie. Caminó hacia la banda para ser evaluado por el cuerpo médico, todavía con gesto serio, mientras el banquillo de Egypt contenía la respiración. El examen fue rápido. Apenas un minuto fuera. A los pocos instantes, el defensa recibió la autorización para volver al campo.
Y entonces, el fútbol mostró su lado más cruel.
De regreso al juego, Hany terminó protagonizando la acción que ningún jugador quiere vivir en un Mundial: un autogol. Un centro al área, un balón aéreo dividido, un cabezazo que buscaba despejar el peligro… y la pelota entrando en su propia portería, celebrada por Australia y digerida con incredulidad por Egypt.
Era ya el segundo autogol de Hany en este torneo. Una estadística durísima para cualquier futbolista, más aún en una Copa del Mundo que no perdona errores y que magnifica cada detalle. En cuestión de minutos, el defensor pasó del susto físico a un golpe anímico mayúsculo.
Mientras tanto, el Mundial 2026 sigue a toda velocidad en su fase de eliminación directa. El duelo entre Australia y Egypt abría la jornada del 3 de julio, con el AT&T Stadium como uno de los grandes escenarios de este nuevo formato ampliado, que ha llevado a 48 selecciones a pelear por el título en sedes repartidas por tres países.
El día se completa con un Argentina–Cape Verde en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens y un Colombia–Ghana en el Arrowhead Stadium de Kansas City, todos dentro de estos dieciseisavos de final que han convertido el torneo en una carrera sin red: un solo partido, y a casa.
El cuadro ya va tomando forma. Canada, Paraguay, Morocco, Brazil, Norway, Mexico, France, United States, Belgium, England, Spain, Portugal y Switzerland han sellado su billete para octavos. De los cruces del 3 de julio saldrán los últimos invitados a una ronda que ya tiene duelos de alto voltaje: Paraguay–France, Canada–Morocco, Brazil–Norway, Mexico–England, Portugal–Spain, USA–Belgium, además de los emparejamientos pendientes del ganador de Argentina/Cape Verde contra el vencedor de Australia/Egypt, y Switzerland frente a Colombia o Ghana.
Todo avanza hacia unos cuartos de final que se repartirán entre Foxborough, Inglewood, Miami y Kansas City, antes de unas semifinales en Arlington y Atlanta y una final que coronará al nuevo campeón del mundo.
En medio de ese gigantesco tablero, la historia de Mohamed Hany queda marcada por una noche amarga en Texas. Un jugador que volvió al césped tras un susto físico y terminó castigado por la pelota en la portería equivocada. En un Mundial tan largo y feroz, la pregunta es inevitable: ¿habrá tiempo y escenario para que cambie su narrativa antes de que el torneo baje el telón?






