España y Bélgica: un cuarto de final decisivo
El Mundial entra en zona caliente. España, gran favorita al título, se cruza con una Bélgica resucitada por Rudi Garcia en unos cuartos de final que huelen a examen definitivo. El premio es mayúsculo: Francia espera en Dallas el 14 de julio. Pero antes, en el SoFi Stadium de Inglewood, hay que sobrevivir a 90 minutos –o más– de máxima tensión.
Dos caminos opuestos hacia el mismo cruce
Las trayectorias no pueden ser más distintas.
Bélgica ganó el Grupo G con cinco puntos, pero lo hizo a trompicones. Empató ante Egipto, volvió a dejar dudas contra Irán y se jugó la vida frente a Nueva Zelanda, donde por fin encontró aire para meterse en el cuadro final de 32. Ahí comenzó la montaña rusa.
Contra Senegal, los Red Devils se vieron 0-2 abajo en el minuto 51. Parecía una despedida prematura. Entonces aparecieron Romelu Lukaku y Youri Tielemans en el 86 y el 89 para forzar la prórroga. En el 125, otro penalti transformado por Tielemans completó la remontada y dio paso a un duelo frente a Estados Unidos en octavos. Ese día, Bélgica fue otra cosa: mandó con la pelota, controló los tiempos y dejó sin respuesta a la USMNT.
España, en cambio, se ha movido con una frialdad casi quirúrgica después de un tropiezo inicial. Debutó con un empate sorprendente ante Cabo Verde, sostenido por la actuación de Vozinha, el portero revelación del torneo. Fue el único partido en el que Lamine Yamal no fue titular. Desde que el joven talento se asentó en el once, la selección ha ganado en filo, aunque el gran martillo del equipo tiene nombre propio: Mikel Oyarzabal.
Cuatro goles lleva el atacante en este Mundial. Doblete ante Arabia Saudí, el tanto decisivo frente a Uruguay, otro más en la ronda de 32 contra Austria, que apenas inquietó. Ni siquiera el centro del campo de Portugal logró sacudir a una España que se adueñó de la posesión, enfrió el partido y lo cerró con un 1-0 de manual.
Detrás, Unai Simón vive un momento histórico: no ha encajado un solo gol en este Mundial y su racha de imbatibilidad ya se estira hasta los 609 minutos, una secuencia que arrancó en los octavos de final de 2022 y se ha prolongado seis encuentros más. Bélgica sabe que marcarle será casi tan difícil como frenar la circulación española.
Viejos nombres, nueva realidad
España y Bélgica no se ven las caras desde 2016. Aquel amistoso terminó 0-2 para la Roja. Del lado belga, tres supervivientes: Thibaut Courtois, Romelu Lukaku y Kevin De Bruyne. Los tres apuntan a protagonistas otra vez. En el lado español, el contraste es brutal: ninguno de los que jugó aquel día está en esta convocatoria. La selección se ha reinventado por completo en una década.
También Bélgica ha cambiado de piel, aunque conserva un núcleo de jerarquía. Lo que sí ha variado es el pulso desde el banquillo. Rudi Garcia ha asumido decisiones que pocos se atreverían a tomar en un Mundial. Ante Estados Unidos dejó fuera del once a De Bruyne y Jeremy Doku. Una apuesta arriesgada… y ganadora. El plan salió bien, pero tuvo coste: la lesión de Amadou Onana, baja segura para este cruce.
España tampoco se libra de los problemas físicos. Nico Williams no estará disponible, un golpe importante en amplitud y desborde. Aun así, la profundidad de la plantilla permite a la Roja recomponerse sin perder demasiada calidad. La sensación es que el seleccionador puede perder una pieza y seguir presentando un once temible.
Lamine Yamal, a la espera del gran partido
Hay una pregunta que sobrevuela este Mundial: ¿cuándo llegará el gran día de Lamine Yamal? El torneo le recibió entre dudas físicas. Venía de una lesión y se temía por su minutaje. Ya está a pleno rendimiento, pero todavía no ha firmado ese partido que quede grabado en la memoria colectiva. Solo ha marcado un gol, ante Arabia Saudí.
Ahora el escenario invita al salto. Sin Nico Williams, el foco ofensivo se estrecha sobre él. Con Pedri y Rodri gobernando el centro del campo, España exhibe un equilibrio casi perfecto, pero es Yamal quien puede convertir a una selección sólida en una candidata imparable al título. Su uno contra uno, su capacidad para inventar en espacios reducidos y su lectura de los momentos calientes pueden romper un duelo que, sobre el papel, Bélgica afronta corriendo detrás del balón.
Si el Yamal de antes de la lesión aparece en Inglewood, el encuentro puede inclinarse con rapidez.
Bélgica, entre la valentía y el vértigo
Garcia ha demostrado que no le tiembla el pulso. Gestionó los minutos de De Bruyne ante Estados Unidos pensando en este choque, consciente de que el calendario aprieta y los descansos se acortan. Bélgica llega más entera de lo que cabía esperar después de prórrogas, remontadas y noches de angustia.
Pero hay un punto innegociable: esta Bélgica concede. Deja espacios, permite llegadas, ofrece situaciones de remate. Y ante una España que vive instalada en campo contrario, eso es una invitación al castigo. Courtois volverá a ser imprescindible. El guardameta ya sabe lo que es sostener a su selección en grandes torneos y, a estas alturas de su carrera, asume sin complejos el papel de salvavidas.
El once previsto refuerza esa idea de riesgo calculado: Courtois bajo palos; Maxim De Cuyper, Brandon Mechele, Nathan Ngoy y Timothy Castagne en defensa; Tielemans y Hans Vanaken como doble pivote; Leandro Trossard, De Bruyne y Doku por detrás de Charles De Ketelaere. Mucho talento, mucha llegada, poca vocación de encerrarse.
España, por su parte, apunta a un equipo reconocible: Unai Simón; Marc Cucurella, Aymeric Laporte, Pau Cubarsí y Pedro Porro; Rodri y Pedri en la sala de máquinas; Yamal, Dani Olmo y Álex Baena por detrás de Oyarzabal. Un once diseñado para mandar, para apretar arriba y para no soltar la pelota.
Pronóstico: el fin de una racha… y el paso adelante de un candidato
Todo indica que Bélgica tiene pólvora suficiente como para poner fin a la racha de imbatibilidad de Unai Simón. Un disparo de De Bruyne desde la frontal, una aparición de Doku al espacio, un centro tenso para Lukaku o De Ketelaere… la selección de Garcia no llega desarmada.
La cuestión es si le alcanzará para sobrevivir al plan de España. La Roja sabe adormecer partidos, acelerar cuando huele sangre y marcar el ritmo a su antojo. Si se instala en campo belga y encuentra a Yamal entre líneas, la zaga de los Red Devils puede verse desbordada. Y ahí es donde el guion apunta a un protagonista claro: un gol y una asistencia del joven extremo no suenan descabellados en un contexto que parece hecho a su medida.
El vaticinio es contundente: España 3, Bélgica 1. Gol para los de Garcia, racha rota para Unai Simón, pero clasificación para una selección que lleva tiempo jugando como candidata y que, si supera este examen, se plantará ante Francia con algo más que ilusión. Se plantará con la autoridad de quien ya se ha acostumbrado a vivir al borde del título.






