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Un estreno gris para el Rangers de McInnes: análisis del empate

Un año atrás, Russell Martin desolló en público a su Rangers tras empatar en la jornada inaugural en Motherwell. Gritos, reproches, señales de alarma desde el primer día.

Doce meses, dos entrenadores y mucha decepción después, el marcador volvió a ser el mismo, 1-1, pero el ambiente en Dundee United fue muy distinto. El Rangers de Derek McInnes arrancó la temporada con más calma que brillo, más discurso de construcción que de urgencia.

Un punto, muchas dudas

El nuevo técnico, con pasado en Aberdeen, Kilmarnock y Hearts, no se engañó tras el empate en Tannadice. Sabe que llega en pleno verano de transición, con un vestuario a medio hacer y un estilo aún por definir.

“Es un partido”, recordó en Sky Sports tras el 1-1 del viernes. “No me interesa demasiado lo que pasó antes, pero desde mi punto de vista vamos a mejorar con el paso de los partidos”.

Sobre el césped, su equipo tardó demasiado en aparecer. Se vio pronto por detrás tras el gol en la primera parte de Lachlan Rose, castigo a un Rangers largo, poco compacto y con problemas para juntar líneas. Tras el descanso, la reacción. Más ritmo, más balón, más presencia arriba. El empate de Thelo Aasgaard pareció abrir la puerta a una remontada que nunca llegó.

Y pudo ser peor. En el tramo final, Jesse Randall dispuso de una ocasión inmejorable, pero su vaselina salió demasiado mansa y acabó en las manos del debutante Ivor Pandur. Un aviso serio para un Rangers que, pese al discurso prudente, estuvo cerca de irse de vacío.

“Es decepcionante, hemos dejado escapar un par de puntos, pero no fuimos lo suficientemente buenos para llevarnos los tres”, admitió McInnes. “Tenemos que confiar más en lo que hacemos, seguir empujando y hacer mejor las cosas simples”.

Paciencia… por ahora

Desde fuera, el mensaje fue parecido. El exdelantero del club Steven Thompson coincidió en que no es día de incendios.

“No es el resultado que el Rangers quería, pero es un punto fuera de casa en un campo complicado”, analizó en BBC Radio Scotland. “Otros equipos vendrán aquí y lo pasarán muy mal.

“A estas alturas de la temporada no hay que reaccionar de forma exagerada. No es lo que McInnes quiere, pero es el primer partido. Habrá tiempo para juzgar cuando tenga los jugadores que busca y más trabajo hecho en el campo de entrenamiento.

“Habrá aprendido mucho de sus jugadores esta noche”.

Y algo de eso dejó el once inicial. En una sola noche, el aficionado del Rangers pudo ver un esbozo de lo que pretende McInnes: Pandur bajo palos, Ben Godfrey en el eje de la zaga y la pareja ex Hearts formada por Cammy Devlin y Lawrence Shankland como titulares. Una columna vertebral nueva, aún por engrasar.

Desde el banquillo, más caras recientes: Dan Neil y Ross McCrorie tuvieron minutos, confirmando que el mercado no ha terminado de dibujar la plantilla. El propio McInnes dejó claro que llegarán más refuerzos en las próximas semanas.

Una pizarra bajo la lupa

No todos salieron convencidos del plan. El exjugador del Rangers Andy Halliday señaló directamente la estructura táctica del equipo.

“Da igual cuántos defensas pongas, lo fundamental es ser compacto, y el Rangers me pareció todo menos compacto”, dijo en Sportsound. “Los mejores individuos, aparte de Thelo Aasgaard, fueron jugadores del Dundee United.

“El Rangers es un trabajo en curso, creo que todavía hará incorporaciones para intentar mejorar, pero desde luego no fue el inicio que buscaban”.

La crítica tocó un punto sensible. El equipo se partió con facilidad, dejó huecos entre líneas y permitió correr demasiado a un Dundee United que se sintió cómodo atacando espacios. Aasgaard fue la excepción en un cuadro visitante donde casi todas las notas altas se quedaron cortas.

El susto de Godfrey, que se marchó con molestias en el isquiotibial, agrava los problemas atrás. Y la incertidumbre sobre si el nuevo fichaje Olwethu Makhanya tendrá visado a tiempo para el viaje del jueves al campo de Jagiellonia Bialystok, en la previa de la Europa League, obliga al club a acelerar la búsqueda de defensas.

Falta desborde, sobra dependencia

Pese a esa necesidad en la zaga, McInnes tiene claro dónde le duele más el equipo: las bandas. En Tannadice, el experimento no funcionó. Djeidi Gassama arrancó por la izquierda, pero no encontró el ritmo ni el uno contra uno. Se quedó en el vestuario al descanso. El Rangers terminó el partido con Mohamed Diomande y Aasgaard jugando por dentro, sin un extremo puro que amenazara por fuera.

“En la segunda parte, cuando el partido se abrió, tuvimos oportunidades para jugar en los espacios y necesitamos gente con la capacidad de desbordar”, explicó el técnico en Sky. “Seguimos queriendo un extremo que encare, marque diferencias y ponga a la gente a la defensiva.

“No lo tuvimos del todo y estamos trabajando duro para traer ese tipo de jugadores al club. Nuestros delanteros dependen del servicio. Estamos trabajando duro y sabemos lo que queremos”.

La frase resume la noche y el momento. El Rangers sumó un punto, evitó una derrota que habría incendiado el debate desde el primer día, pero dejó claro que vive a medio camino entre lo que es y lo que pretende ser.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿le dará el tiempo a McInnes para que ese “trabajo en progreso” se convierta en un equipo que domine Escocia y compita en Europa antes de que la paciencia, en Ibrox, vuelva a agotarse?