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Fichaje de Ederson se complica y afecta al Manchester United

La operación que debía convertir a Ederson en nuevo centrocampista del Manchester United se ha convertido en un rompecabezas. Lo que el 2 de junio parecía un acuerdo encarrilado por 35 millones de libras con Atalanta, hoy está rodeado de dudas, versiones cruzadas y un silencio incómodo en Old Trafford.

El plan inicial era sencillo: reconocimiento médico a comienzos de julio, firma antes del inicio de la pretemporada y Erik ten Hag con su mediocampo reforzado de cara al regreso a la Champions League tras dos años de ausencia. Todo saltó por los aires cuando el brasileño recibió una llamada inesperada: Carlo Ancelotti lo incluía en la lista para el Mundial.

La agenda cambió de golpe. El club asumió que el reconocimiento se haría en cuanto Brasil quedara eliminada. Internamente, fuentes del United mantenían ese guion incluso cuando el pasado fin de semana empezaron a circular informaciones que hablaban de un traspaso roto.

Brasil cayó ante Noruega. El escenario, en teoría, quedaba despejado. Pero el movimiento que se esperaba nunca llegó.

Mientras tanto, otras operaciones avanzan. Chelsea está a punto de cerrar la llegada de Andrey Santos al United y el exguardameta del Leeds, Karl Darlow, también ultima su desembarco tras acuerdos alcanzados en las últimas 48 horas. Dos negociaciones que se mueven a buen ritmo, en contraste con el silencio que rodea el caso Ederson.

Ahí empiezan las versiones contradictorias. Algunas fuentes apuntan a que las pruebas médicas han detectado un problema y una de ellas llegó a asegurar a BBC Sport que el fichaje está “caído”. Desde ambos clubes lo niegan. Insisten en que no hay una decisión definitiva sobre la operación. Se cree que el jugador continúa en Estados Unidos, lejos de Manchester y de cualquier foto con bufanda alzada.

Para el United, que venía de dar por hecho que Ederson estaba prácticamente “atado” antes de cerrar esta semana las llegadas de Santos y Darlow, el frenazo supone otro golpe en un mercado que se está volviendo áspero.

El club había fijado la medular como prioridad absoluta tras el tercer puesto de la pasada temporada. El objetivo era claro: elevar el nivel del centro del campo para competir en Europa. Sin embargo, la realidad del mercado ha sido implacable.

El primer gran objetivo, Elliot Anderson, se escapó cuando Nottingham Forest elevó el precio hasta los 116 millones de libras. Una cifra desorbitada que en Old Trafford se negaron a igualar. El mensaje fue contundente: no entrarían en una subasta sin sentido, por muy alto que fuera el interés deportivo.

El siguiente nombre en la lista fue Mateus Fernandes. Parecía una oportunidad: West Ham necesitaba vender y el United olió una posible ganga estratégica. Pero un cambio en la cúpula del club londinense redujo la urgencia de hacer caja. Entonces apareció Tottenham. Con el interés de los ‘Spurs’ sobre la mesa, el precio del internacional portugués se disparó hasta los 85 millones de libras. El United igualó la cifra, aunque con parte del montante ligado a pagos adicionales. Fernandes eligió Tottenham. Otra puerta cerrada.

En ese contexto, la figura de Ederson cobraba todavía más importancia. Sobre el papel, era el refuerzo ya asegurado que permitía al club maniobrar con algo de tranquilidad mientras ultimaba otras piezas. Hoy, ese supuesto pilar se tambalea.

El ambiente entre la afición es de incertidumbre. Los hinchas, que habían asumido que el brasileño vestiría de rojo esta temporada, observan cómo el calendario avanza, los rivales se refuerzan y el United sigue atrapado en un mercado en el que cada objetivo parece encarecerse, complicarse o desvanecerse en el último momento.

Si el fichaje de Ederson termina por caerse, no será solo un nombre menos en la lista. Será otro síntoma de un verano en el que el United se ha propuesto reconstruir su centro del campo… y de momento solo encuentra obstáculos. La pregunta ya no es a quién quiere fichar el club, sino cuánto tiempo más puede permitirse seguir esperando.