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FIFA en crisis: el escándalo de Lionel Mpasi y su elegibilidad

La FIFA vuelve a estar en el ojo del huracán. Esta vez, no por una sede polémica ni por un arbitraje discutido, sino por algo mucho más básico: el cumplimiento de sus propias reglas.

Según una investigación de The New York Times, el organismo permitió que un jugador inelegible defendiera a la selección de RD Congo en la fase de clasificación para el Mundial, con pleno conocimiento de que no cumplía los requisitos formales. El protagonista es el guardameta Lionel Mpasi, nacido en Francia y sin haber completado el cambio de federación desde el país europeo.

Un guardián clave… sin papeles en regla

Mpasi, portero de 32 años del Le Havre, no fue un actor secundario. Fue pieza central. Atajó en partidos decisivos de las eliminatorias, incluidas las victorias ante Nigeria y el triunfo en el play-off frente a Jamaica, encuentros que terminaron dejando fuera del Mundial a ambas selecciones.

El problema: la documentación para cambiar su elegibilidad internacional de Francia a RD Congo nunca se completó. Aun así, la FIFA no solo permitió que jugara, sino que no impuso sanción deportiva alguna. Ni multas. Ni descalificación. Nada.

El guardameta terminó disputando los cuatro partidos de RD Congo en el Mundial. Bajo su arco, los Leopardos avanzaron desde el Grupo K y alcanzaron los octavos de final, donde cayeron 2-1 ante la Inglaterra dirigida por Thomas Tuchel.

Cada parada de Mpasi, cada clasificación celebrada, hoy se ve bajo una luz muy distinta.

Nigeria y Jamaica, furia contenida

El silencio duró poco. Nigeria, eliminada en la fase preliminar precisamente a manos de RD Congo, fue la primera en mover ficha. La federación nigeriana presentó una queja formal sobre la elegibilidad del portero tras su eliminación. La respuesta de la FIFA fue un portazo: reclamación desestimada por llegar fuera de plazo.

Sin recurso deportivo inmediato, el gigante africano se siente traicionado por el sistema. No perdió solo en el césped; siente que perdió también en los despachos.

Jamaica siguió el mismo camino emocional, si no aún más duro en lo institucional. Tras caer en el play-off decisivo frente a RD Congo, la Federación Jamaicana de Fútbol expresó su profunda preocupación por la integridad de todo el proceso clasificatorio. Su mensaje fue claro: las normas de elegibilidad deben aplicarse de forma consistente y justa, y cualquier duda que afecte a la integridad de una competición debe ser revisada a fondo por los órganos de gobierno y disciplina de la FIFA.

El trasfondo es evidente: si el reglamento existe, ¿por qué no se aplicó?

La respuesta de la FIFA y el vacío de credibilidad

Desde Zúrich, la versión oficial se aferra al procedimiento. La FIFA sostiene que la protesta de Nigeria se rechazó por llegar tarde y subraya que sus comités son “autónomos” y deciden según la normativa y los hechos específicos de cada caso.

No hay rastro, por ahora, de autocrítica sobre el hecho central: el organismo conocía el fallo administrativo en el cambio de federación de Mpasi y aun así no activó sanciones deportivas. Esa inacción es el núcleo del escándalo.

El resultado es un golpe directo a la credibilidad de la institución. Si un jugador inelegible participa en partidos clave de clasificación y no ocurre nada, ¿qué mensaje se envía al resto de federaciones? ¿Dónde queda el principio de igualdad competitiva?

Dinero, prestigio y tribunales en el horizonte

Las consecuencias no se miden solo en goles y clasificaciones. Se miden en millones. En oportunidades perdidas. En prestigio internacional.

Un responsable de la Comisión Nacional de Deportes de Nigeria (NSC), citado por ESPN, lo dejó claro: el país está valorando seriamente reclamar una compensación económica a la FIFA por los daños sufridos. No se trata únicamente de los ingresos que la selección —los Super Eagles— y la federación (NFF) habrían obtenido por participar en el Mundial. También entran en juego la exposición global de los jugadores, potenciales traspasos, contratos de patrocinio y el impulso que un Mundial suele dar a la economía nacional.

Nigeria no cierra ninguna puerta. Jamaica, en la misma línea, estudia sus opciones legales. Ambas federaciones avanzan hacia un escenario de litigios que podría obligar a la FIFA a revisar, y quizá reescribir, sus protocolos disciplinarios.

Si un tribunal les da la razón, el impacto financiero para el organismo rector del fútbol mundial podría ser tan doloroso como el impacto reputacional.

Infantino, contra las cuerdas antes de las urnas

Todo esto estalla en el peor momento posible para Gianni Infantino. El presidente de la FIFA encara meses decisivos antes de las elecciones de marzo, en un clima de presión creciente.

Ya arrastra polémicas por el reparto de sedes y por la interferencia de Donald Trump en la revocación de la tarjeta roja a Folarin Balogun. Ahora, el caso Mpasi se suma como un nuevo frente de batalla. Y no es menor: toca de lleno la confianza en la imparcialidad del sistema.

Infantino necesita, más que nunca, el respaldo del bloque africano para sostener su presidencia. Justo el mismo bloque al que pertenece RD Congo y al que pertenecen también algunos de los países que se sienten directamente perjudicados por la gestión del caso.

Cada comunicado airado de Nigeria o Jamaica, cada amenaza de demanda, es también un recordatorio político: el apoyo en las urnas ya no se puede dar por hecho.

Un caso que puede cambiar las reglas del juego

La FIFA se prepara para semanas tensas. Nigeria y Jamaica ultiman sus estrategias legales, con la mira puesta en indemnizaciones significativas. Si alguna de esas acciones prospera, el organismo se verá obligado a revisar cómo maneja las cuestiones de elegibilidad y sus tiempos de respuesta.

El fútbol mundial se mueve sobre un terreno que siempre mezcla pasión, poder y dinero. Esta vez, la grieta no la abrió un error arbitral ni una decisión del VAR. La abrió la propia mano que debe proteger el reglamento.

La pregunta ya no es solo qué pasará con este caso. La verdadera cuestión es si, después de Mpasi y RD Congo, alguna selección volverá a creer que las reglas son iguales para todos.