Logotipo completo Cancha Firme

Vieja estrella, nuevo escenario: el futuro del delantero en Old Trafford

El futuro del delantero en Old Trafford vuelve a convertirse en un asunto central del mercado. Su cesión al Barcelona ya es pasado: ayudó al conjunto azulgrana a conquistar LaLiga, pero el club catalán decidió mirar en otra dirección cuando llegó la hora de firmar un acuerdo definitivo. La apuesta se llamó Anthony Gordon, fichado desde Newcastle United, y la puerta del Camp Nou se cerró de golpe.

Para el jugador, el golpe fue doble. No solo perdió la opción de seguir en un equipo campeón, también vio cómo se esfumaba una vía clara de salida del Manchester United. La situación contractual añadía otra capa de tensión: la cláusula de rescisión de 40 millones de libras, reservada en exclusiva para clubes de la Premier League, expiró sin que llegara ni una sola oferta formal. Ni una llamada a la altura de lo que esperaban en los despachos de Old Trafford.

En el club lo tienen claro: quieren aligerar masa salarial. Sus 325.000 libras semanales pesan como una losa en la estructura financiera y deportiva. La dirección está dispuesta a escuchar propuestas, pero ningún pretendiente ha alcanzado todavía la valoración que el United considera razonable. El jugador, mientras tanto, vive en una especie de limbo competitivo: demasiado caro para ser apuesta, demasiado importante en su hoja de servicios como para regalarlo.

Durante meses, el escenario parecía aún más oscuro. Su relación con el cuerpo técnico se había deteriorado hasta el punto de quedar prácticamente apartado del primer equipo bajo las órdenes de Ruben Amorim, que lo congeló en la periferia del proyecto. Entrenaba, sí, pero lejos de los focos y de la sensación de pertenecer al plan principal.

Todo cambió con un nombre: Michael Carrick. Su llegada al banquillo ha reordenado las jerarquías y ha abierto una rendija que el delantero no puede permitirse desaprovechar. El diálogo con el nuevo técnico es más fluido, el ambiente menos enrarecido. Donde antes había desconfianza, ahora hay una oportunidad.

El United sigue dispuesto a escuchar ofertas, pero el balón, por primera vez en mucho tiempo, también está en los pies del jugador. Si responde en el césped y demuestra que aún puede ser decisivo en la élite, obligará al club a replantearse sus planes. Si no, el próximo capítulo de su carrera podría escribirse lejos de Old Trafford, aunque todavía nadie haya puesto el dinero sobre la mesa.