Gannon-Doak llama a la unidad tras derrota del Bournemouth
El vestuario de Bournemouth digiere todavía el golpe del 5-1 encajado ante Chelsea, pero entre la frustración asoma también una declaración de intenciones. Ben Gannon-Doak, uno de los que saltó desde el banquillo en Stamford Bridge, puso voz al momento que vive el equipo: toca resistir y remar.
“Estamos cerca del fondo de la tabla. Solo tenemos tres puntos en seis partidos. Ojalá podamos darle la vuelta”, reconoció en BBC Radio Solent, sin rodeos, consciente de la realidad que marca la clasificación y del peso de seguir sin conocer la victoria en esta Premier League.
El extremo, que pelea por hacerse un hueco en el once, no se esconde. Sabe cuál es su papel y qué se le exige cuando entra con el marcador ya roto: cambiar el guion o, al menos, agitarlo.
“Estoy trabajando, intentando ser positivo, tratando de hacer que pasen cosas; eso es todo lo que realmente puede hacer un extremo cuando intenta meterse en el equipo”, explicó. En un escenario como el de Londres, con Bournemouth ya muy por detrás, la orden interna es clara: arriesgar.
“No me preocupa demasiado asumir riesgos, especialmente cuando ya vas perdiendo por un margen amplio. Intento marcar la diferencia y jugar ese pase arriesgado que puede darte una gran recompensa”, apuntó, describiendo esa mezcla de descaro y urgencia que necesita un equipo herido.
La otra batalla es silenciosa y se libra cada día en los entrenamientos: ganarse la confianza del técnico. Gannon-Doak lo tiene claro, sin dramatismos, pero con ambición.
“Obviamente, depende del entrenador confiar en mí y ponerme, y depende de mí ganarme esa confianza, así que espero poder seguir haciéndolo”, dijo, aceptando la jerarquía pero dejando claro que no piensa conformarse con un papel secundario.
En un arranque de curso en el que los puntos se escapan y el margen de error se reduce, el mensaje final del jugador va dirigido al grupo. Ni discursos grandilocuentes ni excusas: trabajo, unión y resistencia.
“Queda una temporada larga por delante. Ojalá pueda mantenerme en forma, seguir adelante y, como grupo, podamos apretar los dientes y mantenernos unidos para salir de esta situación complicada”, remató.
La tabla aprieta. El calendario no espera. Bournemouth necesita que palabras como las de Gannon-Doak se conviertan en actos antes de que el pozo deje de tener escalera.





