Greg Docherty deja Charlton Athletic tras capitanear el ascenso
Greg Docherty ya es historia de Charlton Athletic. El capitán escocés abandona el club londinense tras llegar a un acuerdo de rescisión de contrato por mutuo consentimiento, apenas una temporada después de su llegada y de liderar el regreso del equipo desde League One.
El centrocampista firmó por los Addicks en julio de 2024 y, en tiempo récord, se convirtió en el eje del vestuario. Llevó el brazalete durante la campaña del ascenso y acumuló 90 partidos oficiales con la camiseta de Charlton, en los que marcó cinco goles. Ahora queda libre para fichar por otro club fuera de la ventana de traspasos.
“Ser nombrado capitán de un club tan icónico fue, nada menos que un privilegio.”
Docherty, de 29 años, se despidió con palabras cargadas de orgullo en declaraciones a la web del club. Aseguró haber sentido “el peso y la expectativa” del cargo, pero subrayó que dio “absolutamente todo” cada día para representar a Charlton “con el máximo respeto” en los buenos y en los malos momentos. También dejó claro que se marcha agradecido y mirando hacia adelante: siempre estará “agradecido” por lo que el club le ha dado, pero el fútbol “se mueve rápido” y ahora está “emocionado por ver qué depara el futuro”.
Su última aparición con la camiseta de Charlton llegó la semana pasada, en la derrota ante Tottenham Hotspur en la Carabao Cup, un escenario poco glamuroso para el final de un capitán que deja huella en The Valley. Antes de su etapa en Londres, el mediocampista había pasado por Hamilton, Rangers, Hull, Shrewsbury y Hibernian, un recorrido que explica su peso como figura de referencia en el vestuario.
Nathan Jones, técnico de Charlton, no escatimó elogios al explicar la decisión. Definió a Docherty como “un líder” y “un profesional increíble” y sostuvo que debe ocupar “su lugar legítimo en la historia de Charlton Athletic”. Pero la admiración no evitó el giro: el entrenador fue claro al reconocer que el proyecto entra en una fase distinta. El club quiere “evolucionar” y “mejorar en todos los niveles”, algo que, admitió, iba a traducirse en menos minutos de juego para el capitán de lo que este deseaba.
Las conversaciones fueron directas, abiertas. De ahí salió la conclusión compartida: separar caminos era “la mejor manera de avanzar” para todas las partes. Charlton mira a un nuevo ciclo con otra jerarquía en el césped. Docherty, libre y aún en plenitud, se asoma al mercado con un brazalete en el currículum y un ascenso reciente como carta de presentación.





