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Harry Kane: la próxima estrella del plan Messi-Beckham en la MLS

Don Garber está a punto de dejar el cargo de comisionado de la MLS, pero no piensa hacerlo en silencio. Su último gran deseo tiene nombre y apellido: Harry Kane.

El capitán de Inglaterra, con 33 años y en plena madurez futbolística, se ha colado en la agenda emocional de la liga estadounidense. No solo por su peso mediático. También porque encaja a la perfección en la visión que Garber y Sir David Beckham persiguieron durante décadas: una MLS capaz de seducir a las grandes figuras mundiales en el punto álgido de sus carreras, no en su epílogo.

Kane llega a este momento con cifras demoledoras. Está nominado al Balón de Oro tras firmar 73 goles entre club y selección en una temporada que incluyó título de Bundesliga con Bayern Munich y un bronce mundialista. Lejos de aflojar, acaba de igualar el récord de 125 internacionalidades con Inglaterra y elevar su registro goleador con la selección hasta los 91 tantos, coronando una racha de seis goles en cuatro partidos con un doblete en el 3-0 ante Czechia en la Nations League.

En ese contexto, el delantero abrió públicamente la puerta a un futuro en la MLS y, de paso, a un viejo antojo personal: probarse como kicker en la NFL. Garber no tardó en recoger el guante.

“Me encantaría que lo hiciera”, afirmó el comisionado. “Para mí es la realización del sueño que teníamos: construir una liga de fútbol de verdad que impulsara a una nación futbolera. Suena coloquial, pero lo tenemos escrito. Queríamos crear algo que hiciera que los Harry Kane del mundo dijeran: ‘Me gustaría jugar en la MLS’. Y creo que Messi lo demostró”.

De Beckham a Messi… y la puerta abierta para Kane

Garber habla con la seguridad de quien ha visto cambiar un ecosistema desde dentro. Cuando Beckham aterrizó en LA Galaxy, la liga todavía peleaba por respeto internacional. Su fichaje fue la primera sacudida seria al mapa del fútbol global desde Estados Unidos.

“David puso esta liga en el camino hacia la credibilidad y el respeto. En el prime de su carrera vino a LA”, recordó Garber. “Entró en Major League Soccer y le mostró al mundo que esta liga puede ser competitiva, respetada, divertida, con grandes jugadores. Atrajo a Henry y a muchos otros justo después. Sin David probablemente no habría Major League Soccer”.

Beckham no se quedó ahí. Su salto al rol de propietario con Inter Miami reescribió otra página clave: la llegada de Lionel Messi en 2023. Ese movimiento, trabajado al milímetro, se convirtió en el ejemplo que ahora mira Kane.

Garber lo explicó sin rodeos: el fichaje del argentino fue una batalla directa con gigantes históricos y con el músculo económico de Arabia Saudí. “Fue un proceso competitivo, trabajando para lograr una dinámica mejor que volver al Barca, trabajando una dinámica que no le hiciera querer jugar en Arabia Saudita. Jugar en Miami, poder construir un nuevo estadio, batir récords, ser MVP y luego tener una despedida increíble de su carrera internacional”.

Messi cambió la escala. “Dicho esto, Major League Soccer no sería el fenómeno global ni estaría en la mente y el corazón de casi todo el mundo sin Leo Messi”, subrayó Garber.

Ese camino, de Beckham a Messi, abre ahora un carril para Kane. El simple hecho de que el capitán de Inglaterra hable abiertamente de la MLS es, para la liga, un síntoma de madurez competitiva y de poder de atracción.

El legado de Garber y la próxima fase de la MLS

Garber, de 68 años, dejará el puesto de comisionado que ocupa desde 1999 para pasar a ser presidente de la organización a comienzos del próximo año. Lo hace con la sensación de haber completado una transformación profunda: de una liga nacida como condición para albergar el Mundial de 1994 a un campeonato que acaba de coorganizar la edición más grande de la Copa del Mundo en la historia.

En su balance, el dirigente insiste en una idea: Estados Unidos se ha convertido en “el mayor mercado comercial del planeta para este deporte”. No lo dice como punto final, sino como punto de partida.

“Acabamos de salir de una carretera comarcal y ahora estamos entrando en la autopista”, describió. “Y tenemos que mejorar. Necesitamos una liga más competitiva, con capacidad para entrar en el Mundial de Clubes y ganar partidos. Miami ganó uno. No solo estar ahí, sino lograr que la gente piense que un equipo de la MLS puede competir contra otros clubes del mundo”.

Ese es el siguiente reto: que la MLS deje de ser vista solo como destino estelar para grandes nombres y pase a ser también un escenario de conquistas deportivas internacionales. La presencia de figuras como Messi acelera el proceso. La eventual llegada de Harry Kane lo llevaría a otra dimensión.

Garber, que siempre ha entendido el poder simbólico de un fichaje, lo sabe bien. Beckham abrió la puerta. Messi la derribó. Si Kane cruza el umbral, la pregunta ya no será si la MLS puede competir, sino cuánto tardará en hacerlo de tú a tú con las grandes potencias del fútbol de clubes.