Igor Jesus rompe 32 años de sequía de Nottingham Forest en Villa Park
Nottingham Forest necesitó tres décadas largas para volver a ganar en Villa Park. Al final, lo consiguió con un zarpazo en el minuto 88. Igor Jesus, recién salido del banquillo, apareció donde duelen los partidos: en el área pequeña, para empujar el 1-2 que dio a Oliver Glasner su primera victoria al mando del Forest y dejó a Aston Villa todavía sin triunfo en la Premier League.
Fue un final cruel para el equipo de Unai Emery, pero coherente con lo que se vio durante casi todo el encuentro. Forest mandó más, compitió mejor y, cuando tocó, golpeó con decisión.
Delap se estrena, Villa se agarra con Alysson
El partido pudo arrancar con otro guion. Victor Lindelof rozó el 1-0 para Villa con un disparo que se desvió en Murillo y obligó a Sels a una estirada a la base del poste. El rechace quedó muerto, Murillo despejó mal hacia el propio Lindelof y el central remató casi por instinto. De nuevo, Sels respondió. Fue un doble aviso. Y casi el único serio de los locales en toda la primera parte.
Forest, en cambio, sí convirtió su momento. Liam Delap, fichaje de 50 millones de libras procedente de Chelsea, firmó su primer gol con la camiseta del club y el primero desde enero. Un tanto importante por el marcador y por el peso simbólico: el delantero necesitaba abrir la cuenta para justificar una inversión tan potente.
Villa, apagado, se sostuvo más por inercia que por juego. Emery reaccionó al descanso con un mensaje claro: fuera Nicolas Jackson, el fichaje récord de 65 millones, dentro Tammy Abraham. Un cambio que delataba que este nuevo proyecto todavía no encaja las piezas.
Forest olió la fragilidad y se adueñó del segundo tiempo. El equipo de Glasner se plantó más arriba, mandó en los duelos y fue empujando a Villa hacia su propia área. Parecía cuestión de tiempo. Sin embargo, el fútbol se torció para los visitantes durante unos minutos.
En una de las pocas acciones bien trenzadas por los de Emery, Alysson apareció para marcar el primer gol de Aston Villa en esta Premier League y poner el 1-1. Un alivio para la grada, un jarro de agua fría para un Forest que había hecho casi todo bien.
Glasner domina el duelo, Jesús dicta sentencia
El empate amenazaba con cambiar el aire del partido. Villa, por fin, tenía algo a lo que agarrarse. Pero el impulso duró poco. Forest no se descompuso. Siguió fiel a la idea de Glasner: orden, agresividad sin balón y verticalidad cuando se abría la puerta.
El tiempo corría y el punto empezaba a saber a poco para ambos. Emery pedía calma desde la banda, consciente de que su equipo todavía está asimilando una enorme cantidad de automatismos tras un verano de cambios. Pero la paciencia se desgasta más rápido cuando los resultados no llegan, y el equipo volvía a mostrar síntomas preocupantes: desajustes, falta de fluidez y dependencia de chispazos aislados.
La presión acabó teniendo premio. A dos minutos del 90, Igor Jesus apareció como un puñal. El brasileño, que había entrado desde el banquillo, se adelantó en el área y remató para firmar el 1-2 definitivo. Un gol sencillo en la ejecución, enorme en significado: rompía 32 años sin victorias de Forest en Villa Park y encendía de golpe la era Glasner.
El contraste en las áreas se convirtió en el resumen perfecto del duelo. Forest fue más contundente, más claro en sus ideas y más frío en los momentos clave. Villa, en cambio, volvió a quedarse en un quiero y no puedo, atrapado entre la exigencia del presente y el discurso de paciencia de su entrenador.
Emery no encuentra la llave ante Glasner
La derrota abre otra lectura incómoda para Emery: no consigue ganar a Oliver Glasner. Desde que el austríaco aterrizó en Crystal Palace en febrero de 2024, se han enfrentado ya ocho veces y el balance sigue sin una sola victoria para el técnico español.
El recuerdo inmediato para Villa tampoco ayuda. El curso pasado, el Crystal Palace de Glasner ya se llevó un 0-3 de Villa Park. Esta vez el marcador fue más ajustado, pero la sensación se repitió: el equipo del austríaco volvió a parecer más hecho, más reconocible, incluso en un contexto nuevo como este Nottingham Forest recién armado.
Las expectativas con Villa se dispararon tras el 3-2 en Champions League en el campo de Club Brugge. Esa noche alimentó la idea de un proyecto listo para competir ya. La realidad doméstica, sin embargo, está siendo mucho más áspera. Un solo gol en Premier, cero victorias y una versión muy alejada de lo que se espera de un equipo construido a golpe de grandes fichajes.
Glasner, por su parte, empieza a dibujar algo sólido en Forest. Tras los empates ante Liverpool y Tottenham, este triunfo como visitante llega en el momento justo. No solo por la tabla, también por el vestuario: la primera victoria de la temporada, en un escenario históricamente hostil y con un gol en el tramo final, refuerza el mensaje del técnico y la confianza de un grupo que parece entender cada vez mejor lo que se le pide.
Villa habla de paciencia. Forest ya tiene algo más tangible: un plan reconocible, un técnico que vuelve a superar a Emery y un gol de Igor Jesus que puede marcar un antes y un después en su temporada.






