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Inglaterra: un ataque poderoso y una defensa preocupante

La Inglaterra de Thomas Tuchel arrancó el Mundial con un rugido en ataque y un susurro inquietante en defensa. El 4-2 ante Croacia en Arlington, Texas, enseñó todo el brillo de una línea ofensiva “mucho más que prometedora”, pero también dejó al descubierto cicatrices que no terminan de cerrar atrás.

Dos veces se adelantó Inglaterra. Dos veces le empataron en la primera parte. Hasta que el talento de medio campo hacia arriba impuso su ley y la experiencia croata, veterana y pesada de piernas, ya no pudo seguir el ritmo. El marcador final fue contundente. La sensación, no tanto.

Ahora espera Ghana en Boston. El escenario es simple: si Inglaterra gana y Panamá no derrota a Croacia, los Three Lions sellarán el pase a la ronda de los 32 como primeros del Grupo L. Todo apunta a una clasificación cómoda. Nada es tan sencillo cuando las dudas se acumulan justo delante de tu portero.

Un ataque que asusta, una defensa que inquieta

Sobre el papel, Inglaterra no debería tener problemas atrás. No encajó un solo gol en la fase de clasificación, ocho partidos a cero. Una estadística que impresiona. Pero el Mundial no perdona maquillajes: en cuanto sube el nivel, las grietas se ven.

Las debilidades son claras: poca experiencia y un historial de lesiones que obliga a mirar el banquillo con cierta aprensión. La decisión de Tuchel de dejar fuera de la convocatoria a tres hombres con peso específico en grandes torneos –Trent Alexander-Arnold, Luke Shaw y Harry Maguire– marcó la línea desde el principio. Renovación, sí. Riesgo, también.

El golpe llegó pronto: Tino Livramento cayó lesionado antes de debutar y fue reemplazado por Trevoh Chalobah, un jugador con solo una internacionalidad. El dato que resume la situación es demoledor: los nueve defensas del plantel suman 191 partidos con la selección… y 90 pertenecen a John Stones. Casi la mitad.

Ante Croacia, tres hombres de la línea de cuatro jugaban su primer minuto en un Mundial: Reece James, Ezri Konsa y el joven Nico O’Reilly, de apenas 21 años. El escenario, gigantesco; el margen de error, mínimo.

Neville enciende la alarma

El primer tiempo ante Croacia no pasó desapercibido para quienes conocen bien el oficio de defender con la camiseta de Inglaterra. Gary Neville, ahora analista en televisión, no disimuló su preocupación. La forma en que el equipo fue “cazado” dos veces, pese a mandar en el marcador, dejó una sensación de fragilidad que contrasta con la exuberancia ofensiva.

Neville apuntó directamente a Tuchel: ese primer acto, dijo, le obligará a replantearse los partidos dos y tres, a ajustar la estructura y la protección de su línea defensiva. No es una crítica aislada, sino un aviso de alguien que sabe lo que significa sufrir a campo abierto ante rivales de máximo nivel.

Y ahí aparece la otra cara del Mundial. Croacia es un equipo veterano, inteligente, con colmillo, pero ya no tiene la velocidad ni el filo de selecciones como Francia, España o Argentina. Si Inglaterra concede tanto espacio y tantas dudas ante un rival de piernas pesadas, ¿qué ocurrirá cuando enfrente a ataques más jóvenes, más rápidos, más incisivos?

El debate en el centro de la zaga

En el corazón de la defensa se abre la gran discusión: ¿debe entrar Marc Guehi por Konsa en el eje? El central del Manchester City ofrece una alternativa sólida, mientras que Konsa, hombre de confianza de Tuchel desde su etapa en Aston Villa, representa la continuidad del proyecto del técnico alemán.

Tuchel se aferra a la serenidad y la experiencia de Stones, pese a que el central solo disputó cinco partidos de Premier League la pasada temporada antes de salir de City. Para el seleccionador, su lectura del juego y su jerarquía compensan la falta de ritmo.

No todos lo ven igual. El exdelantero internacional Chris Sutton defiende otra fórmula: Konsa y Guehi juntos, dejando fuera a Stones. A su juicio, los dos jóvenes centrales ofrecen mejores recursos en el uno contra uno, una faceta que será clave cuando se queden expuestos ante delanteros de clase mundial. Su mensaje es claro: en este Mundial habrá momentos en los que los defensas ingleses se verán solos, sin red, frente a atacantes de élite. Y ahí la velocidad y la capacidad para corregir pesan tanto como el currículum.

Confianza absoluta desde el ataque

Mientras los analistas debaten nombres y emparejamientos, el vestuario mantiene un discurso mucho más contundente. Ollie Watkins, una de las referencias ofensivas del equipo, restó importancia a las críticas hacia la zaga desde la concentración en Kansas City.

Para el delantero, es inevitable que se busquen puntos débiles en un equipo que aspira a todo, pero insiste en que Inglaterra cuenta con defensas “de clase mundial”, futbolistas que han levantado grandes trofeos y han competido al máximo nivel. Watkins reconoció que el equipo arrancó nervioso ante Croacia, pero subrayó que, una vez liberadas las tensiones del debut, la segunda parte fue un auténtico vendaval que “arrasó” al conjunto balcánico.

Su mensaje lanza una idea poderosa: si la delantera funciona a este nivel, Inglaterra siempre tendrá margen para corregir errores atrás. Pero un Mundial no se gana solo a base de remontar sustos.

Ghana en el horizonte y un examen permanente

El duelo ante Ghana en Boston llega en un momento clave. Inglaterra puede sellar el liderato del grupo y, con ello, empezar a trazar un camino algo más despejado en la fase de eliminación directa. Pero el resultado no será lo único que se mida. Cada carrera hacia atrás, cada balón dividido, cada centro lateral se convertirá en un nuevo juicio a la defensa de Tuchel.

El técnico alemán ya sabe que su ataque funciona. Lo demostró con creces en Arlington. Lo que aún no ha demostrado su Inglaterra es que pueda aguantar, sin temblores, cuando el partido se vuelve áspero, cuando el rival aprieta y el margen se reduce a una sola acción.

El Mundial no espera a nadie. La pregunta es si esta Inglaterra aprenderá a defender con la misma autoridad con la que ataca antes de que aparezcan Francia, España o Argentina en su camino. Porque entonces ya no habrá red, ni excusas, ni segundas oportunidades. Solo la verdad de los noventa minutos.