Inglaterra se prepara para enfrentar a Croacia en la Nations League
Inglaterra vuelve a cruzarse con Croacia en la Nations League (sábado, 17:00 BST) con un mensaje claro desde el vestuario: nada de fantasmas de 2018. La derrota en semifinales del Mundial sigue en la memoria colectiva, pero puertas adentro el discurso ha cambiado. Ya no se habla de revancha. Se habla de versión.
Jordan Pickford, voz fuerte en ese vestuario, lo resumió sin rodeos: siempre que aparece Croacia enfrente, el nivel sube. Y eso, en realidad, les gusta. “Sabemos que perdimos en el Mundial de 2018 contra ellos”, recordó, pero la mirada ya no se queda ahí. El portero insiste en que Inglaterra ha competido bien cada vez que se ha medido a los balcánicos y que el reto, esta vez, pasa por otra cosa: ser “la mejor versión” de sí mismos.
Habrá algo más de ruido inglés en la grada, aunque el contexto siga siendo limitado. Escolares, aficionados incondicionales que han cruzado fronteras para estar ahí. No es un desplazamiento masivo, pero sí suficiente para que el grupo sienta respaldo en un escenario siempre incómodo. Para Pickford, el marco es perfecto: menos distracciones, más foco en “ejecutar el plan del seleccionador”.
Pickford, de la portería al rol de líder silencioso
El guardameta del Everton viene de vivir una situación inusual: ver a Inglaterra desde el banquillo en los duelos ante España y República Checa. Para alguien acostumbrado a no soltarse los guantes ni en club ni en selección, el cambio de perspectiva fue brusco. Pero lo asumió como parte del oficio.
Tuvo una conversación clara con Thomas Tuchel. Le explicaron los motivos. A partir de ahí, Pickford se volcó en otra faceta: la de compañero. Energía alta en los entrenamientos, liderazgo en el vestuario, apoyo constante a los que estaban en el césped. Lo cuenta casi como un ejercicio de madurez: no es lo normal para él, pero entendió la decisión y la respetó.
El contexto ayuda. Este bloque lleva ya dos años de ciclo compartido, con una unidad muy marcada en la portería. James Trafford, por ejemplo, ha irrumpido con fuerza en Leeds y se ha ganado minutos. Pickford no se esconde: él quiere jugar siempre, pero cuando le toca mirar desde fuera, su prioridad sigue siendo que Inglaterra gane. Y siente que ha manejado bien ese desafío poco habitual.
Tuchel y un núcleo decisivo… repartido por Europa
En la otra punta del tablero, Thomas Tuchel dibuja una Inglaterra con acento internacional. No por la selección en sí, sino por dónde brillan algunas de sus piezas clave. Le preguntaron por qué varios de sus mejores hombres no juegan en su país, y el técnico alemán no tuvo que pensarlo demasiado.
Jude Bellingham y Harry Kane ya fueron determinantes en el Mundial y él no ve motivos para que eso cambie. Ahora se ha sumado Anthony Gordon, al que Tuchel coloca ya en ese escalón de futbolistas capaces de marcar diferencias en las grandes noches. El hecho de que varios lo hagan fuera de la Premier League es un dato, no una condición.
El seleccionador lo deja claro: también desde la propia liga inglesa se puede “dar un paso al frente” y ser igual de decisivo. Como ejemplo de futuro, menciona a Rio Ngumoha, el más joven del grupo, al que ve con impacto real pese a su corta edad. Para Tuchel, la clave no es el código postal del club, sino la personalidad del jugador.
Konsa, Guehi y un once que se recompone
En defensa, las noticias empiezan a aclarar el panorama. Ezri Konsa completó la sesión y Tuchel lo considera un jugador “clave”, una pieza que devuelve esperanza al sistema defensivo. Marc Guehi, por su parte, debería estar listo y tiene muchas opciones de arrancar como titular.
No todo son buenas noticias: Nico O’Reilly ha abandonado la concentración y la banda derecha queda abierta a la competencia interna. El técnico recuerda un detalle que se pierde fácil en el ruido: el equipo que se midió a República Checa nunca había jugado junto antes. Y ahora, otra vez, habrá que encontrar soluciones nuevas para otro rival distinto.
Ese es el reto inmediato: ajustar sobre la marcha, sin caer en la tentación de obsesionarse con el pasado reciente. El laboratorio de Tuchel no se detiene.
Calendario al límite y un aviso del seleccionador
El calendario aprieta. Viajes, vuelos, desplazamientos en autobús, apenas dos días de margen entre partidos cuando el equipo regrese a Londres. Tuchel no se esconde: si quieren mantener la intensidad competitiva, quizá llegue el momento de recortar encuentros del calendario.
Por ahora, siente que aún puede “usar a todos” y repartir cargas, pero ya mira de reojo al cuarto partido de este tramo. Su idea inicial era clara: dar responsabilidad al núcleo duro del equipo en estas dos semanas y media. Lo mantiene, aunque reconoce que la gestión física puede obligarle a cambiar el guion sobre la marcha.
Bilic, incógnita táctica y respeto a Croacia
Al otro lado espera una Croacia en plena transición, ahora bajo el mando de Slaven Bilic. Y ahí aparece otra capa de incertidumbre. El seleccionador anterior alternaba defensa de cuatro y de cinco con naturalidad; Bilic, en sus dos primeros encuentros, ha optado por línea de cuatro. Pero Tuchel no da nada por hecho.
El cuerpo técnico inglés dispone de muy poco material reciente para analizar a esta Croacia versión Bilic. Eso complica ciertos detalles, aunque también simplifica el enfoque: menos escenarios que preparar, más énfasis en el propio estilo. El mensaje interno es claro: imponer la identidad de Inglaterra y, sobre todo, romper el ritmo de un equipo que, si se siente cómodo, “puede hacer daño a cualquiera.”
Luka Modric sigue ahí, desafiante al paso del tiempo, rodeado ahora de una nueva hornada de jóvenes que ya compiten al máximo nivel. Croacia no se ha desenganchado de la élite; simplemente ha cambiado de piel.
La puerta abierta a los que vienen desde abajo
Tuchel también dejó un apunte de futuro que no pasa desapercibido en el fútbol inglés: no cerrará la puerta a jugadores que no estén en la máxima categoría, incluso si se da el escenario de un gigante como Manchester City descendiendo de división.
Su criterio es directo: elegirá siempre el mejor equipo posible para cada concentración, cada torneo, cada cita. No le importa si el futbolista compite en la primera o en la segunda categoría de su país; lo evaluará caso por caso. Para muchos jóvenes, es un mensaje poderoso: el camino a la selección no se corta por un descenso.
Ahora, el foco vuelve al césped. Croacia enfrente, viejas heridas en el recuerdo, pero otra mentalidad en el presente. Inglaterra llega con dudas físicas, certezas en su núcleo y una convicción repetida por su portero y su entrenador: todo pasa por encontrar, esta vez sí, la mejor versión de ellos mismos. La pregunta es si alcanzará ante un rival que nunca perdona la mínima concesión.






