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Inglaterra se prepara en Miami: buenas noticias para Tuchel

Inglaterra llegó a Miami buscando respuestas antes de su duelo de cuartos de final del Mundial ante Noruega. Y el penúltimo entrenamiento trajo exactamente lo que Thomas Tuchel quería escuchar: alivio.

Marc Guehi y Declan Rice, dos piezas clave en el esqueleto del equipo, se entrenaron con normalidad en las instalaciones de Inter Miami en la víspera del partido. Hace apenas unos días, la preocupación era real.

Guehi había encendido las alarmas con unas molestias en los isquiotibiales. Rice, por su parte, llevaba arrastrando un problema estomacal después de la victoria del fin de semana pasado en México. Dos dudas serias. Dos posibles ausencias en una zona del campo donde Inglaterra no se puede permitir demasiados experimentos a estas alturas del torneo.

El panorama cambió bajo el sol de Florida. Ambos trabajaron junto al resto del grupo, completando una sesión exigente en un calor sofocante: 33 grados, sensación aún más alta por la humedad. Exactamente el tipo de escenario que el cuerpo técnico había previsto, pero que sigue golpeando cada vez que el equipo vuelve a pisar el césped al aire libre.

La jornada dejó otra sonrisa para Tuchel. Reece James también se ejercitó con el grupo mientras acelera en su recuperación de una lesión de isquiotibiales. Todo indica que estará disponible para el encuentro ante Noruega, una inyección de calidad y profundidad para el carril derecho en un partido que promete ser físico y largo.

Solo hubo una ausencia sobre el césped: Jordan Henderson. El centrocampista comenzó ya su recuperación tras la operación de muñeca a la que se sometió después de la caída sufrida durante las celebraciones de la recordada victoria en el Estadio Azteca. No entrena, pero no se ha movido del grupo: está en Miami en un rol de apoyo, presente en el día a día, cerca del vestuario y del cuerpo técnico.

Inglaterra regresó así a Florida por primera vez desde su concentración previa al torneo. Entonces, el cuerpo técnico insistió en aclimatar al equipo a estas condiciones extremas, un contraste brutal con lo vivido en el Mundial hasta ahora: dos partidos disputados bajo techo y otros tres bajo la lluvia. Ahora ya no hay techo que valga. Ni paraguas. Solo calor, humedad y la presión de un cuarto de final mundialista.

La preparación ya está hecha. Las dudas físicas, casi despejadas. El resto se decidirá bajo el sol de Miami, con Noruega enfrente y un billete a semifinales en juego.