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Inter refuerza su mediocampo con Stankovic y busca a Romero

Inter ha mandado un mensaje claro al mercado: sus joyas ya no están en escaparate. La respuesta al último intento de asalto lo demuestra. Brentford llamó a la puerta con una oferta de 40 millones de euros por Stankovic. La puerta se cerró de golpe.

No hubo dudas. Según informa La Gazzetta dello Sport, club, futbolista y familia se alinearon en la misma postura: “no, gracias”. Ni tentaciones, ni negociaciones largas, ni subasta. Decisión seca. Y rápida.

El plan de Chivu: un relevo hecho a medida

Detrás del “no” hay algo más que orgullo de formación. Hay un plan táctico. Chivu ha utilizado toda la pretemporada para encajar a Stankovic en una zona muy concreta: el corazón de su mediocampo de cinco. El serbio está siendo moldeado como el principal relevo de Hakan Calhanoglu.

Ese rol, el de organizador retrasado, se ha convertido en una pequeña obsesión para el cuerpo técnico. Inter ha probado ahí a Piotr Zielinski, Henrikh Mkhitaryan e incluso a Nicolo Barella. Ninguno ofreció una solución plenamente convincente para sostener la salida de balón y el equilibrio del equipo.

Stankovic sí encaja en ese molde. Viene de una temporada sobresaliente con Club Brugge, clave en el título de la Jupiler Pro League y coronado como Mejor Jugador Joven de Bélgica. Llega con confianza, con ritmo competitivo alto y con un perfil que mezcla seguridad técnica y disciplina táctica, justo lo que exige Chivu para esa posición delicada.

En el entorno de la plantilla hablan de una confianza “incondicional” en el joven internacional sub-21 serbio. Mantenerlo no es solo una apuesta de futuro: es una póliza de seguro para una temporada larga, con varias competiciones y un calendario que no perdona.

Un efecto dominó en la medular

Ese blindaje, sin embargo, no es inocuo en el tablero del mercado. Inter sigue mirando con insistencia a Curtis Jones. Chivu admira al centrocampista de Liverpool por su energía, su capacidad para romper líneas y su versatilidad para ocupar distintos carriles interiores.

El inglés encaja en la idea de elevar el nivel competitivo del mediocampo, pero hay un problema evidente: no hay sitio para todos. Las posiciones centrales están saturadas. Para que entre Jones, alguien tendría que salir. Y de momento, nadie se mueve.

Así, la medular de Inter se ha convertido en un rompecabezas de entradas y salidas potenciales, con una pieza ya intocable: Stankovic.

Romero, la pieza que falta atrás

Donde sí hay margen para actuar es en defensa. Ahí se concentra ahora la prioridad. En la cúpula del club tienen claro el objetivo: Cristian Romero. El argentino es visto como la pieza final del puzzle defensivo, el zaguero capaz de aportar agresividad, jerarquía y colmillo europeo en las noches grandes.

Giuseppe Marotta y Piero Ausilio ya han hecho el trabajo más duro con Tottenham Hotspur. Las informaciones apuntan a que los clubes han alcanzado un acuerdo por el traspaso. El precio ya no es el problema. El obstáculo está en el contrato.

Romero pide en torno a 7 millones de euros netos por temporada. Una cifra que choca con la escala salarial interna: Benjamin Pavard, referencia clara en ese vestuario, está en 5 millones. Romper ese techo sin una justificación contundente abriría un precedente delicado para futuras renovaciones.

El acuerdo, por tanto, está encallado en los números personales, no en la voluntad deportiva. Inter lo quiere. Romero ve con buenos ojos el salto. Falta cuadrar la ecuación económica sin dinamitar el vestuario.

Paciencia estratégica y una última curva de mercado

El retrato actual de Inter es el de un club que ha aprendido a resistir la tentación del dinero rápido. No vende a su joven mediocentro por 40 millones, pero se sienta a negociar por un defensa de élite. Mantiene a Stankovic como apuesta estructural, mientras sueña con sumar a Curtis Jones y aprieta por Romero.

Todo con una idea clara: competir al máximo nivel sin desmontar el proyecto cada verano.

El precio de esa ambición es otro: las últimas semanas de mercado se anuncian tensas. Para desbloquear la llegada de Romero y despejar la zona central del campo quizá haga falta una salida importante, una operación de las que mueven el equilibrio de un vestuario.

Inter ha decidido no hacer caja con Stankovic. La siguiente pregunta es inevitable: ¿quién pagará entonces el coste de este salto de nivel?