Irlanda sub-21 mantiene vivo el sueño europeo tras vencer a Slovakia
La misión era clara para la Republic of Ireland sub-21: ganar en Kosice o empezar a despedirse del Europeo. Respondieron con carácter. Respondieron con fútbol. Y respondieron con un 0-2 sólido ante Slovakia que los mantiene de lleno en la pelea por la clasificación.
Un arranque perfecto, casi impensado. Minuto 2. Trent Kone-Doherty recibe abierto, encara hacia dentro y levanta la cabeza. No se precipita. Ve la carrera de Tommy Lonergan y le sirve un centro zurdo, tenso y medido, que pide ser rematado. Lonergan ataca el espacio y conecta. Primer gol a este nivel, ventaja tempranera y un golpe directo al ánimo local.
Slovakia tambaleó en esos primeros compases. Irlanda olió sangre y fue a por más. Jamie Mullins se abrió paso entre dos rivales con determinación, se plantó ante Sebastian Zajac y ahí falló el último toque: disparo demasiado centrado, fácil para el guardameta. Poco después, Sam Curtis irrumpió desde atrás y obligó de nuevo a Zajac a intervenir abajo, en su primer palo.
El guion parecía completamente irlandés… hasta que un error encendió a la grada local. Curtis llegó tarde a un cruce sobre Matej Riznic dentro del área y el colegiado ucraniano Viktor Kopiievskyi señaló el punto de penalti sin dudar. Nino Marcelli tomó la pelota. Silencio en el estadio.
Y apareció Noah Jauny.
El guardameta eligió su lado, se lanzó a la derecha y desvió el disparo con la cara, un paradón tan poco ortodoxo como decisivo. Se levantó de inmediato para negar también el remate de Riznic en el rechace. Dos intervenciones en cuestión de segundos que sostuvieron la ventaja y cambiaron el tono del partido. Slovakia, herida en su orgullo, adelantó líneas. Artur Gajdos conectó con Jakob Pira, pero el tiro lejano del atacante terminó sin problemas en las manos de Jauny.
Aun así, Irlanda coqueteó con el castigo. Un despeje de cabeza de Seán Grehan desde el borde del área pequeña cayó perfecto para Marcelli, solo y de cara al arco. El remate, forzado y mordido, se marchó desviado cuando lo más sencillo parecía empatar. Un alivio para el banquillo de Jim Crawford, que vio cómo los suyos recuperaban el control antes del descanso.
Kone-Doherty volvió a encender las alarmas eslovacas con un disparo desde unos 20 metros que Zajac desvió por encima del larguero. Irlanda se fue al vestuario con ventaja, pero también con la sensación de haber dejado vivo a un rival que ya había demostrado capacidad para morder.
Segunda Parte
La segunda parte trajo una Irlanda más madura. Nada de especular. El equipo visitante salió a presionar alto, a incomodar la salida de balón rival. En el minuto 56, esa insistencia dio fruto con una recuperación en la medular que abrió un tres contra dos prometedor. No eligieron bien en la transición, pero el premio llegó en la jugada siguiente.
Córner desde la derecha. Mullins se acercó al banderín y colgó un envío preciso, con veneno. Grehan atacó la pelota con decisión, se elevó por encima de la zaga eslovaca y dirigió un cabezazo picado que superó a Zajac, lento de reflejos sobre la línea. 0-2 en el 57 y una sensación clara: Irlanda tenía el partido donde quería.
Obligada por el marcador, Slovakia adelantó líneas y se volcó. Lukas Mikulaj, recién incorporado, cabeceó desviado a centro de Pira cuando quedaban 18 minutos. Era una de esas ocasiones que, en noches de remontada, suelen acabar dentro. No fue el caso. La selección local empujó, pero sin claridad ni pausa.
Irlanda, en cambio, supo gestionar el sufrimiento y encontrar aire al contragolpe. Desde el banquillo llegaron piernas frescas y más energía. Oisin Gallagher rozó el tercero con un cabezazo al primer palo que Zajac repelió con acierto. Kone-Doherty, siempre eléctrico, volvió a sembrar el pánico con una carrera en profundidad cuyo disparo acabó desviado tras tocar en un defensa, con Michael Noonan mejor posicionado a su lado.
Noonan, precisamente, tuvo la ocasión de cerrar la goleada en el 83. Controló, apuntó al segundo palo y su remate salió rozando. No hubo castigo extra para Slovakia, pero tampoco reacción. No llegó ese arreón final que suele convertir los últimos minutos en un asedio. Irlanda manejó el reloj, los cambios y los nervios con la serenidad de un equipo que sabe lo que se juega.
Cuando el árbitro señaló el final, el valor de los tres puntos era evidente. La Republic of Ireland se coloca a solo dos unidades de Slovakia, segunda del grupo, y mantiene vivo su objetivo de pelear por una plaza de play-off a la sombra de la intratable England.
Ahora espera Turner’s Cross, el martes por la noche, ante Kazakhstan. Otro examen, otra final. Con Jauny gigante bajo palos, Lonergan estrenado como goleador, Kone-Doherty desequilibrando por fuera y Grehan mandando en las áreas, Irlanda llega a Cork con algo que no se entrena ni se improvisa: la sensación de que este grupo aún no ha dicho su última palabra en esta clasificación.






