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Jamal Musiala: la joya del Bayern enfrenta problemas de salud

Jamal Musiala volvió a caer al césped. Ocho minutos. Eso fue todo lo que aguantó el internacional alemán tras entrar en la segunda parte del amistoso de pretemporada de Bayern Munich ante Heidenheim, el martes. De nuevo, como el sábado frente a RB Leipzig, sus compañeros corrieron a asistirle. Entre ellos, Harry Kane, capitán de Inglaterra y líder emocional del vestuario bávaro.

La escena se repite. La preocupación también.

Un diagnóstico que cambia el foco

Poco después, el propio Musiala quiso poner nombre a lo que le está ocurriendo. Explicó que sufre “ausencias epilépticas fácilmente tratables”, derivadas de un tipo de “disfunción neurológica”. No es un mareo pasajero ni un simple golpe de calor. Es una condición que ya forma parte de su día a día.

Bayern confirmó que existían indicios de este problema incluso antes del último Mundial, aunque hasta ahora no habían interferido en su rendimiento competitivo. El episodio ante Leipzig fue la primera vez que todo se hizo visible, en directo, para el mundo.

Uli Hoeness, presidente de honor del club, lo resumió con crudeza en Sky Sports: “Somos conscientes de los problemas desde hace tiempo. Pero el pasado fin de semana contra Leipzig fue la primera vez que ocurrió en el campo y fue visible para todos”. El plan médico parecía claro: medicación y control. La recaída, cuatro días después y de forma casi calcada, dejó a Hoeness “estupefacto”.

La gran duda: ¿debía jugar?

Muchos aficionados se preguntaron por qué Musiala volvió a pisar el césped tan pronto después del desvanecimiento del sábado. La respuesta del club llegó con rapidez y con un mensaje inequívoco: el jugador había sido autorizado por especialistas.

“Ya hemos tomado precauciones”, explicó Hoeness. “Los médicos que le tratan, neurólogos y especialistas, nos han dado la confirmación por escrito —porque era absolutamente esencial para nosotros— de que, desde su punto de vista, no hay preocupación alguna respecto a que Jamal participe en el deporte de alto rendimiento. Sin eso, habríamos actuado de forma negligente”.

El dirigente admitió que el club todavía está aprendiendo a manejar esta nueva realidad: “Tendremos que ir palpando la situación”.

El vestuario se cierra en torno a Musiala

Dentro del campo y del vestuario, el tono es distinto, más íntimo. Kane lo dejó claro en declaraciones a BBC Sport: “Jamal está pasando por un momento un poco difícil ahora mismo. Sé que publicó en redes sociales sobre la pequeña condición que tiene y, desde nuestro punto de vista, se trata simplemente de apoyarle”.

El delantero inglés habló de empatía y de admiración: “Es un gran jugador, extremadamente talentoso. Es una parte muy importante de nuestro equipo. Nos da mucha pena y nos frustra por él cuando pasan cosas como en los últimos partidos. Tiene el apoyo total de todos aquí en el Bayern, de sus amigos y de su familia, y estaremos ahí para ayudarle a manejarlo”.

Kane recordó también el calvario físico de la temporada pasada: “Viene de una lesión dura, sé cuánto trabaja entre bastidores y en el campo de entrenamiento. Desde nuestro punto de vista se trata de estar ahí para apoyarle, no solo yo, sino todo el equipo”.

Tras su colapso del martes, Musiala publicó un comunicado en Instagram en el que explicaba que estas ausencias forman ya parte de su vida cotidiana.

Qué son las ausencias epilépticas

Las ausencias son un tipo de crisis generalizada que afecta sobre todo a niños y adultos jóvenes. Tienen dos variantes: típicas y atípicas.

La neuróloga Meneka Sidhu, del National Hospital for Neurology and Neurosurgery de Londres, detalla que las ausencias típicas suelen durar solo unos segundos. Quien las sufre puede parecer distraído, como si estuviera soñando despierto, con la mirada perdida. Hay distintos grados de pérdida de conciencia y, en algunos casos, la persona puede perder el equilibrio y quedar sin respuesta durante la crisis.

“Puede ser algo muy breve, y la persona continúa como si nada hubiera pasado”, explica Sidhu. En las ausencias atípicas, más largas, pueden aparecer movimientos automáticos: juguetear con las manos, parpadeo rápido, chupeteo de labios. “Algunas personas pueden caerse”.

Cuando estos episodios se repiten durante más de 24 horas, pueden ser indicio de epilepsia. El tratamiento, en muchos casos, pasa por medicación específica.

Para quienes practican deporte, Sidhu señala dos desencadenantes frecuentes: hiperventilación y deshidratación. Son factores que se dan con facilidad en el fútbol de élite. Pero su mensaje final es contundente: “Cuando se tratan de forma eficaz, no hay razón para que las ausencias impidan a nadie practicar deporte”.

El caso de Musiala no es único en el alto nivel. El jugador de rugby Tommy Freeman comenzó a sufrir ausencias a los 14 años, fue diagnosticado después de epilepsia y hoy compagina el tratamiento con su carrera en Northampton y con la selección de Inglaterra.

Una carrera brillante golpeada una y otra vez

La noticia de su condición neurológica se suma a una cadena de golpes que han frenado a una de las grandes joyas del fútbol europeo.

Su temporada 2024-25 se cortó de raíz en abril por una lesión. Poco más de una semana después, Musiala se vio envuelto en un grave accidente de tráfico. Aun así, logró regresar dos meses más tarde para disputar el Mundial de Clubes de la FIFA. Parecía el inicio de la remontada.

No duró. En el duelo de cuartos de final ante Paris St-Germain sufrió una fractura de pierna y una luxación de tobillo. Casi 200 días fuera: 196, para ser exactos. El ex internacional sub-21 de Inglaterra volvió a competir con una placa metálica en el pie desde enero hasta el final del Mundial de este verano en Norteamérica, donde jugó cuatro partidos con Alemania.

La placa se retiró en julio, lo que limitó de nuevo su preparación en esta pretemporada. Otro parón, otra puesta a punto a contrarreloj.

El analista Constantin Eckner lo resumió sin anestesia: “Musiala no ha sido un factor importante en los últimos 18 meses. Volvió para el Mundial de Clubes pero sufrió una fractura de pierna al chocar con Gianluigi Donnarumma. Le costó meses recuperarse. Acaba de quitarse una placa metálica del pie izquierdo, jugó medio año con ella y tuvo que lidiar con problemas de tobillo. Naturalmente, su rendimiento dejó mucho que desear”.

Eckner apunta que, incluso sin este nuevo diagnóstico, el inicio del próximo curso ya se presentaba complicado: sin apenas entrenamientos colectivos por la cirugía, con ritmo competitivo por construir… y ahora, con una condición neurológica que exige control constante.

El plan del Bayern y el futuro de Musiala

En este contexto, la planificación deportiva también se mueve. El fichaje veraniego de Ismael Saibari, internacional marroquí, por unos 43 millones de libras, se interpreta en parte como un seguro ante las dudas físicas de Musiala.

“Musiala es el mejor pagado del Bayern junto a Harry Kane, pero su aportación no se ha acercado a la de Kane”, recuerda Eckner. El talento, sin embargo, sigue ahí. “Es joven y las cosas pueden cambiar”.

En su contrato figura una cláusula de rescisión que podría activarse el próximo verano, con una cifra de nueve dígitos. Hoy, con su historial reciente de lesiones y este nuevo escenario médico, parece impensable que algún club esté dispuesto a llegar a esa cantidad.

La pregunta ya no es solo cuándo volverá Jamal Musiala a encadenar partidos al máximo nivel, sino si el Bayern será capaz de proteger a su jugador franquicia mientras intenta, otra vez, levantarse del césped.