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Jorge Jesus asume el mando de Portugal: cuatro años para el Mundial 2030

Portugal ya tiene nuevo seleccionador y no es un nombre cualquiera. A los 71 años, Jorge Jesus asume el banquillo de la selección con un contrato de cuatro temporadas, diseñado para llevarle directamente hasta el Mundial de 2030, que el país coorganizará junto a España y Marruecos. Un proyecto largo, ambicioso y con una figura central orbitando alrededor de todo: Cristiano Ronaldo.

Del adiós de Martínez al giro hacia Jesus

La eliminación ante España en los octavos de final del último Mundial, 1-0 y con sensación de oportunidad perdida, cerró también el ciclo de Roberto Martínez, que ya había anunciado que dejaría el cargo tras el torneo. Su etapa, iniciada en enero de 2023, se queda en un paréntesis corto en la historia reciente de la selección.

La federación se mueve rápido. Y apuesta por un técnico de carácter fuerte, ideas claras y currículum extenso. Jorge Jesus no llega a la selección para una transición discreta, sino para pilotar el equipo hasta la cita que Portugal disputará en casa, ante su gente, en 2030.

Un viejo conocido para Cristiano

Jesus no aterriza en terreno desconocido. Conoce bien al capitán de la selección. Durante su año al frente de Al Nassr compartió vestuario con Cristiano Ronaldo y juntos levantaron el título de la Saudi Pro League la pasada temporada. Esa relación previa pesa.

Cristiano, que tras la eliminación confirmó que este ha sido su sexto y último Mundial, no ha anunciado aún una retirada definitiva de la selección. El escenario queda abierto. Y ahí entra la voz del nuevo seleccionador.

En su presentación, Jorge Jesus no se anduvo con rodeos. Definió al delantero de 41 años, cinco veces ganador del Balón de Oro, como “un símbolo del fútbol portugués”. Y dejó una línea roja muy clara: mientras el capitán compita y esté en condiciones, contará con él.

“Mientras esté jugando y esté en condición de ser convocado, lo llamaré, dentro de ciertos límites y bajo las condiciones que considere mejores para la selección”, explicó. No hay promesas vacías, pero sí una puerta entreabierta. Grande, además.

Reconoció también que todavía no ha hablado con Cristiano tras el Mundial. No le preocupa. “Nunca va a ser un problema para la selección. Ni para la selección, ni para mí”, remarcó, subrayando que trabajar con él en Al Nassr fue “un gran placer” y que es “fácil” hacerlo.

El mensaje es nítido: si el físico acompaña y el contexto lo permite, Cristiano seguirá formando parte del plan. No como concesión sentimental, sino como pieza útil dentro de un proyecto competitivo.

Un debut con aroma a examen

El estreno de Jorge Jesus no tardará demasiado. Su primer partido al mando de Portugal llegará el 24 de septiembre, en el arranque del Grupo D de la Nations League, frente a Gales. Un escenario ideal para medir el pulso inicial del nuevo ciclo: competición oficial, rival incómodo, poco margen para la especulación.

Ese encuentro servirá para empezar a intuir cuánto de continuidad y cuánto de ruptura propone Jesus respecto a la etapa anterior. Y, por supuesto, si Cristiano entra desde el primer día en la nueva hoja de ruta.

Un palmarés que habla por él

Si algo no le falta a Jorge Jesus es trayectoria. En clubes ha ganado casi todo lo que ha tocado. Con Al Hilal firmó un triplete doméstico en la temporada 2023-24, un dominio total en Arabia Saudí que confirmó su capacidad para construir equipos dominantes en poco tiempo.

Su nombre, sin embargo, se asocia sobre todo a Portugal y Brasil. En su primera etapa en el banquillo de Benfica conquistó tres títulos de liga (2010, 2014 y 2015), marcando una era en el fútbol luso. Intensidad, presión alta, equipos reconocibles. Su sello.

En Brasil dejó una huella aún más profunda en apenas un año con Flamengo. Cinco trofeos mayores, incluida la liga brasileña y la Copa Libertadores de 2019, le colocaron en un pedestal casi inmediato ante una de las aficiones más exigentes del continente. Aquella versión de Flamengo, agresiva y valiente, aún se cita como referencia.

Ese bagaje es el que ahora aterriza en la selección portuguesa. Un técnico acostumbrado a gestionar vestuarios grandes, egos importantes y contextos de máxima presión.

Portugal mira a 2030 con un símbolo en el horizonte

Portugal coorganizará el Mundial de 2030 con España y Marruecos. No es un torneo más. Es un escaparate histórico para una generación que ya ha ganado una Eurocopa y una Nations League, pero que persigue todavía un gran Mundial.

Jorge Jesus tendrá cuatro años para ajustar piezas, integrar nuevas caras y decidir hasta dónde llega el último capítulo de Cristiano con la selección. El capitán ya ha dicho que no habrá un séptimo Mundial. Falta saber cuántos partidos, cuántos goles y cuántas noches grandes quedan antes del telón final.

La apuesta está hecha: un seleccionador de carácter, un líder veterano aún en activo y un Mundial en casa en el horizonte. Ahora la cuestión es si Portugal sabrá convertir esa combinación en algo irrepetible… o en una oportunidad que se recordará como la que se escapó.

Jorge Jesus asume el mando de Portugal: cuatro años para el Mundial 2030