Logotipo completo Cancha Firme

José Mourinho y su gestión equilibrada con Diomande

José Mourinho está cumpliendo dos objetivos a la vez con su gestión del marfileño. Le da el tiempo que necesita para adaptarse. Y, al mismo tiempo, respeta la jerarquía de vestuario que se han ganado otros.

Arda Güler y Brahim Díaz son el mejor ejemplo. Firmaron una pretemporada sobresaliente y, más allá de eso, llevan años justificando su sitio en la plantilla. Mourinho lo sabe y no los borra del mapa solo porque haya llegado una cara nueva. Ese equilibrio, en un vestuario grande, vale oro.

No todos lo manejaron así. Xabi Alonso, por ejemplo, rompió esa balanza cuando decidió apostar de forma prioritaria por el recién llegado Mastantuono, relegando a un segundo plano a Rodrygo, al propio Brahim e incluso a Vinícius. El movimiento tuvo un coste alto: expuso a un argentino aún verde para ser titular fijo y terminó quemándolo. Y, de paso, perdió parte del control del vestuario.

Mourinho ha aprendido de ese tipo de historias. Su plan blinda a Diomande para que pueda brillar más adelante, no para que se estrelle en octubre. El guion es claro: minutos de forma progresiva, cada vez más peso, hasta que el once inicial llegue de manera natural, si el rendimiento acompaña. Sin urgencias. Sin la losa de tener que justificar cada partido como si fuera una final.

El trabajo duro se cocina en los entrenamientos. Ahí, lejos de los focos, Mourinho invierte horas en pulir al marfileño, repetir movimientos, automatizar conceptos y meterlo en la dinámica colectiva hasta que la entienda casi de memoria. No se trata solo de talento, sino de encajar en un sistema que ya funciona.

Diomande lo ha entendido. Confía en su entrenador, mantiene la sonrisa, se le ve sereno. Y no es un recién llegado cualquiera. Llega con pedigrí de élite: la pasada temporada jugó 33 de los 34 partidos de la Bundesliga con Leipzig, fue titular en 28, marcó 12 goles y repartió 8 asistencias. Mourinho no tiene prisa porque sabe exactamente qué clase de futbolista está moldeando. Y el vestuario también lo ha notado.