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Julian Laurens advierte a Liverpool: Barcola y Mbaye no son suficientes

Liverpool acelera en el mercado para encontrar un heredero para Mohamed Salah y ha fijado su mirada en París. Pero, según el analista europeo Julian Laurens, incluso cerrando un doble golpe con Bradley Barcola e Ibrahim Mbaye, el puzzle ofensivo de los ‘Reds’ seguiría incompleto.

El club de Anfield está presionando fuerte por Barcola, la prioridad dentro de la plantilla del Paris Saint-Germain, mientras que Mbaye también figura en la agenda como posible parte de un paquete conjunto. La operación, sobre el papel, sería enorme. Pero las dudas deportivas siguen ahí.

Laurens, en declaraciones a Sky Sports (17:45, martes 18 de agosto), fue claro al ser preguntado si el mercado del Liverpool quedaría cerrado con la llegada de Mbaye además de Barcola. Para él, falta algo importante arriba.

“Creo que hasta que [Hugo] Ekitike vuelva de su lesión – es de larga duración, no sabemos exactamente cuándo será – probablemente necesiten un recambio para Alexander Isak. Especialmente si Cody Gakpo se va”, explicó.

Ahí está el gran agujero. Sin Gakpo, el nueve puro se reduce a un solo nombre.

“Te quedas realmente solo con Isak como tu nueve. Vale, puedes mirar a [Federico] Chiesa, puedes valorar quizá otras opciones como [Dominik] Szoboszlai como falso nueve, o Curtis Jones como falso nueve.

“Pero sigo pensando que necesitarían un delantero suplente ahí hasta que Ekitike vuelva”, insistió Laurens.

La solución, según el experto, no tiene por qué ser un fichaje definitivo. “Podría ser una cesión, podría ser como el acuerdo de [Ronald] Araujo que hicieron para la defensa”.

El mensaje es nítido: Barcola y Mbaye aportarían calidad y profundidad, pero no resuelven el problema del nueve mientras Ekitike esté fuera y el futuro de Gakpo no se aclare.

Un mercado caro… pero con posible rebaja

En el plano económico, la operación tampoco es menor. El PSG tasa a Barcola en torno a 145 millones de libras, una cifra que por sí sola ya obliga a pensar dos veces cada movimiento. Añadir a Mbaye a la ecuación dispararía el coste total.

Sin embargo, en Liverpool creen que hay margen para rebajar la factura. La sensación es que el precio de Barcola podría caer hasta los 125 millones de libras y el de Mbaye rondar los 30 millones. En total, unos 155 millones por los dos.

Según la información de TEAMtalk, el Liverpool ya tiene representantes en París para intentar encarrilar las negociaciones y acercar posturas. Hay todavía una diferencia importante entre las valoraciones de ambos clubes, pero en Anfield confían en poder cerrar los acuerdos.

Un detalle juega a favor de los ingleses: tanto Barcola como Mbaye se encuentran actualmente apartados del equipo del PSG mientras se resuelve su futuro. Esa situación alimenta la esperanza de que el campeón francés esté realmente dispuesto a dejarles salir si llega la oferta adecuada.

El reloj, sin embargo, corre en contra. Si Liverpool logra firmar a los dos parisinos, la posibilidad de incorporar otro delantero de forma permanente se reduciría casi a cero por pura lógica financiera. Y encontrar una cesión útil, a estas alturas del mercado, no será sencillo.

Reforma pendiente en el centro del campo

Laurens no se detuvo solo en la delantera. También señaló al corazón del equipo como un frente abierto.

“Ese centro del campo necesita un poco de reconstrucción, especialmente para la forma en la que Iraola quiere jugar, muy diferente a Arne Slot. No estoy seguro ahora mismo de que este centro del campo sea exactamente lo que él querría”, apuntó.

Ahí asoma otro debate de fondo: el encaje entre las piezas actuales y la idea de juego del nuevo técnico. Presión alta, ritmo, cambios de orientación rápidos… y un grupo de centrocampistas que quizá no se ajusta del todo a ese guion.

Liverpool se mueve, negocia en París, hace números y planifica. Pero la advertencia de Laurens resuena por encima de las cifras: incluso con Barcola y Mbaye, el proyecto todavía pide un nueve de garantías y un centro del campo afinado para la propuesta de Iraola.

La cuestión es si el club está dispuesto –y es capaz– de llegar tan lejos en un solo verano.