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Klopp se aleja del banquillo de Alemania tras la eliminación

La herida aún sangra y ya suena el nombre de siempre. Alemania se despide del Mundial en los penaltis ante Paraguay, y el eco inmediato apunta a Jürgen Klopp. Pero el exentrenador del Liverpool, hoy responsable global de fútbol de Red Bull, pisa el freno con decisión.

“No es el momento adecuado para hablar de eso”, dejó claro en MagentaTV, según recogió Bild, cuando le preguntaron qué tendría que pasar para que considerara el banquillo de la selección. No titubeó. No se dejó arrastrar por el ruido.

Klopp sabe de lo que habla. “He estado muchas veces en esa situación como entrenador, cuando un gran sueño se rompe”, recordó. Empatía con Julian Nagelsmann, no oportunismo. “Entiendo que cuando se habla del seleccionador nacional aparezca mi nombre. Pero no es el momento de hablar de ello, y menos conmigo”.

El técnico alemán insistió en que su presente no es una ocupación menor. “Tengo un trabajo que realmente disfruto. Y, que yo sepa, no es un trabajo a tiempo parcial”. Y remató con un mensaje inequívoco: Alemania acaba de ser eliminada; no es la noche para debatir el futuro de Jürgen Klopp, sino para mirar de frente al fracaso.

Alemania se derrumba en los penaltis

El desenlace duele porque Alemania había cumplido la primera parte del guion. Terminó líder del Grupo E pese a la derrota por 2-1 ante Ecuador en el tercer partido. Parecía haber margen para crecer en las eliminatorias. Parecía.

En Boston, frente a Paraguay, el partido se enroscó en la tensión. Julio Enciso golpeó primero. Kai Havertz respondió para llevar el cruce de octavos hasta la prórroga, donde Jonathan Tah creyó firmar el gol de la liberación con un cabezazo. El VAR lo borró del marcador. Otro mazazo emocional para un equipo que vive al límite en cada gran torneo.

Se llegó a los penaltis. Y ahí, el coloso se encogió. Havertz falló. Nick Woltemade también. Paraguay tuvo dos balas para sentenciar, desperdiciadas por Antonio Sanabria y Fabián Balbuena. El suspense se alargó hasta la muerte súbita, donde Tah envió su lanzamiento fuera y José Canale no perdonó. 4-3. Primera derrota de Alemania en una tanda de penaltis en un Mundial. Un dato que pesa como una losa.

Nagelsmann no se esconde

Con el país en shock futbolístico, todas las miradas se posan en Nagelsmann. El seleccionador, sin embargo, rehúye el papel de fugitivo.

“No soy de los que salen corriendo”, afirmó en la rueda de prensa posterior al partido. Recordó que no es la primera vez que Alemania firma un torneo decepcionante y admitió que hay “unas cuantas cosas básicas” que prefiere no detallar en caliente. Pero se mantuvo firme en lo esencial: no piensa dimitir.

“No soy de los que se sientan aquí y dicen: ‘Dimito ahora porque hemos sido eliminados’”, subrayó. La pelota, ahora, queda en el tejado de la DFB. “Si la DFB quiere que continúe, continuaré. Y si no quiere, que me lo digan”. Sin dramatismos, sin promesas vacías. Un pulso sereno en medio de la tormenta.

Kai Havertz, por su parte, se mostró devastado en declaraciones recogidas por la web de la FIFA. “Estoy un poco sin palabras. Es mi segundo Mundial y las dos veces no ha servido de nada”, confesó. “Solo puedo pedir perdón. Creo que no jugamos mal al fútbol en los últimos torneos, pero siempre faltó algo. Y hoy ha sido igual”.

El delantero fue más allá y apuntó directamente al vestuario. “Tenemos que mirarnos muy bien a nosotros mismos, sobre todo los jugadores, y ahí dejo fuera al entrenador”. Una frase que resuena fuerte en un grupo que vuelve a casa antes de tiempo.

El gol más doloroso de Gakpo

Mientras Alemania se derrumba, otra historia sacude el torneo desde un ángulo mucho más humano. Cody Gakpo, delantero de Países Bajos, marcó uno de los goles más cargados de emoción de este Mundial. Y quizá uno de los más tristes.

En Guadalupe, en el duelo de octavos ante Marruecos, el jugador del Liverpool recibió un pase filtrado de Crysencio Summerville, atacó el espacio y cruzó un disparo raso imparable. Un gol de puro instinto. Pero la celebración lo cambió todo: Gakpo se desplomó, se agachó, roto por dentro, y sus compañeros corrieron a abrazarlo.

Su tanto llegaba apenas unos días después de que él y su pareja, Noa van der Bij, anunciaran la muerte de su hijo durante el embarazo. Lo llamaron Elijah. En un mensaje en redes sociales, Van der Bij escribió: “Con el corazón roto, compartimos la devastadora noticia de que nuestro niño falleció durante el embarazo. Gracias por vuestro amor y apoyo. Elijah Raphael Gakpo, siempre amado, siempre nuestro hijo”.

El propio Gakpo, en otro mensaje, habló de “un momento increíblemente difícil” para su familia y pidió respeto y privacidad. No hay estadísticas que midan el peso de un gol marcado con ese dolor a cuestas.

Durante muchos minutos, pareció que su tanto bastaría para llevar a Países Bajos a cuartos. Pero el fútbol, otra vez, eligió un giro cruel. Issa Diop empató para Marruecos en el primer minuto del tiempo añadido. La prórroga no resolvió nada y la eliminatoria se decidió desde los once metros. 3-2 para Marruecos en la tanda. Gakpo se quedó sin clasificación, pero su imagen arrodillado tras el gol ya forma parte de la memoria del torneo.

En una misma jornada, el Mundial mostró sus dos caras: la caída de una potencia histórica y la vulnerabilidad de un futbolista que, por un instante, convirtió el césped en un lugar de duelo. Alemania tendrá que reconstruirse otra vez. Gakpo, simplemente, tendrá que aprender a seguir adelante.