Kovac asume la derrota: "Merecimos perder"
El plan se le vino abajo muy pronto a Niko Kovac. En un escenario donde ya habían caído gigantes como Manchester City e Inter Milan la temporada pasada, el conjunto local volvió a firmar otra noche grande, esta vez a costa de un Borussia Dortmund irreconocible durante una hora larga.
Desde el inicio, el guion fue claro: los noruegos mandaban, Dortmund sufría. Sondre Fet, Jens Petter Hauge y Andreas Helmersen marcaron el tono del partido, ganando duelos, atacando espacios y metiendo al equipo alemán en su propio campo. El ritmo, la intensidad y la convicción estaban de un solo lado.
Kovac lo admitió sin rodeos ante DAZN: su equipo nunca entró realmente al partido hasta ir por detrás en el marcador. “Básicamente no estuvimos en el juego hasta después de encajar”, reconoció. No hubo pasión. No hubo intensidad. No hubo el fútbol que exige una noche de Champions.
Un giro desesperado desde el banquillo
La reacción del técnico llegó justo en la hora de juego. Cuádruple cambio, un gesto tan drástico como revelador: Felix Nmecha, Serhou Guirassy, Julian Ryerson y el joven Ethan Nwaneri saltaron al césped para intentar rescatar algo de un partido que ya se le escapaba.
Y, de repente, Dortmund despertó.
El equipo empezó a adelantar líneas, a circular con algo más de intención, a morder en campo contrario. Nmecha y Nwaneri encontraron posiciones de remate, se sucedieron los disparos, se asomó por fin la calidad individual. Pero cuando por fin llegaron las ocasiones, apareció otro protagonista: Nikita Haikin.
El guardameta local sostuvo la ventaja con una serie de intervenciones decisivas en el tramo final. Cada mano, cada estirada, aumentaba la desesperación de un Dortmund que había esperado demasiado para encender el interruptor.
Kovac no buscó excusas. “Fue solo después de la cuádruple sustitución cuando entramos mejor en el partido y lo controlamos en cierta medida. Pero hasta ese momento, el rival fue claramente el mejor equipo. No podemos quejarnos. Merecimos perder el partido”.
Autocrítica sin matices
El técnico asumió por completo la responsabilidad de un once inicial que no respondió. Apostó por rotar y la apuesta salió mal. Lo dijo con una franqueza poco habitual a este nivel: “Al final, cada jugador de nuestra plantilla tiene la calidad para jugar. Hoy no funcionó. Tengo que decirlo con toda claridad. Soy yo el responsable. Yo elegí el equipo, pero hoy faltó pasión”.
No señaló a nadie más. No habló de cansancio ni de calendario. Habló de actitud. “Ellos lo hicieron mucho mejor, y por eso se adelantaron con todo merecimiento. Solo entonces despertamos, pero para entonces ya era demasiado tarde”.
El análisis con balón fue igual de duro. Para Kovac, Dortmund jugó un fútbol plano, previsible, cómodo para cualquier defensa organizada. “No estuvimos nada bien con el balón. El rival fue mucho más rápido, más ágil y atacó los espacios a la espalda mucho mejor que nosotros. Jugamos todo al pie, nada a la espalda de la línea defensiva. Si no juegas a la espalda, no puedes estirar al rival ni romper su estructura”.
Una estadística que pesa
La derrota no es solo un tropiezo aislado. Abre una herida estadística incómoda: Dortmund sigue sin ganar en cuatro partidos de Champions League ante rivales noruegos, con dos empates y dos derrotas. Y el problema lejos de casa se agrava.
El club encadena ya cuatro derrotas consecutivas como visitante en la máxima competición europea, algo que solo había ocurrido dos veces en su historia: entre 1956 y 1958 y entre 2019 y 2020. Tres épocas distintas, un mismo síntoma: fragilidad lejos de su estadio en noches grandes.
Para un club que se mide a sí mismo por su rendimiento en Europa, el dato pesa.
Berlín, sin red
El calendario no concede respiro. El sábado espera Union Berlin en la Bundesliga, y Kovac ya ha marcado la línea: el equipo no puede permitirse otro inicio tan blando. “Sabemos lo que se necesita en Berlín. Será otro partido intenso, con mucho compromiso, pasión y determinación. Solo entonces podemos empezar a jugar al fútbol”.
El mensaje es claro: primero la batalla, luego la pelota. “Si pensamos que podemos simplemente ir allí y jugar al fútbol, ya hemos experimentado suficientes veces que no funciona así. Tenemos que estar preparados desde el inicio”.
Dortmund sale tocado de Noruega, sin victorias ante equipos del país en Champions y con una racha negra a domicilio en Europa. La respuesta, para Kovac y los suyos, ya no admite demora. Berlín no será solo otro partido de liga: será una prueba de carácter.





