Kyle Walker defiende la herencia del Manchester City
Kyle Walker ya no viste de celeste, pero sigue sintiendo el zumbido de aquellas noches grandes con Manchester City. Ahora, desde su nuevo rol en Burnley, el ex capitán citizen se planta ante el terremoto que sacude a su antiguo club y marca una línea muy clara: los títulos se discuten en los despachos, los recuerdos no.
City ha recurrido el demoledor veredicto de una comisión independiente, que la semana pasada dictaminó que el club vulneró las normas financieras de la Premier League entre las temporadas 2009-10 y 2017-18. Un fallo que ha abierto un debate feroz sobre la legitimidad de una era entera.
Walker, que pasó ocho años en el Etihad entre 2017 y 2025, levantó la Champions League y 12 grandes títulos domésticos. Es decir, fue uno de los rostros de la etapa más dominante del club. Y, aun así, mide cada palabra.
“Obviamente no se ve bien”, reconoció en talkSPORT, ya como lateral derecho de Burnley. “Sé que está en fase de apelación, así que, para mí, empezar a comentar sobre la acción legal y todo eso probablemente no me haría justicia ni a mí ni a nadie implicado”.
Ahí Walker pisa el freno. Pero en cuanto la conversación se traslada del terreno jurídico al emocional, ya no se contiene.
“En lo personal, puedo decir que los chicos y yo pasamos muchos, muchos años geniales celebrando muchos trofeos y todo eso, y eso es algo que, pase lo que pase, no nos lo pueden quitar porque hemos vivido esas noches”, afirmó. “Lo que tenga que ser, será. Ahora todo depende de la apelación y de lo que salga de ahí”.
La batalla, de momento, está en los papeles. La comisión independiente concluyó que más de 830 millones de libras de financiación del propietario se utilizaron para inflar ingresos y permitir que el club cumpliera con las normas financieras de la Premier League y de la UEFA a través de una serie de acuerdos “falsos” durante nueve años.
La respuesta del club fue inmediata y contundente. En un comunicado publicado el pasado viernes, Manchester City se posicionó con firmeza: el dictamen, según el club, contiene “claros errores materiales, de derecho, de principio y de hecho”, y no es “seguro”. La entidad sostiene que es inocente de las acusaciones formuladas por la Premier League y asegura disponer de un “cuerpo exhaustivo de pruebas irrefutables” que respalda todas sus posiciones en el caso.
Mientras los abogados preparan la ofensiva, los exjugadores como Walker quedan atrapados en una zona gris, entre el orgullo y la incomodidad.
“Es un tema del que probablemente no queremos hablar, porque queremos que se nos vea como ganadores de esos trofeos, ganándolos de la manera correcta”, admitió. La frase retrata a toda una generación de futbolistas que siente que su trabajo puede quedar bajo sospecha por decisiones que se tomaron muy lejos del vestuario.
Walker insiste en el esfuerzo. En el suyo, en el del grupo, en el de la grada.
“Es muy difícil porque hemos trabajado muy duro por ellos”, subrayó. “Y no solo nosotros, también pienso en los aficionados. Pienso en los aficionados que han viajado por todo el país, que han viajado al extranjero a Estambul cuando ganamos el triplete y cosas así, y ellos también se merecen esa noche”.
Esa imagen lo resume todo: una marea celeste en Estambul, el triplete en el bolsillo, un club en la cima del mundo. Ahora, años después, esa misma época se revisa con lupa en los tribunales deportivos.
Los títulos pueden acabar con asterisco en los libros de historia. O no. La apelación dirá. Pero las celebraciones, las vueltas de honor, las lágrimas en las gradas, esas, como recuerda Walker, no se pueden deshacer. Y ahí es donde el fútbol, incluso en plena tormenta legal, sigue siendo de los jugadores y de su gente.






