Joan Laporta y la reconciliación con Messi en el Barça
Joan Laporta siempre ha vivido de cara al público. Le alimenta el aplauso, le duele el reproche anónimo en una esquina cualquiera de Barcelona más que una portada demoledora. Es un presidente de impulsos, de calle, de piel. Y, según desvela el periodista Ashraf Ben Ayad en un artículo para Mundo Deportivo, lleva tiempo conviviendo con una espina que no se ve, pero condiciona su legado: la ruptura con Lionel Messi.
Sobre el césped, el Barça compite. En los despachos, el club ha logrado reconstruir parte de su crédito con fichajes que han devuelto ilusión a la grada. La sensación general entre los socios es que el equipo vuelve a encontrar un rumbo reconocible. Pero por debajo de los resultados, por debajo de la obra faraónica del nuevo Spotify Camp Nou, late una asignatura emocional pendiente.
Laporta, sostiene Ben Ayad, guarda en silencio un deseo muy concreto: cerrar la herida con el mejor futbolista de la historia del club. No se trata de un regreso deportivo ni de reabrir debates imposibles. Se trata de algo más simbólico, casi litúrgico: un homenaje histórico, a la altura de lo que Messi significó para el Barça, cuando el nuevo estadio esté terminado.
La idea no nace en el vacío. El reciente tributo que Argentina le dedicó a Messi en su país ha actuado como detonante. Aquella celebración, con el astro argentino envuelto en devoción popular, habría llevado a Laporta a proyectar un escenario similar en Barcelona. O incluso uno más grande. Un Camp Nou renovado, lleno hasta el último asiento, levantándose en una ovación definitiva al jugador que cambió para siempre la dimensión del club.
El problema es que el pasado no se borra con un acto. Cada parte sigue aferrada a su versión. Laporta insiste en que hizo lo que debía para proteger la economía de la entidad. Messi no olvida el 5 de agosto de 2021, la fecha en la que se rompió un vínculo que parecía indestructible. Ese día sigue siendo una cicatriz abierta en la memoria del argentino y en la de muchos culés.
Entre la razón contable y el dolor personal, el club ha quedado atrapado en un limbo emocional. El presidente y la leyenda no se hablan de reproches, pero tampoco de futuro. Sin embargo, como subraya Ben Ayad, el Barça como institución merece algo distinto: merece que la historia vuelva a su cauce natural. Que el socio pueda despedir a Messi como corresponde. Que la grada tenga la oportunidad de ofrecerle una ovación que no huela a despedida improvisada, sino a acto de justicia.
Laporta, describe el periodista, es un hombre que puede ignorar a un periodista en un pasillo, pero se detiene a contestar a un aficionado en la calle. Que soporta sin pestañear la crítica mediática, pero se descompone ante una queja directa de un seguidor. Alguien así entiende mejor que nadie lo que significaría, para su propia imagen y para la memoria colectiva del barcelonismo, sellar la paz con Messi en un estadio nuevo, brillante, lleno de cámaras y de emoción.
El cálculo es evidente: un homenaje de ese calibre no solo reconciliaría a dos figuras enfrentadas, también barnizaría el mandato de Laporta con una última gran foto. La del presidente que, tras haber despedido a Messi entre lágrimas y frialdad contractual, logra devolverlo simbólicamente a casa para colocarlo en el lugar que le corresponde en la historia del club.
Según Ben Ayad, no hay dudas: Laporta intentará que ocurra cuando la obra del Spotify Camp Nou entre en su recta final. Lo hará a su manera, con su estilo, buscando que el acto no solo engrandezca a Messi, sino también su propia obra de reconstrucción institucional. Porque, más allá de los títulos y los balances, el relato de este Barça no estará completo hasta que el socio pueda mirar al césped del nuevo estadio y ver a Messi en el centro, recibiendo el homenaje que nunca tuvo.
Messi es parte esencial del Barça. Lo fue, lo es y lo seguirá siendo. La pregunta ya no es si merece ese tributo, sino si Laporta será capaz de convertir ese deseo íntimo en un gesto público que cierre, por fin, la grieta más dolorosa de la era moderna del club.






