Leeds United acelera por Melvin Bard en el cierre de mercado
Leeds United se mueve a toda velocidad en el último día de mercado. El club de Yorkshire está a punto de cerrar la incorporación de Melvin Bard, lateral izquierdo de Nice, en una operación de cesión con opción de compra al final de la temporada.
El acuerdo contempla un pago inicial de un millón de euros por el préstamo del defensor francés. Si la apuesta convence en Elland Road, Leeds podrá quedarse con el jugador en propiedad por cinco millones de euros adicionales al término de la campaña. Una operación escalonada, pensada, pero que llega con urgencia de fondo.
Bard, de 25 años, viaja este mismo día a Leeds para pasar el reconocimiento médico y ultimar los detalles del contrato. El reloj aprieta, pero el plan está claro: reforzar una zona que se había quedado corta.
Hasta ahora, Daniel Farke solo contaba con Gabriel Gudmundsson como opción natural para el lateral izquierdo. Demasiado poco para una temporada larga, con exigencia alta y calendario apretado. La llegada de Bard apunta directamente a esa carencia: más competencia, más piernas, más soluciones.
Mientras se resuelve el capítulo del francés, otro frente mantiene en vilo a la afición. El ataque también se mueve. Willy Gnonto se encuentra en Florencia para cerrar su fichaje por Fiorentina. El regreso del italiano a la Serie A se articula como una cesión inicial, pero su salida estaba condicionada a que Leeds encontrara un sustituto.
Y ahí apareció un giro inesperado de guion. El club inglés había avanzado por Mykhailo Mudryk, de Chelsea, pero Tottenham irrumpió con fuerza y logró adelantarse en la operación, dejando a Leeds sin el refuerzo ofensivo que tenía en mente.
Así, el último día de mercado en Elland Road se convierte en un ejercicio de equilibrio: asegurar la llegada de Bard para apuntalar la defensa mientras se abre un vacío en ataque con la inminente marcha de Gnonto. La zaga gana profundidad. La delantera, de momento, pierde pólvora.
Con el mercado a punto de cerrarse, la pregunta es evidente: ¿habrá otro giro de última hora o deberá Farke reinventar su plan ofensivo con lo que ya tiene en el vestuario?






