Leeds arranca con victoria en Premier League gracias a Anton Stach
Un libre directo agónico de Anton Stach dio a Leeds un arranque perfecto de Premier League con un 0-1 en casa de Nottingham Forest, en una noche que recordó demasiado al pasado para los locales.
Forest perdona, Leeds castiga
Durante casi todo el partido, el guion fue claro: Forest atacaba, Leeds resistía. Y sufría.
El equipo de Oliver Glasner, que sueña con meterse en la parte alta de la tabla esta temporada, acumuló ocasiones y frustración a partes iguales. Sin fichajes en el once inicial y con viejos vicios reapareciendo, el desenlace resultó cruel pero nada sorprendente.
Tras un inicio plano, el choque se encendió en el minuto 16. Un saque de banda largo de Ola Aina encontró la cabeza de Igor Jesus, pero James Trafford respondió con una estirada decisiva para negar el 1-0. Fue el primer aviso serio de un Forest que empezaba a empujar.
Poco después, el City Ground contuvo la respiración: una dura entrada de Aina sobre James Justin pasó por revisión del VAR por posible juego brusco grave, pero los árbitros mantuvieron la decisión inicial y el lateral se quedó en el campo. El estadio respiró aliviado.
Forest creyó adelantarse en el 25’, cuando Harry Wilson empujó a la red, pero el asistente ya tenía el banderín levantado. El fuera de juego era claro y el tanto no subió al marcador.
La presión local creció y rozó el gol en el 40’. Un centro medido de James McAtee encontró a Nikola Milenkovic, cuyo cabezazo en escorzo se estrelló en el poste. El rebote cayó perfecto para Igor Jesus, pero el delantero no acertó a empujarla dentro. Otra ocasión clara desperdiciada, otro murmullo de incredulidad en la grada.
Un asedio sin premio
El descanso no cambió el paisaje. Forest siguió cargando el área con centros y segundas jugadas. Nada más reanudarse, otro envío de Aina encontró de nuevo a Igor Jesus, que esta vez cabeceó mal: picó el balón contra el césped y lo mandó por encima del larguero desde muy cerca. Era una noche para desesperarse.
Glasner buscó más colmillo con la entrada de Chris Wood. El neozelandés no tardó en tener la suya: un pase filtrado de Murillo lo dejó mano a mano, pero su disparo cruzado salió desviado. Otra ocasión que se escapaba.
Leeds, mientras tanto, apenas salía, pero cuando lo hacía también encontraba espacios. Un centro preciso encontró la cabeza de Tarik Muharemovic y obligó a Matz Sels a volar para evitar el 0-1. Fue un recordatorio de que el partido seguía abierto, por mucho dominio local.
Forest respondió con más insistencia. Milenkovic volvió a aparecer en el área y su remate bombeado fue desviado por Trafford con la punta de los dedos al larguero. El guardameta de Leeds sostenía a los suyos mientras el reloj corría y la ansiedad se apoderaba de los locales.
El golpe de Stach
Tanto perdón tuvo castigo. En el minuto 88, Leeds encontró la jugada que cambió la noche.
Una falta en la esquina del área de Forest dio a Anton Stach la oportunidad que había estado esperando. El alemán tomó carrera, miró el hueco y golpeó raso, fuerte, al primer palo. El balón se coló por el lado de Matz Sels y silenció al City Ground, mientras la afición visitante estallaba detrás de la portería.
Era el primer triunfo de Leeds en este estadio desde 1972. Medio siglo después, otro robo a domicilio.
Para el equipo de Daniel Farke, que viene de coquetear con el descenso la temporada pasada, el resultado supone un impulso enorme y una ventaja anímica clave antes del reencuentro del martes en la Carabao Cup.
Para Forest, en cambio, la pregunta es incómoda y directa: ¿cuánto tiempo más puede permitirse dominar partidos sin aprender a rematarlos?






