Liverpool: un equipo indescifrable pero peligroso en la Premier League
Theo Walcott ve a un Liverpool indescifrable, pero mucho más peligroso que el curso pasado. El exdelantero del Arsenal sostiene que los reds son “probablemente el equipo más difícil de pronosticar” de cara a la nueva Premier League, aunque los respalda para dar un salto enorme tras su decepcionante 2025/26.
La pretemporada no ha despejado dudas: tres victorias, un empate y dos derrotas. Un balance irregular que no termina de dibujar el verdadero rostro del nuevo proyecto de Andoni Iraola, que se estrena de forma oficial el domingo con una visita exigente a Newcastle.
A eso se suma el contexto: Liverpool viene de acabar en un discreto quinto puesto y ha tenido, por ahora, un mercado de fichajes inquietantemente silencioso. Muy lejos del ruido y la ambición con los que arrancó la campaña anterior como vigente campeón. Las expectativas, inevitablemente, han bajado.
Walcott apuesta fuerte por los reds
Pese a todo, Walcott no se deja llevar por el pesimismo. Al contrario. El exinternacional inglés ve a Liverpool con capacidad para convertirse en el principal perseguidor del Arsenal en la lucha por el título 2026/27. Eso sí, con una condición clara: que dos de sus estrellas firmen una temporada mayúscula.
“Iraola es un excelente entrenador y si Alexander Isak y Florian Wirtz tienen grandes temporadas, pueden presionar absolutamente al Arsenal por el título”, afirmó en declaraciones a BBC Sport.
Con ese argumento sobre la mesa, el exjugador de 37 años sitúa a Liverpool segundo en su pronóstico final, justo por detrás de su antiguo club. Por detrás, completa su top cuatro con Manchester City y Chelsea.
Un Liverpool enigmático que divide a los expertos
La sensación de enigma que rodea a este Liverpool se refleja en las previsiones de los analistas. Hay una brecha evidente. Paul Merson coincide con Walcott y también coloca a los de Iraola como subcampeones. Steve Nicol, en cambio, dibuja un escenario mucho más sombrío y teme que el equipo ni siquiera se cuele entre los seis primeros al final de mayo.
Entre esos dos extremos parece situarse el punto de equilibrio. Lo razonable, a día de hoy, es imaginar a Liverpool mejorando el quinto puesto del curso pasado, pero todavía un escalón —o dos— por debajo de una candidatura seria al título.
La pretemporada ha dejado pistas claras. Con Iraola, el equipo ha mostrado tramos de fútbol ofensivo brillante, capaz de arrollar rivales cuando encuentra ritmo y espacios. Pero cada ráfaga de inspiración viene acompañada de una sombra: fragilidad en las transiciones defensivas y una tendencia preocupante a encajar en jugadas a balón parado.
El resultado es un perfil reconocible para el aficionado red. Este Liverpool 2026/27 podría recordar, por momentos, al de la era Brendan Rodgers o a los primeros meses con Jürgen Klopp: devastador cuando todo encaja, demasiado caótico como para sostener una carrera de fondo por la corona.
Entre el caos y la ilusión
Hay, al menos, un consuelo para la grada de Anfield: el equipo promete ser mucho más entretenido que en el segundo y tormentoso año de Arne Slot. Más ritmo, más riesgo, más emociones… y probablemente más sobresaltos.
El mercado, además, aún no se ha cerrado. Quedan días para que lleguen refuerzos que completen una plantilla que, hoy, parece corta para soñar con todo, pero no tanto como para resignarse a un papel secundario.
Walcott ya ha marcado la vara de medir: segundo puesto y presión directa sobre el Arsenal. La cuestión ahora es sencilla y brutal a la vez: ¿está preparado este Liverpool de Iraola para vivir en ese nivel de exigencia durante nueve meses o volverá a quedarse atrapado en su propio caos?






