Liverpool y el posible fichaje de Jarrad Branthwaite
En Liverpool hay tradiciones que pesan. Una de ellas, casi sagrada, dicta que no se ficha directamente al vecino. Desde que Abel Xavier cruzó Stanley Park en 2002, ningún jugador ha pasado de Everton a Liverpool de manera directa. Veintidós años de silencio en esa línea roja. Ahora, ese tabú vuelve a temblar.
El nombre que rompe la calma es claro: Jarrad Branthwaite.
Durante años, cada buen rendimiento de un futbolista de Everton ha venido acompañado del rumor fácil: “le quiere Liverpool”. Normalmente dura lo que dura la racha de forma. Se apaga el nivel, se apagan los enlaces. Esta vez no. El central inglés lleva demasiado tiempo en el radar ‘red’ como para despacharlo como un simple ruido de mercado.
Un objetivo de largo recorrido
Según una información de Football Insider, Liverpool ya ha empezado a trabajar en un posible acuerdo para fichar a Branthwaite de cara al próximo verano. No se trata solo de un seguimiento rutinario: el club, 20 veces campeón de la Premier League, habría activado los primeros movimientos para intentar llevar al defensa a Anfield.
El contexto no es sencillo. Branthwaite, de 24 años, firmó la temporada pasada una renovación de largo alcance con Everton, ampliando su contrato hasta 2030. Eso coloca al club de Goodison Park en una posición de fuerza. Pueden exigir un precio alto, muy alto, por uno de sus activos más valiosos.
Pero Liverpool no se asusta con facilidad.
El heredero de Van Dijk en el punto de mira
Mick Brown, ex jefe de ojeadores de Manchester United, explicó a Football Insider que Liverpool lleva tiempo “observando de cerca” a Branthwaite como posible sucesor de Virgil van Dijk. La frase no es menor. Sustituir al capitán de la zaga, al líder defensivo de una era, no es un trámite administrativo. Es una decisión estratégica.
El club de Anfield ha enviado ojeadores a seguir al central esta temporada, en la que el inglés está firmando actuaciones sólidas y consistentes. No es una reacción impulsiva a un mes brillante: el interés viene de lejos y ahora empieza a tomar forma.
Hay otro dato que empuja la operación: Van Dijk entra en los últimos 12 meses de su contrato con Liverpool. La cuenta atrás ya ha empezado. Y cuando un ciclo se acerca a su final, los grandes clubes no esperan a que la puerta se cierre; la siguiente pieza se busca con tiempo.
El factor Everton y el peso del dinero
Everton, por su parte, sabe lo que tiene entre manos. Un internacional inglés, en plena madurez futbolística, con contrato hasta 2030 y pretendido por el club más laureado del país. El escenario ideal para fijar un precio de salida muy elevado.
Aquí aparece el gran interrogante: ¿hasta dónde puede llegar Liverpool? En los últimos tres mercados de fichajes, el club ha invertido más de 650 millones de libras. No es una cifra menor. Esa inversión reciente podría limitar el margen para afrontar otra operación de primer nivel económico.
Aun así, nadie en la élite se engaña: si Branthwaite sale al mercado, Liverpool estará sentado en la mesa de negociación. Quizá no pueda llegar al primer precio que marque Everton, pero no se quedará mirando desde la ventana.
Un cruce de parque cargado de historia
La operación, si se concreta, iría mucho más allá de un simple traspaso. No es solo un central cambiando de camiseta. Es un jugador de Everton cruzando Stanley Park hacia Anfield en pleno siglo XXI. Un movimiento que remueve orgullos, historia y rivalidad.
Por ahora, todo se mantiene en el terreno del interés serio y los primeros pasos discretos. Pero las piezas encajan: un Liverpool que necesita planificar el relevo de Van Dijk, un Everton con un central cotizado y blindado por contrato, y un jugador que se ha ganado a base de rendimiento que los grandes le miren de frente.
La pregunta ya no es si Branthwaite está en la agenda de Liverpool. Eso hace tiempo que dejó de estar en duda. La cuestión es otra: ¿se atreverán ambos clubes a romper, de nuevo, una de las líneas más delicadas del fútbol en Merseyside?






