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Liverpool de Iraola toma forma bajo el cielo de Chicago

Bajo el cielo gris de Chicago, el nuevo Liverpool de Andoni Iraola empezó a tomar forma. Al fondo, casi como una postal simbólica, Robert Lewandowski lanzaba penaltis con la camiseta de Chicago Fire. Uno se le fue alto, por encima del larguero, justo cuando el entrenamiento del equipo local terminaba y el del conjunto inglés arrancaba. Vieja guardia al fondo, nuevo proyecto en primer plano.

Szoboszlai, Jones y una bronca que ya es pasado

La semana había arrancado con ruido. Un vídeo en redes sociales mostraba a Dominik Szoboszlai y Curtis Jones discutiendo con vehemencia tras la victoria ante Wrexham en Nueva York, con Kostas Tsimikas también en la escena. El inglés, vinculado a un posible movimiento al Inter de Milán, no encajó bien que el brazalete de capitán fuera a parar al griego y no a su brazo. Un detalle mínimo, amplificado por las cámaras de cualquier móvil en la grada.

Veinticuatro horas después, la imagen era radicalmente distinta. Szoboszlai, Jones y Tsimikas salieron juntos al césped del centro de alto rendimiento de Chicago Fire, riendo, haciendo malabares con el balón y bromeando delante de los fotógrafos. Nada de gestos torcidos. Nada de tensión. Solo complicidad.

Szoboszlai ya había quitado hierro al asunto el jueves, insistiendo en que todos estaban “en el mismo barco” y querían lo mejor para el club y para el vestuario. El viernes, el cuerpo acompañó a las palabras. El enfado quedó en una anécdota de vestuario, de esas que alimentan la competitividad pero que, en la era de las redes sociales, conviene resolver lejos de los focos.

El episodio dejó, eso sí, un aviso claro para Iraola: el Liverpool necesita un vicecapitán. La marcha de Andy Robertson ha dejado un vacío jerárquico que el técnico deberá cubrir pronto para evitar malentendidos en un grupo con varias voces fuertes.

Isak vuelve, Wirtz se afina y la enfermería se vacía a medias

Entre las buenas noticias de la sesión, el regreso al trabajo de Alexander Isak. El fichaje récord del club se reincorporó esta semana tras perderse el viaje a Nueva York, igual que Florian Wirtz y Ryan Gravenberch, ausentes en el triunfo por 1-0 ante Wrexham. Los tres apuntan a tener minutos el domingo frente al Leeds en el Soldier Field, una prueba más seria dentro de la pretemporada.

No todos pudieron saltar al césped. Jeremy Jacquet, lesionado en el hombro en febrero, se quedó en el gimnasio mientras el cuerpo técnico sigue dosificando su recuperación. El central es duda para el fin de semana, pese a que Iraola había dejado entrever días atrás que podría participar. A su lado, también en la zona interior de las instalaciones, trabajó Joe Gomez, ya descartado para el inicio de la Premier League.

Iraola, voz de mando y ritmo alto

Una vez superados los ejercicios de calentamiento, el sello de Iraola apareció con nitidez. Intensidad alta, ritmo constante, órdenes claras. El técnico no se limitó a observar: se metió dentro del entrenamiento, gesticuló, corrigió y levantó la voz cuando lo creyó necesario. “Play in possession”, “quicker, quicker”, se le escuchó repetir, marcando el compás de cada tarea.

Cada gol en los mini-partidillos se celebró como si valiera algo más que un simple punto en un ejercicio. Choques de manos, gritos, sonrisas. El ambiente fue alegre, pero con una exigencia evidente. Iraola no dudó en detener el juego para recolocar a un futbolista, señalar una línea de pase o ajustar una posición. El mensaje es claro: la idea de juego no admite medias tintas.

Después, el grupo se dividió. En un campo reducido, un nueve contra nueve a alta velocidad. En otro, trabajo de estrategia con los asistentes Tommy Elphick y Shaun Cooper. Wirtz se encargó de los saques de esquina, afinando golpeo y trayectorias. Elphick, incluso, se enfundó un peto para participar en los ejercicios, un detalle que subraya la implicación del cuerpo técnico en cada detalle.

Desde la banda, observando en silencio, Mike Gordon. El presidente de Fenway Sports Group, de nuevo al frente de las operaciones del club, siguió la sesión con atención. Estará también el domingo en el Soldier Field, tomando nota de los primeros trazos del Liverpool versión Iraola.

Una cerveza con la historia

La construcción de un proyecto no se hace solo con pizarras y repeticiones. También con gestos. El jueves por la noche, el equipo celebró una cena conjunta en Chicago. Después, Iraola compartió una cerveza con dos símbolos del club: Phil Thompson y Robbie Fowler.

Thompson, triple campeón de Europa con el Liverpool, explicó a BBC Sport que hablaron de todo un poco: de la temporada que se avecina, de fútbol, de sus familias. Una charla distendida, pero cargada de significado. Cuando Thompson levantó su tercera Copa de Europa, Iraola ni siquiera había nacido. Hoy, el vasco dirige al equipo que convirtió al exdefensa en leyenda.

Esa conversación, esa foto generacional, resume bien el momento. Un entrenador nuevo que entiende el peso de la historia y se acerca a ella con respeto, pero también con la determinación de escribir su propio capítulo.

Quedan tres semanas para que arranque la Premier League y para que Iraola debute oficialmente como técnico del Liverpool. De momento, en la Ciudad del Viento, ya ha empezado a plantar las semillas de su mandato. El tiempo dirá qué tipo de árbol crece de este primer entrenamiento bajo un cielo plomizo y la sombra lejana de un penalti fallado por Lewandowski.