Logotipo completo Cancha Firme

Liverpool busca un nuevo conector: el plan N’Guessan

En Anfield todavía se habla de Roberto Firmino en presente. No por nostalgia gratuita, sino porque el vacío que dejó sigue sin llenarse del todo. El brasileño fue durante años el engranaje silencioso de la era Jürgen Klopp: menos focos, más trabajo; menos gestos grandilocuentes, más inteligencia táctica.

Firmino no vivía para las estadísticas. Las sacrificaba. Retrocedía, presionaba, chocaba, arrastraba marcas y abría autopistas para Sadio Mané y Mo Salah. Lo hacía todo sin exigir protagonismo, pero con una calidad que le permitía, cuando el partido lo pedía, sacar un control imposible, un giro en el área o un pase filtrado que rompía defensas. Sin él, cuesta imaginar el Liverpool campeón de todo.

Hoy el equipo necesita otra vez esa “cola” que lo una todo en ataque.

Un hueco en la pizarra

La idea era que Florian Wirtz asumiera ese rol de conector. El futbolista con pausa y último pase, el que hace que el resto brille. De momento, no lo está consiguiendo. Le cuesta influir en los partidos, le cuesta ser ese punto de apoyo constante entre líneas.

El resultado es evidente: el ataque del Liverpool no termina de explotar. Hay destellos, hay talento, pero falta ese jugador que ordene el caos en tres cuartos de campo.

Por detrás de Wirtz, Lewis Koumas ha dejado buenas sensaciones cuando ha tenido minutos y Dominik Szoboszlai ya demostró en el pasado que puede interpretar ese papel con criterio. Incluso en este sistema actual, uno puede imaginar fácilmente a Firmino en el rol de mediapunta, flotando por detrás de Alexander Isak y Bradley Barcola, conectando, presionando, haciendo de todo un poco.

Hugo Ekitike también podría ocupar esa zona cuando regrese de su lesión. Pero hay otro francés que empieza a reclamar atención.

Djylian N’Guessan, la apuesta oculta

El Liverpool cerró en verano una operación que puede acabar siendo una genialidad: Djylian N’Guessan. El francés no aterrizará oficialmente en Anfield hasta enero, pero su carta de presentación ya está en marcha lejos de Inglaterra.

Mientras tanto, N’Guessan sigue formándose cedido en Brest, procedente de Saint-Étienne. En la Ligue 1 ha ido entrando poco a poco desde el banquillo, a cuentagotas, pero con impacto.

Su debut dejó huella. Entró con descaro y, en los minutos finales ante Paris Saint-Germain, rozó el gol con una chilena que habría dado la vuelta a todos los resúmenes del fin de semana. No marcó, pero dejó claro que no le pesa el escenario.

En su segundo partido, contra Auxerre, tuvo algo más de tiempo y repitió sensaciones: activo, intenso, siempre cerca del balón. En apenas 12 minutos, ganó tres de seis duelos, sumó dos entradas exitosas y realizó dos recuperaciones. Números modestos en volumen, pero reveladores en actitud.

Ahí es donde se enciende la comparación con Firmino.

Ecos de Firmino en un francés

Lo que más llamó la atención no fueron las acciones ofensivas, sino su trabajo sin balón. La forma en la que N’Guessan presionó, la agresividad medida en la recuperación, la insistencia en morder al poseedor… todo recordó al brasileño.

No se limitó a correr. Presionó con sentido, eligió bien los momentos, orientó al rival hacia zonas incómodas y, cuando robó, conectó rápido con sus compañeros. Energía, lectura, generosidad. Rasgos que en Liverpool conocen bien.

N’Guessan no llega para ser un clon de Firmino. Ese molde es único. Pero sí muestra ya, en pocos minutos y en un contexto exigente, las señales de un futbolista dispuesto a trabajar para el equipo antes que para su propio lucimiento.

Si mantiene esa línea y da el salto de calidad con el balón que exige un club como el Liverpool, la pregunta dejará de ser si puede seguir los pasos de Firmino y pasará a ser otra mucho más incómoda para las defensas de la Premier League: ¿están preparados para otro delantero que no se ve venir hasta que ya es demasiado tarde?

Liverpool busca un nuevo conector: el plan N’Guessan