Liverpool se prepara para una reconstrucción clave: el futuro sin Salah
El Liverpool se asoma a otro verano decisivo. Y, esta vez, el ruido no viene solo del banquillo o de los despachos: el club se prepara para rehacer medio equipo mientras busca algo casi imposible de reemplazar, la sombra gigantesca de Mohamed Salah.
Jacquet, primer ladrillo de una reconstrucción
El movimiento inicial ya está cerrado. Jeremy Jacquet aterrizará en Anfield desde Rennes para apuntalar una defensa que ha encajado más de 50 goles en la Premier League esta temporada. Un dato que explica por sí solo la urgencia.
La operación, valorada en unos 60 millones de libras, empuja el gasto reciente del Liverpool más allá de la barrera de los 500 millones, después de los 446 millones invertidos el verano pasado. Mucho dinero, sí. Pero las grietas siguen ahí.
En el centro de la zaga, la situación de Ibrahima Konaté marca el pulso del plan. El francés aún no ha firmado su renovación, aunque dentro del club persiste la sensación de que acabará aceptando un nuevo contrato y no se marchará gratis. Si Konaté se queda, la necesidad de otro central se rebaja: Virgil van Dijk continúa como referencia y Giovanni Leoni debería reaparecer tras lesión en algún momento del verano. Jacquet, en ese contexto, llega para competir de inmediato, no solo para completar rotación.
Laterales en cuadro y soluciones internas
Los laterales son otro frente abierto. En la derecha, Conor Bradley no apunta a volver hasta el próximo año. Eso deja el puesto en manos de dos jugadores con historial de problemas físicos: Jeremie Frimpong y Joe Gomez. Ambos ofrecen alternativas, pero no garantías a largo plazo.
El riesgo es claro: si no llega un refuerzo específico para el costado derecho, el cuerpo técnico podría verse obligado a desplazar a centrocampistas como Curtis Jones o Dominik Szoboszlai a la banda defensiva. Un parche caro, tanto en términos tácticos como de equilibrio de plantilla.
En la izquierda, el escenario se complica por la situación de Andy Robertson. El escocés necesita heredero, pero en el club contemplan una solución menos estridente en el mercado: el regreso de Kostas Tsimikas como sustituto natural, reforzado por la llegada de Milos Kerkez el verano pasado. La apuesta, en este caso, pasa más por reorganizar lo que ya hay que por abrir otra gran operación.
Un centro del campo con dudas, pero no prioridad
El medio, por número, está cubierto. Siempre que nadie salga y que Jones y Szoboszlai no se vean arrastrados al lateral derecho, hay suficientes piezas para sostener la sala de máquinas.
La cuestión es el nivel. La temporada ha dejado interrogantes sobre el rendimiento de varios centrocampistas, con el nombre de Alexis Mac Allister entre los más señalados. Sin embargo, el diagnóstico deportivo es claro: hay otros incendios más urgentes que apagar antes de pensar en otro gran fichaje para la medular.
El vacío de Salah, el gran desafío
Todo conduce al punto clave del verano: la banda y el gol. La salida de Mohamed Salah abre un agujero deportivo y simbólico. No se trata solo de reemplazar sus cifras; se trata de reemplazar a uno de los grandes de la historia moderna del club.
Rio Ngumoha ha dejado destellos ilusionantes, pero depositar sobre un adolescente el peso de sustituir a Salah sería una temeridad. Ningún proyecto serio se construye así. Y cualquier jugador que llegue tendrá que convivir con la comparación constante con el egipcio.
La respuesta no pasa por un único fichaje milagroso, sino por repartir la carga entre varias llegadas. Más piernas, más talento, más gol. Menos dependencia de un solo hombre.
Leipzig, Nusa, Diomande y la factura de 150 millones
En esa búsqueda, el radar del Liverpool vuelve a fijarse en un terreno conocido: RB Leipzig. El club alemán ya ha sido objetivo en el pasado y, sobre la mesa, aparecen dos nombres marcados en rojo: Antonio Nusa y Yan Diomande.
Ambos encajan en el perfil que busca Anfield: jóvenes, con techo alto y margen para crecer en la élite. Entre los dos, el coste podría rondar los 150 millones de libras, con la mayor parte del desembolso reservada para el internacional marfileño.
La apuesta tiene lógica deportiva, pero también riesgo. Nusa tiene 21 años; Diomande, 19. Talento y proyección, sí. Pero confiar en que dos futbolistas tan jóvenes cierren por sí solos el agujero que deja Salah sería repetir el mismo error que se quiere evitar con Ngumoha. El Liverpool necesita algo más que promesas.
Barcola, experiencia y versatilidad para el ataque
Ahí entra en escena otro perfil: Bradley Barcola. El jugador del Paris Saint-Germain ofrece algo diferente. Ya sabe lo que es ganar la Champions League y podría volver a levantarla antes de que termine mayo. Llega, por tanto, con un bagaje competitivo que los otros objetivos aún no tienen.
Su polivalencia también pesa. Barcola puede actuar por fuera, pero también por dentro, al igual que Nusa. Esa capacidad para moverse entre banda y carril central se vuelve oro en un equipo que quiere repartir responsabilidades ofensivas y no depender de un solo foco creativo.
Su fichaje añadiría unos 70 millones de libras al gasto del Liverpool, elevando la factura total del verano a unos 300 millones incluyendo a Jacquet. Una cifra enorme, pero alineada con la magnitud de la reconstrucción que se plantea el club.
Un verano para definir una era
Defensa remendada, laterales por ajustar, un centro del campo bajo examen y un ataque que debe reinventarse sin Salah. El mapa del verano en Anfield está trazado, pero cada decisión tendrá un peso específico en la próxima década.
Jacquet es solo el primer paso. Si Nusa, Diomande y Barcola siguen el mismo camino, el Liverpool no solo habrá gastado una fortuna; habrá apostado su futuro inmediato a una mezcla de juventud, talento y carácter.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿bastará con 300 millones para construir un nuevo Liverpool capaz de vivir sin Salah y seguir peleando por todo? La respuesta empezará a escribirse en este mercado. Y no habrá margen para el error.





