Mauro Icardi en el radar del Everton: un delantero de élite en apuros
El nombre de Mauro Icardi vuelve a sonar con fuerza en Europa y, esta vez, el eco llega desde Liverpool. El delantero argentino, libre tras finalizar su contrato con Galatasaray al término de la temporada 2025-26, ha sido ofrecido al Everton y se ha colado de lleno en la agenda de David Moyes.
El club de Goodison Park —con Thierno Barry como único nueve puro en la plantilla sénior— necesita goles con urgencia. Y no es un secreto. El intento fallido por Folarin Balogun en el último día de mercado dejó al técnico escocés sin el refuerzo que reclamaba para la punta de ataque. Ahora, con la ventana de fichajes cerrada, el foco está en los agentes libres. Ahí aparece Icardi.
Un goleador contrastado en el mercado libre
Según informó el periodista de TyC Sports Germán García Grova el 7 de septiembre, el entorno de Icardi ha puesto su nombre sobre la mesa del Everton. El exdelantero de Inter y Paris Saint-Germain ve con buenos ojos la posibilidad de estrenarse en el fútbol inglés, y el club de Merseyside estudia seriamente la operación.
Icardi, de 33 años, viene de firmar 16 goles en todas las competiciones con Galatasaray la pasada campaña. La mayoría, saliendo desde el banquillo, en un equipo donde Victor Osimhen acaparó el protagonismo ofensivo. Pese a ese rol secundario, el argentino mantuvo su instinto: 14 tantos en la Super Lig, con un porcentaje de conversión del 24% y mejorando un xG de 10,53, según datos de Sofascore. Pocas ocasiones, muchos goles. Justo lo que le falta al Everton.
No es un punta explosivo ni un atacante de desborde a estas alturas de su carrera. Pero dentro del área sigue siendo quirúrgico. Control, un toque, definición. Esa economía de movimientos que distingue a los grandes finalizadores.
Por qué encaja en el Everton de Moyes
Moyes no necesita un proyecto de delantero. Ya tiene uno: Barry. El joven ariete aún está en fase de aprendizaje, y sus últimas actuaciones han dejado dudas en la zona más sensible del campo. Le falta colmillo, le sobra precipitación. El equipo no puede permitirse tanto margen de error.
Ahí es donde Icardi encaja como una pieza casi natural. No viene a correr al espacio 90 minutos. Viene a transformar medio balón en una ocasión clara. Viene a castigar el más mínimo despiste en el área rival. En un equipo que sufre para generar volumen ofensivo, tener un especialista en el remate puede cambiar partidos cerrados.
El argentino, además, llega con experiencia reciente al máximo nivel. La temporada pasada se midió en Champions League a gigantes como Liverpool y Juventus. No necesita adaptación al ritmo competitivo europeo ni al ruido de las grandes noches. Eso pesa en un vestuario que busca líderes silenciosos, pero determinantes.
Una decisión de tiempos y riesgos
En los despachos del Everton la duda no es tanto el perfil, sino el momento. ¿Apostar ya por Icardi o aguantar hasta enero para explorar otras opciones de mercado?
El riesgo de esperar es evidente: seguir dependiendo casi en exclusiva de Barry y de soluciones improvisadas en ataque durante varios meses. El riesgo de lanzarse ahora también existe: un contrato para un delantero de 33 años, con salario alto y un margen físico más corto, siempre obliga a hacer números finos.
Pero el contexto deportivo aprieta. El equipo necesita un nueve que convierta la mínima oportunidad en algo tangible. Y ese sigue siendo el idioma de Mauro Icardi.
La pelota está en el tejado del Everton. ¿Se atreverá Moyes a entregar su delantera a un viejo depredador del área o preferirá seguir esperando a que el mercado de enero le ofrezca una alternativa menos conocida, pero también menos segura?






