McManaman pronostica victoria de España 3-1 en la final
Steve McManaman no dudó. Ni rodeos, ni matices. El exjugador del Liverpool, ahora analista en ESPN FC, lanzó un pronóstico contundente para la final del Mundial entre España y Argentina en Nueva York: victoria española por 3-1.
“Voy 3-1 para España. Seré amable y conciso”, remató en directo. Nada más. Sin desmenuzar el partido, sin dibujar escenarios tácticos. Solo un marcador y una certeza: ve a la campeona de Europa imponiéndose con autoridad.
España llega lanzada
El equipo de Luis de la Fuente aterriza en la final con el pecho inflado. Su 2-0 en semifinales ante Francia, en Dallas, fue algo más que un simple resultado: fue una declaración de poder. Dominaron a los campeones de 2018, los maniataron y los dejaron a un paso de su primera estrella mundialista desde 2010, la segunda de su historia.
Esa actuación ha reforzado la sensación de que esta España mezcla oficio y descaro como pocas veces. McManaman, que conoce bien el peso de llegar a un gran escenario con viento a favor, ve a la selección en una posición privilegiada para rematar el torneo.
La Argentina de siempre: sufrimiento y remontada
En el otro lado aparece una Argentina reconocible, fiel a su libreto de resistencia y reacción. En semifinales firmó su séptima victoria del campeonato con un guion dramático incluso para sus propios estándares: remontada en los últimos cinco minutos más el añadido para tumbar 2-1 a Inglaterra, reciente finalista de la Eurocopa 2024.
Cuando parecía que el partido se escapaba, La Albiceleste tiró de carácter y volteó el marcador. No fue brillante, fue feroz. Esa capacidad para sobrevivir al límite mantiene a los sudamericanos en otra final mundialista, donde el margen de error se reduce a cero.
Una herida de 1966 y una revancha pendiente
El duelo del domingo en Nueva York tendrá un componente histórico inevitable. España y Argentina solo se han cruzado una vez en un Mundial: fue en 1966, en Inglaterra. Entonces, La Albiceleste se impuso 2-1 en un partido de la fase de grupos que la catapultó a los cuartos de final, donde cayó por la mínima ante la selección anfitriona, futura campeona.
Aquella derrota dejó una espina clavada en la memoria futbolera española. McManaman está convencido de que el equipo de De la Fuente saldrá con esa vieja cuenta en la cabeza, dispuesto a cambiar el relato casi seis décadas después.
El destino ya había intentado juntar a estas dos potencias hace unos meses. Estaban citadas para enfrentarse en la Finalissima en marzo, pero el choque se canceló por diferentes motivos. La cita se perdió, la expectativa no.
Ahora ya no hay aplazamientos posibles. España llega como campeona de Europa, Argentina como maestra del sufrimiento. McManaman ya ha elegido bando y marcador. El resto, el domingo, lo decidirá el césped de Nueva York.






