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Melbourne se mantiene invicto a pesar de la lesión de Georgia Gall

Melbourne salió de Casey Fields como único invicto tras seis jornadas de AFLW y con un mensaje claro al resto de la competición: está para todo. El 8.10 (58) a 3.6 (24) sobre Carlton fue una victoria de autoridad, un triunfo de 34 puntos que los instala en la cima de la tabla con un 6-0 impecable.

No todo fue celebración. La imagen de Georgia Gall retirándose cojeando en el tercer cuarto, con una lesión de tobillo, dejó un nudo en la garganta del cuerpo técnico y de la hinchada. En pleno dominio, llegó el golpe que puede condicionar las próximas semanas.

La previa ya venía cargada. Un día antes, Hawthorn había sacudido la liga derribando a las vigentes campeonas North Melbourne. Melbourne sabía que el escenario estaba servido: si vencía a Carlton, se adueñaba del primer puesto y reforzaba su candidatura. No falló.

Carlton plantó cara en la primera mitad. Compitió, fue intenso, se mantuvo cerca en el marcador y obligó a Melbourne a trabajar cada posesión. Pero el partido cambió de tono tras el descanso.

La presión, finalmente, hizo saltar la tapa.

En el tercer cuarto, Melbourne encadenó cuatro goles consecutivos que rompieron el encuentro. Olivia Purcell se adueñó del centro del campo y del momento: 26 disposiciones y dos goles en pleno vendaval ofensivo. Cada balón que tocaba empujaba a las Demons hacia adelante.

Tyla Hanks también firmó una actuación enorme: 32 disposiciones y un gol, omnipresente en el flujo del juego. Justo en ese tramo de máxima intensidad llegó la lesión de Gall, que enfrió por un instante la euforia local.

Ya con el partido controlado, en el último cuarto llegó un detalle que ilusiona de cara al futuro: Jorja Livingstone marcó en su debut, cerrando la noche con un estreno soñado.

Para Carlton, el golpe es doble. Segunda derrota consecutiva, balance 4-2 y sus aspiraciones de top 4 empiezan a tambalearse. Aun así, Claudia Whitfort volvió a ser el motor del medio campo con 24 disposiciones, fiel a su rol de referencia en los Blues.

Melbourne se va con la etiqueta de único invicto. La gran incógnita ahora es cuánto tiempo estará fuera Georgia Gall y cómo afectará eso a un ataque que venía funcionando como una máquina bien afinada.

Geelong en racha y un gol para el recuerdo

En Victoria Park, Geelong firmó otro aviso serio: 14.6 (90) a 7.7 (49) frente a Collingwood, quinta victoria consecutiva y un juego que respalda la tabla. El marcador fue amplio, pero el momento que todos recordarán tiene nombre propio: Aishling Moloney.

La irlandesa se sacó de la manga una acción candidata a gol del año. Tomó el balón desde mitad de cancha, lo lanzó largo y vio cómo la pelota botaba una y otra vez hasta terminar colándose en el arco. Un gesto técnico, algo de fortuna y una jugada que encendió al equipo.

Geelong sabía que un triunfo consolidaba su lugar dentro del top 8. Pero el guion no fue tan sencillo como sugiere el resultado. Collingwood, aún sin victorias en la temporada, igualó el marcador pocos minutos después del descanso. El 0-6 no reflejaba su orgullo.

Justo cuando las dudas empezaban a asomar, las Cats cambiaron de marcha.

El tercer cuarto fue un vendaval: seis goles en un tramo electrizante y una ventaja de 31 puntos al último descanso. Desde ahí, control total. En el último cuarto, Geelong apretó todavía más en defensa y dejó a Collingwood sin goles, sellando el 5-1 y una racha que ya obliga a mirarlas con otros ojos.

El medio campo de las Cats dominó a placer. Nina Morrison acumuló 30 disposiciones, Mikayla Bowen aportó 29 y Georgie Prespakis sumó 12 despejes, imponiendo su presencia en cada pelota dividida. En ataque, Chloe Scheer terminó con cuatro goles y Moloney con tres, completando una tarde redonda.

Collingwood sigue sin conocer la victoria (0-6), pero al menos encontró un rayo de luz entre las sombras. Olivia Lewis, ex jugadora de Super Netball con Melbourne Mavericks, marcó un gol en su debut en la AFLW jugando de half-forward. Fue una incorporación de última hora, llamada el sábado por la mañana ante la baja por enfermedad de Bri Davey. Y respondió.

Geelong escala, se afianza y juega con confianza. Collingwood busca todavía su primer triunfo. La temporada entra en una fase decisiva: los márgenes se achican, las rachas pesan y cada semana se parece un poco más a una eliminatoria. ¿Quién va a sostener este ritmo hasta el final?