Messi preocupa a Argentina a tres semanas del Mundial
La lluvia caía pesada sobre Miami cuando el aire del estadio se cortó de golpe. En el minuto 73, Lionel Messi se llevó la mano a la parte posterior de la pierna izquierda y pidió el cambio. Silencio, preocupación y un único pensamiento compartido: el Mundial.
Inter Miami goleaba 6-4 a Philadelphia Union en un partido loco de Major League Soccer, pero el marcador dejó de importar en el instante en que el argentino miró al banquillo y señaló que no podía seguir. Tres semanas lo separan del debut de Argentina en la Copa del Mundo 2026. Tres semanas y una pierna que ahora todo un país va a mirar de reojo.
Messi, de 38 años, abandonó el campo caminando, sin cojear, rumbo al túnel y al vestuario. Sin gesto de dolor extremo, sin dramatismo visible, pero con la precaución de quien conoce su cuerpo mejor que nadie y sabe cuándo no conviene forzar. El gesto de llevarse la mano a la parte posterior del muslo izquierdo, en cambio, no pasó inadvertido.
Precaución bajo la lluvia
Guillermo Hoyos, entrenador de Inter Miami, fue claro tras el encuentro: decisión preventiva en una noche traicionera. Césped pesado, lluvia constante, piernas cargadas.
“Hasta donde sé, todavía no tenemos un informe médico, pero realmente estaba fatigado”, explicó el técnico. “Estaba cansado; el campo estaba pesado y, ante la duda, lo normal es no correr riesgos”.
No hubo parte oficial inmediato, no hubo diagnóstico público. Solo el mensaje de prudencia de un entrenador que sabe que Messi está a punto de cambiar de camiseta y de escenario: del rosa de Miami al albiceleste de una selección que defenderá su corona mundial.
Último baile en la MLS antes de la cita grande
El duelo ante Philadelphia Union era el último partido de Messi en la MLS antes de sumarse a la concentración de Argentina. Inter Miami despidió a su estrella con un festival de goles; él se marchó antes del final, con la mente de todos ya en el 16 de junio.
Ese día, en su estreno en el Grupo J, Argentina comenzará la defensa del título frente a Argelia. Será el primer paso de una campaña que puede llevar a Messi a una marca histórica: su sexta participación en una fase final de la Copa del Mundo, igualando el récord absoluto.
La Albiceleste anunciará su lista para 2026 esta misma semana. Nadie duda de que el nombre de Messi estará ahí, pero cada pequeño aviso físico se amplifica cuando se trata del futbolista que cambió la historia reciente de su país.
Recuerdo de 2022 y un cuerpo que aún responde
No es la primera vez que el calendario pone a prueba al capitán argentino a las puertas de un Mundial. En noviembre de 2022, una inflamación en el tendón de Aquiles durante su etapa en Paris Saint-Germain encendió las alarmas. Parecía un obstáculo serio. Terminó siendo una anécdota en el relato de Qatar: Messi jugó todos los minutos del torneo y condujo a Argentina a su tercera estrella.
Ese precedente pesa ahora. Calma a los más nerviosos, pero no elimina el temor. El tiempo de recuperación, el tipo de molestia, la ausencia de un diagnóstico público inmediato… cada detalle se mide con lupa en un entorno donde cualquier matiz físico del capitán se convierte en tema nacional.
Messi llega a este Mundial como campeón vigente, Balón de Oro en ocho ocasiones y líder de una generación que ya tocó el cielo. Lo hace también con 38 años y un kilometraje que obliga a administrar esfuerzos. Por eso una noche lluviosa en Miami, con el partido resuelto y el césped pesado, no era el escenario para tentar al destino.
La pelota ahora pasa a los médicos, al cuerpo técnico de Argentina y, sobre todo, al propio Messi. El mundo del fútbol contiene la respiración. Porque el torneo que se acerca no es solo otro Mundial. Es, quizá, la última gran cita de una leyenda que todavía no ha dicho su última palabra.






