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Michael O’Neill se queda como seleccionador de Irlanda del Norte

El suspiro de alivio que recorre la Irish Football Association y buena parte de la afición de Irlanda del Norte tiene nombre y apellido: Michael O’Neill se queda. El seleccionador ha rechazado la opción de continuar en Blackburn Rovers a largo plazo y ha elegido seguir al frente del proyecto internacional que él mismo ha reactivado.

El club de Championship quería retenerlo tras salvarse del descenso bajo su mando interino. No era un simple gesto de cortesía: O’Neill llegó a Ewood Park en una situación límite y dejó al equipo a salvo, lo bastante como para que en Blackburn le pusieran sobre la mesa un compromiso más amplio. Pero el técnico ha mirado más lejos. Ha mirado a 2028.

El horizonte de 2028 y una generación en marcha

Con la Eurocopa 2028 repartida entre Gran Bretaña y la República de Irlanda, el objetivo se dibuja solo: volver a un gran torneo. O’Neill ya sabe lo que es llevar a Irlanda del Norte a una cita mayor, aquella Euro 2016 en Francia que cambió el techo mental del país. Ahora, con un bloque joven y hambriento, el reto es repetir la gesta… y superarla.

Su continuidad le da forma y tiempo a una selección que ha rejuvenecido el vestuario y el ambiente. La irrupción de jugadores como Conor Bradley, Trai Hume, Dan Ballard o Shea Charles ha inyectado energía y ambición, pero también exige estabilidad en el banquillo. Justo lo que se habría puesto en riesgo con un cambio de seleccionador en pleno proceso de maduración.

Stephen Craigan, 54 veces internacional y hoy analista habitual de los partidos del combinado norirlandés, lo ve con claridad. Para él, la decisión de O’Neill es una bendición para un grupo aún en fase de crecimiento.

“Estoy encantado de que se quede. El progreso del grupo joven en los últimos dos o tres años ha sido una gozada de ver”, ha explicado a BBC Sport NI. Craigan subraya que este equipo todavía tiene “mucho potencial” y “mucha capacidad de crecimiento”, y que un relevo en el banquillo a estas alturas habría podido romper el ritmo, la fluidez y la cohesión ganados con esfuerzo en las últimas temporadas.

En lo inmediato, interpreta su decisión como un compromiso directo con estos futbolistas: un mensaje claro de que el seleccionador apuesta por ellos para los amistosos de verano y para la Nations League, que arrancará en septiembre y octubre.

Confianza, contrato y tentaciones de club

La decisión de O’Neill no borra lo que ha hecho en Blackburn. Al contrario: lo pone más en el escaparate. Craigan no duda de que otros clubes volverán a llamar a su puerta tras su impacto en lo que parecía “una causa perdida” en Ewood Park. Y ahí entra en juego la IFA.

El excentral cree que la asociación debe blindarse mejor. Si otro club vuelve a intentar llevárselo, el contrato actual, con su cláusula de salida, deja abierta la puerta. Para Craigan, una eventual ampliación debería ser mucho más firme en lo que respecta al fútbol de clubes: nada de cesiones temporales, nada de “ayudar” a entidades en apuros. O ruptura total con la selección o continuidad sin matices.

Su propuesta es clara: compromiso renovado por las dos partes. O’Neill, asumiendo que su futuro está en los banquillos internacionales. La IFA, ofreciéndole al menos tres años más allá de los dos que ya le quedan de contrato, con condiciones que protejan a la federación “para cualquier eventualidad”.

Si el seleccionador recibe los términos que desea, Craigan no ve motivo para que no firme. Y en el vestuario, el efecto ya se nota: los jugadores saben que su entrenador cree en ellos y en lo que pueden ofrecer “en los próximos años”. Esa convicción, insiste, es un impulso de confianza difícil de medir, pero decisivo.

Una generación que acumula minutos… y objetivos

En el césped, la evolución es visible. Craigan destaca que los futbolistas hablan siempre “muy bien” de O’Neill, de su metodología y de cómo les ha hecho crecer individualmente, incluso en aspectos tan específicos como la estructura táctica. No son palabras vacías: se traducen en pasos adelante.

El plan estaba trazado: 2028 como gran meta para este grupo, pero con hitos intermedios. El ascenso a la Nations League B se marcó en rojo y se cumplió. Con él llegó, además, el premio añadido de una plaza de repesca mundialista. Más experiencia, más partidos de peso, más internacionalidades acumuladas. Justo lo que necesitaba una camada joven para curtirse.

Ahora se asoman nuevos exámenes. En junio, Irlanda del Norte se medirá a Guinea en Cádiz y a Francia en Lille en dos amistosos que pondrán a prueba la solidez del proyecto. En otoño llegará la Nations League, con un grupo exigente frente a Georgia, Hungría y Ucrania. Todo ello con un objetivo que sobrevuela cualquier calendario: volver a una Eurocopa.

El siguiente paso: un gran torneo o nada

La prioridad es inequívoca: clasificarse para el próximo Campeonato de Europa. Craigan lo resume con una hoja de ruta sencilla. El “siguiente paso” es alcanzar de nuevo un gran torneo, y contar con un seleccionador que ya ha recorrido ese camino da a la plantilla “mucha esperanza”.

Quedan ajustes. En la zona alta del campo, sobre todo. Falta creatividad, falta encontrar ese goleador que marque la diferencia en las noches cerradas. Pero el exdefensa ve un bloque sólido, un equipo que se reconoce a sí mismo. Y cree que tener a O’Neill al frente en este tramo, con dos partidos internacionales en verano y una campaña completa de Nations League por delante, multiplica la sensación de seguridad.

También evita un escenario incómodo. Sin O’Neill, con un técnico interino para los encuentros de junio, el ambiente habría sido muy distinto. Jugadores tentados de ausentarse, una convocatoria descafeinada, una selección en pausa. “Habría quedado un poco desordenado”, admite Craigan.

No será así. El seleccionador ha tomado partido. Ha elegido el camino largo, el de la selección, el de un grupo que todavía no ha tocado techo. Ahora la pelota está en el tejado de la IFA: ¿convertirá esta decisión en un compromiso duradero o se arriesgará a ver cómo otro club llama a la puerta justo cuando Irlanda del Norte empieza a parecer de nuevo un equipo de grandes citas?