Mika Baur llega al Celtic con la mirada en la Champions League
El nuevo centrocampista de Celtic, Mika Baur, no ha cruzado la frontera desde Alemania para esconderse en el banquillo. Llega con hambre de escaparate europeo y con la vista clavada en las luces de la Champions League.
Tras completar por fin su traspaso desde el Paderborn alemán, el jugador de 22 años ya está disponible para el play-off de la próxima semana ante el conjunto austríaco LASK. El papeleo se hizo esperar, pero el propio Baur reconoce que la espera mereció la pena.
“Creo que es el mejor siguiente paso”, explicó al hablar de su decisión de fichar por Celtic. No lo vende como un simple cambio de club. Lo ve como un salto de escenario.
Para Baur, el atractivo es evidente: un club gigante, un estadio lleno, una liga en la que se juega para mandar y no para sobrevivir. “Es un gran club, es un club grande. Juegas delante de una gran afición, estás dominando la liga”, subraya, dibujando el tipo de contexto competitivo que buscaba.
Pero el verdadero imán tiene nombre propio: noches europeas. Partidos a todo o nada, himno sonando, foco mundial. “Tienes los partidos internacionales, los encuentros de Champions League por la noche en el gran escenario. Quiero mostrarle a la gente y también a mí mismo que estoy listo para eso”, apunta. No duda ni un segundo antes de rematar: “Así que sí, creo que es el movimiento correcto”.
Un posible debut inmediato
Antes de saborear la Champions, Baur podría estrenarse este mismo fin de semana. El centrocampista entra en los planes para el duelo de la Copa de la Liga del sábado frente a Dundee United, una primera oportunidad para que la grada vea de cerca qué tipo de futbolista acaba de llegar.
El propio jugador se encarga de presentarse. Sin rodeos. “Soy muy bueno con el balón”, afirma. No lo dice con arrogancia, sino como una declaración de intenciones: quiere ser protagonista, no un peón más en la medular.
Baur asegura que el último año le ha cambiado el perfil. No solo vive del toque. “Creo que desarrollé mi juego sin balón la temporada pasada. Así que corro mucho, lucho…”, detalla. La frase define a un centrocampista dispuesto a ensuciarse las manos cuando toque.
Pero su brújula futbolística sigue apuntando al mismo sitio: la creación. “Quiero ser un playmaker, quiero el balón en los pies”, insiste. Esa es la versión de sí mismo que quiere imponer en Celtic Park, la del jugador que marca el ritmo y pide la pelota en los momentos calientes.
Los técnicos del club escocés le han dejado claro qué esperan de él. Y Baur lo asume como un compromiso personal con la grada. “Eso es lo que ellos esperan de mí y eso es también lo que vosotros podéis esperar: que dé lo mejor de mí y deje mi corazón en el campo cada vez”.
Entre la Copa de la Liga, la lucha doméstica y un play-off de Champions a la vuelta de la esquina, el escenario no puede ser más exigente. Justo como lo quería Mika Baur.






