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Mohamed Touré ausente en entrenamiento de los Socceroos antes de Türkiye

En Alameda saltó una alarma. Y no fue por un gol.

En el césped del complejo de Oakland Roots and Soul, a las afueras de Oakland, los Socceroos completaban su penúltima sesión abierta antes de debutar en el Grupo D ante Türkiye. Pelotas, indicaciones de Tony Popovic, ritmo alto. Todo normal. Salvo por un detalle imposible de pasar por alto: no estaba Mohamed Touré.

Un ausente que pesa demasiado

Durante los 15 minutos habilitados para la prensa, los 26 convocados del técnico australiano se movieron en los ejercicios previstos. Todos, menos el delantero de Norwich City, llamado a ser la referencia ofensiva del equipo en el torneo.

La ausencia se hizo aún más extraña porque Touré había llegado al recinto con el resto del plantel y posado para la foto de equipo previa al entrenamiento. Después, desapareció del campo. Sin explicación pública.

Al terminar la parte abierta, las preguntas cayeron de inmediato sobre los jugadores. Jordan Bos, todavía con el pulso de la sesión en las piernas, reconoció que ni dentro sabían exactamente qué había ocurrido.

«No, en realidad no lo sé», admitió el lateral. «Fue durante el entrenamiento cuando noté que no estaba ahí, así que no sé por qué no estaba».

La imagen es clara: los futbolistas se entrenan, los fotógrafos recogen las últimas instantáneas, el partido ante Türkiye se acerca… y el nueve titular se esfuma del césped.

Silencio sobre el motivo, promesa de regreso

Antes de que Milos Degenek se presentara ante los medios, un portavoz de los Socceroos intentó calmar el ruido. Confirmó que se espera que Touré vuelva a los entrenamientos el jueves, pero no ofreció ni un solo detalle sobre el motivo de su ausencia.

Nada de molestias específicas, nada de enfermedad, nada de decisión técnica. Sólo la promesa de que el delantero estará de nuevo “en la pista” al día siguiente. El hermetismo, inevitablemente, alimenta las dudas a sólo unos días del estreno.

Con Türkiye en el horizonte inmediato, cualquier matiz cuenta. Y cuando el jugador en cuestión es el hombre destinado a liderar el ataque, la preocupación se multiplica.

Bos no dejó lugar a dudas sobre el peso de su compañero: «Es un gran activo para nosotros, lo está haciendo realmente bien, y en su nuevo club está marcando goles. Su potencia, todo lo que tiene, es fantástico».

Un plan de ataque en el aire

La posible baja de Touré, aunque sea temporal, sacude el tablero de Popovic. Si el atacante de Norwich City no llega a tiempo para el sábado, Australia se quedaría con una sola referencia natural en punta: Tete Yengi.

El delantero de 25 años apenas se estrenó como internacional hace unos días, en el 1-1 ante Suiza en San Diego. Su carta de presentación, eso sí, fue potente: firmó el empate en el minuto 56. Un gol que mostró instinto, presencia y algo de desparpajo. Pero también recordó que está dando sus primeros pasos a este nivel.

Detrás de Yengi, el abanico se vuelve más experimental. Nestory Irankunda, utilizado en banda frente a los suizos, ya ha sido probado por Popovic en posiciones más centradas. Su velocidad y capacidad para atacar espacios ofrecen un perfil distinto, menos de referencia fija y más de amenaza al espacio.

Y luego está Mathew Leckie. El veterano de Melbourne City, acostumbrado a moverse por todo el frente de ataque, es la pieza comodín que el seleccionador aprecia especialmente. Cuando anunció la lista, Popovic lo dejó claro: la “lujosa” versatilidad de Leckie permite colocarlo casi en cualquier lugar sin necesidad de largas adaptaciones. Le basta con ver un vídeo, entender los movimientos y ejecutarlos.

Con Touré entre algodones, esa frase cobra un peso nuevo.

Días de nervios antes de Türkiye

En el entorno de la selección, el mensaje oficial es de calma: Touré volverá el jueves, la preparación sigue su curso, no hay motivo para el pánico. Pero el fútbol internacional no espera, y el calendario tampoco.

Cada sesión cuenta. Cada automatismo entre el nueve y el resto del frente ofensivo puede marcar la diferencia en un estreno de torneo, más aún ante una Türkiye física, intensa y con talento en las dos áreas.

La realidad es sencilla y contundente: si el 22 años no está, Australia pierde a su hombre más preparado para cargar con el peso del gol desde el primer día. Y obliga a Popovic a decidir si acelera a Yengi, apuesta por la electricidad de Irankunda en el centro o vuelve a confiar en la experiencia camaleónica de Leckie.

El entrenamiento del jueves será a puerta cerrada. Sin cámaras, sin cronistas, sin ojos curiosos. Sólo el cuerpo técnico y los jugadores sabrán si Touré vuelve a pisar el césped con normalidad o si la preocupación se convierte en problema real.

El debut ante Türkiye ya no se mide sólo en días. Se mide en toques de balón de Mohamed Touré. ¿Serán suficientes para sostener el plan ofensivo de los Socceroos desde el primer minuto del torneo?