Neymar cierra su historia con Brasil: lágrimas y récords en el MetLife Stadium
Neymar cierra el ciclo con Brasil: lágrimas, récords y un adiós en el mismo escenario del debut
En New Jersey, donde todo comenzó hace más de una década, Neymar puso punto final a su historia con la selección de Brasil. No hizo falta un comunicado, ni un gran acto. Bastaron unas pocas palabras, ahogadas entre lágrimas, tras la derrota 2-1 ante Noruega en los octavos de final.
“Lo intenté, lo intenté. Ahora se acabó. Empecé aquí, terminé aquí”, dijo a TV Globo, visiblemente emocionado, todavía con el sudor del partido en la piel y el eco del último silbatazo flotando sobre el MetLife Stadium.
Del primer gol al último, en el mismo césped
El destino eligió el círculo perfecto. Neymar se estrenó con la camiseta de Brasil el 10 de abril de 2010, en un amistoso contra Estados Unidos, en este mismo MetLife Stadium. Aquella noche marcó en su debut y encendió una ilusión que acompañó a una generación entera de aficionados.
Catorce años después, en el mismo escenario, anotó el que puede ser su último gol con la selección: un penalti en el tiempo de descuento, el único tanto de Brasil ante Noruega. Un gesto técnico que ya se ha vuelto familiar, pero que esta vez llevaba un peso distinto. Sonó más a despedida que a remontada.
El máximo goleador de la historia de la ‘Seleção’
Si su adiós se confirma, Neymar se marcha como el máximo goleador de todos los tiempos con Brasil: 80 goles. Por detrás queda Pelé, con 77, la leyenda que durante décadas marcó el techo de cualquier futbolista brasileño.
Neymar también igualó otra marca del mito: cuatro participaciones en Copas del Mundo, un club de élite en el que hasta ahora Pelé era el único brasileño. El domingo, al saltar de nuevo al campo, se colocó a su lado en esa estadística que habla de talento, pero también de resistencia en la élite.
En número de partidos, solo Cafu lo supera. El histórico lateral derecho cerró su carrera con 142 apariciones con la selección. Neymar queda segundo en esa lista, con 130 encuentros. No es solo una cifra: son años de peso sobre los hombros, de ser la cara visible de un país que siempre exige ganar.
Un final marcado por las lesiones
El tramo final de su aventura con Brasil estuvo atravesado por el dolor físico. Su último gol con la selección antes de este Mundial databa de 2023, también el año en que se rompió el ligamento cruzado anterior. Una lesión grave que frenó su continuidad y condicionó su preparación.
En esta Copa del Mundo de 2026, ya llegaba entre algodones. Se perdió los dos primeros partidos de la fase de grupos por una lesión en la pantorrilla derecha. Reapareció a cuentagotas: 15 minutos ante Escocia el 24 de junio, entrando desde el banquillo, y otra vez suplente frente a Noruega, hasta que ingresó en el minuto 67.
Su impacto, aun así, se hizo notar. Buscó balones, pidió faltas, reclamó protagonismo. Encontró el gol desde los once metros en el añadido, pero no pudo evitar la eliminación. Cuando el árbitro señaló el final, el brillo del récord se mezcló con la sombra de la despedida.
“Empecé aquí, terminé aquí”
La frase de Neymar resume algo más que una anécdota geográfica. Habla de un ciclo completo. Del chico que irrumpió como fenómeno precoz al veterano de 34 años que se marcha con la sensación de haber cargado, durante años, con el peso de las expectativas de todo un país.
No hubo grandes gestos teatrales. Solo lágrimas, voz entrecortada y la certeza de que, al menos para él, la historia con Brasil ha llegado a su fin.
Brasil deberá aprender a vivir sin su máximo goleador histórico. La pregunta ya no es qué más podía darle Neymar a la selección, sino quién se atreverá ahora a ocupar ese vacío.






