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Nicolò Tresoldi bajo la mirada de Italia en San Siro

La Azzurra se sienta en la grada: Italia aprieta por Nicolò Tresoldi

En San Siro, esta noche, no solo se juega un Inter–Club Brugge de Champions League. En una de las butacas del Stadio Meazza se juega también un trozo de futuro de la selección italiana. Allí, según revela Tuttosport, un ojeador enviado por Roberto Mancini observará cada movimiento de Nicolò Tresoldi.

No es un partido cualquiera para el delantero de 22 años. Es un escaparate. Y no solo para los grandes clubes.

Un italiano formado en Alemania

Tresoldi nació en Italia, pero su historia futbolística se escribió lejos de casa. De niño se mudó con su familia a Hannover y creció dentro del sistema alemán. Pasó por todas las categorías inferiores de la selección, hasta convertirse en la referencia ofensiva de la Germany U21.

El próximo verano disputará con ese equipo la Eurocopa sub-21. De momento, su compromiso está ahí. Lo ha dejado claro tanto a la federación alemana como a la italiana.

Sobre el césped, las cifras le respaldan: seis goles en diez partidos esta temporada con Club Brugge. Un arranque que ha encendido las alarmas en media Europa… y, sobre todo, en Coverciano.

Mancini, Klopp y una decisión dividida

La batalla es silenciosa, pero intensa. Tresoldi ya ha hablado con las dos federaciones y con los dos nuevos seleccionadores: Roberto Mancini por Italia y Jürgen Klopp por Alemania. Dos gigantes del banquillo que se disputan a un delantero que, hoy por hoy, se define dividido.

“Dijo que en este momento no puede decidir porque dio su palabra al seleccionador sub-21 de que jugaría con Alemania el Europeo de junio”, explicó Mancini a finales de septiembre. Nada de medias tintas: primero el compromiso adquirido, después el gran salto.

El propio técnico italiano desveló otra frase que resume el conflicto interno del delantero: “Dijo que se siente 50 por ciento italiano y 50 por ciento alemán. Esperemos que para junio se sienta 51 por ciento italiano y 49 por ciento alemán”.

La sonrisa irónica de Mancini encubre una realidad muy seria: Italia no quiere dejar escapar a otro talento formado fuera de sus fronteras.

El precedente Romano

En la FIGC se aferran a un ejemplo reciente. Alessandro Romano, hoy centrocampista de Cagliari, jugó con Suiza en categoría sub-21. Parecía encaminado a vestir de rojo de por vida. Hasta que llegó la llamada de Mancini.

El resultado ya es conocido: Romano cambió de federación y debutó con la selección absoluta italiana en el último parón internacional. Un golpe de autoridad silencioso, pero contundente, en el tablero europeo de los elegibles.

Ese precedente alimenta el optimismo en el entorno de la Azzurra. Ya han demostrado que saben convencer, que pueden construir un proyecto atractivo para quienes dudan entre dos camisetas.

Una noche para ser observado

En este contexto, el duelo de Champions en Milán adquiere otra dimensión. Cada control, cada desmarque, cada remate de Tresoldi será analizado al detalle por el enviado de Mancini. No solo se trata de valorar su nivel. Se trata de imaginarlo con la camiseta azul, encajado en un plan de juego, en un ciclo que Italia quiere rejuvenecer sin renunciar a la competitividad inmediata.

Tresoldi, mientras tanto, juega. Marca, asiste, se mueve. Y sabe que lo miran. Lo vigila Alemania, lo persigue Italia, lo escrutan los clubes. Su presente está en Club Brugge; su futuro, abierto en canal.

La próxima gran decisión no se tomará esta noche en el Meazza. Pero puede que aquí empiece a inclinarse la balanza: ¿rumbo a la Mannschaft o a la Azzurra? Italia, al menos, ya ha dejado claro que no piensa rendirse.