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Noni Madueke bajo la lupa tras error en amistoso

La goleada terminó por maquillar el susto, pero el foco no estuvo en el marcador. Estuvo en Noni Madueke. En su error. Y en su reacción.

El partido se resolvió con autoridad gracias a los tantos de Anthony Gordon y Ollie Watkins, que cerraron una victoria cómoda y sin sobresaltos en el tramo final. Sin embargo, mientras el equipo pisaba el acelerador, las redes sociales encendían otro tipo de debate: qué hace Madueke en esta convocatoria y qué dice de él la forma en la que se tomó su fallo más claro del primer tiempo.

En X, la sentencia fue inmediata.

@cooksbits escribió: «Hopefully that’s the last we see of him this World Cup. Does ANYONE think he should be there?». El mensaje, duro y directo, marcó el tono de una noche en la que el extremo quedó bajo la lupa.

No fue el único.

@marklamb2002 añadió: «Laughing and smiling about it send him back and get foden here such a washed player». La crítica no iba solo al error, sino a la imagen posterior: risas, gestos distendidos, una actitud que muchos interpretaron como falta de tensión competitiva a las puertas de un gran torneo.

Otro usuario, @click00001, apuntó a la raíz de la polémica: su presencia en la lista. «The only reason why he’s in that squad is because he’s part of a premier league winning team. He contributed about 1 goal and 2 assists btw. I’d take out of form Palmer or Bowen over him without thinking twice». El argumento es claro: sus números no impresionan, su hueco en la selección se discute y el margen de error, en este contexto, se reduce al mínimo.

Madueke, consciente de que la jugada le perseguiría más allá del pitido final, dio la cara. Sin rodeos, reconoció lo evidente: «I should have scored one. We definitely had a few chances, Morgz [Morgan Rogers] I think. But it will come. Better to miss them now than when the tournament starts». El extremo asumió la responsabilidad y trató de girar el relato hacia el futuro inmediato, hacia lo que realmente importa: cuando la pelota ya no permita ensayos.

Fue todavía más específico al analizar la acción: «I should’ve probably gone with my right foot. Obviously, it was happening quick. I should’ve scored it, but when the tournament comes, I will score them». Un fallo técnico, una decisión en fracciones de segundo, un remate que eligió la pierna equivocada. Y una promesa: cuando arranque el torneo, esas ocasiones no se escaparán.

Entre la confianza del jugador y la dureza del juicio popular se abre ahora un espacio incómodo. El amistoso sirvió para ajustar mecanismos y sumar goles, pero también para encender una pregunta que no se apagará con facilidad: en un equipo que aspira a todo, ¿cuánto tiempo de crédito tiene un futbolista que ya entra al torneo con el veredicto de las redes en contra?