Odegaard brilla como capitán en la Community Shield ante el City
Martin Odegaard necesitaba una tarde así. Arsenal también. En Cardiff, en una Community Shield que terminó en un contundente 3-0 ante Manchester City, el noruego se adueñó del partido, del balón y del relato. Fue elegido mejor jugador del encuentro y, más que un título, dejó una sensación clara: el cerebro del equipo está de vuelta.
La temporada pasada dejó una cicatriz. Arsenal levantó la Premier League por primera vez en 22 años, pero su gran creador vivió el curso más frustrante desde que llegó al club en 2021-22 procedente de Real Madrid. Problemas de rodilla y de hombro le cortaron el ritmo, le borraron de demasiadas citas importantes y le dejaron números discretos: solo 16 titularidades en liga, un gol y siete asistencias, sus peores registros como gunner.
El contraste con lo visto el domingo fue brutal.
Un tercer gol que resume el partido
Con el encuentro ya inclinado, Odegaard firmó la jugada que quedará en los resúmenes de agosto. Llegada al área, pausa, lectura perfecta… y un amague que dejó a Gianluigi Donnarumma tirado en el césped, vencido antes incluso del disparo. El 3-0 fue tanto un marcador como una declaración de intenciones.
No fue solo el gol. Fue la manera de mandar. Entre todos los jugadores de Arsenal sobre el césped, nadie completó más pases que él: 55 de 58. No perdió un solo regate (3 de 3) y fue también quien más veces recuperó la posesión, nueve en total. Influyó en todas las zonas, en todos los ritmos.
Las dudas de la campaña anterior, incluidas las voces de exjugadores que cuestionaban si debía seguir siendo capitán, se toparon con una respuesta contundente.
El nuevo ecosistema del centro del campo
El contexto alrededor de Odegaard también ha cambiado. Mikel Arteta ha decidido reforzar aún más su zona favorita: el centro del campo. Tras conquistar la Premier, el técnico español dio otro golpe en el mercado con la llegada de Bruno Guimarães por 75 millones de libras.
El propio Mikel Merino, uno de los muchos centrocampistas de la plantilla, definió el abanico de opciones de Arsenal en esa zona como “probablemente el mejor del fútbol”. Viendo la lista, cuesta llevarle la contraria: Odegaard, Guimarães, Myles Lewis-Skelly, Martin Zubimendi, Declan Rice, Eberechi Eze y el propio Merino.
La competencia es feroz. Y quizá eso sea precisamente lo que necesitaba el capitán.
Ante el City, la conexión entre Odegaard y Guimarães apareció de inmediato en su primera titularidad juntos. El brasileño dejó muy buenas sensaciones en sus 45 minutos, y el noruego pareció disfrutar de tener a su lado a un socio con capacidad para acelerar, morder y liberar espacios.
“Hay veces que simplemente entras en ese estado de flujo. Tienes que encontrarlo en el campo”, explicó Odegaard tras el partido. “Todos estuvimos fluyendo bastante bien ahí fuera. Intentaré mantener ese nivel y seguir”.
De la frustración al impulso
El cambio no nace solo de un buen verano. Odegaard terminó la pasada temporada ya recuperado físicamente y trasladó ese impulso al Mundial con Noruega, donde jugó cinco de los seis partidos de su selección y repartió cuatro asistencias. Volvió a sentirse importante. Volvió a sentirse él.
“El año pasado fue una lucha muy grande, con muchos momentos difíciles. Perderme tantos partidos por lesión fue realmente frustrante”, admitió el domingo. “Es lo peor para un futbolista, no poder estar en el campo. Tuve bastantes lesiones raras y mala suerte”.
Esa rabia acumulada ha mutado en combustible.
“Fue bueno para mí acabar la temporada con un título, aquí, y luego un buen Mundial. Después tuve mi descanso y ahora me siento bien, listo para empezar otra vez. He trabajado para usar todo eso como motivación para este año, para volver más fuerte y utilizar todas esas experiencias de forma positiva”.
Arteta, convencido de que hay “otro Martin” por ver
Arteta sabe mejor que nadie cuánto condicionó la campaña anterior la ausencia de continuidad de su capitán. “Se perdió cinco o seis meses por diferentes cosas y fue extremadamente difícil para él coger impulso”, recordó el técnico.
Por eso, su mensaje suena casi a advertencia para el resto de la liga: “Estoy seguro de que este año, si conseguimos mantenerle en forma, disponible y con los jugadores adecuados a su alrededor, vamos a ver a un Martin muy diferente. Y desde el primer día que se incorporó a la pretemporada he sentido que tiene algo más en el estómago que quiere demostrar y mostrar, porque el equipo también lo necesita”.
La frase lo resume todo: Odegaard juega con hambre. Y Arsenal lo nota.
¿Un “nuevo fichaje” en el corazón del campeón?
Cuando Arteta inició la reconstrucción del club, el noruego fue una de las piezas clave para cambiar la identidad del equipo. Su pausa, su visión y su capacidad para dictar el ritmo convirtieron al Arsenal en un aspirante serio. La pasada temporada, el colectivo dio el salto definitivo sin tener siempre a su faro al máximo nivel.
Ahora, el escenario se invierte: el campeón de liga suma a Bruno Guimarães, ve crecer a talentos como Lewis-Skelly y Eze, consolida a Rice y Zubimendi… y recupera, por fin sano y encendido, a su director de orquesta.
Si mantiene este nivel físico y mental, la pregunta es inevitable: ¿sentirá Arteta que acaba de estrenar un fichaje nuevo… que en realidad llevaba años en casa?






