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Oriali advierte sobre el difícil momento del fútbol italiano

La selección de Italia vuelve a juntarse en Coverciano y lo hace con dos regresos de peso: Roberto Mancini en el banquillo y Gabriele Oriali como team manager. El escenario, sin embargo, dista mucho del entusiasmo de otras épocas.

Los Azzurri se preparan para una serie de partidos de Nations League que no concede margen para la distracción: debut ante Bélgica este viernes, visita a Turkiye el 28 de septiembre y duelo frente a Francia el 2 de octubre. Después, el calendario aprieta aún más: el combinado de Vincenzo Montella llegará a Italia el 5 de octubre, y el grupo se cerrará con Francia el 12 de noviembre y de nuevo Bélgica el 15.

En plena concentración, Oriali no maquilló la realidad en declaraciones a Rai 2.

“Ciertamente no es el mejor momento para el fútbol italiano, sabemos que nos dirigimos hacia un periodo difícil”, advirtió con crudeza.

El mensaje no iba solo hacia fuera. También, y sobre todo, hacia dentro. “Los chicos tienen que darse cuenta de eso también. Lo importante es que todos entiendan el momento, lo compartan, asuman una responsabilidad colectiva, respeto y un poco de disciplina, que nunca viene mal”.

Para Oriali, la salida pasa por algo tan viejo como el propio juego: el grupo. “Es encontrando ese espíritu de equipo, esa unión de grupo, como podremos luego lograr resultados”.

El contraste con Mazzola y la herida abierta en Turín

Mientras en Coverciano se habla de cohesión, en el resto del país la sensación es la contraria. La imagen que dejaron los ultras de la Juventus durante el minuto de silencio en memoria de Sandro Mazzola abrió una brecha aún más profunda. Se giraron de espaldas al campo. Un gesto frío, calculado, que ha indignado a buena parte del fútbol italiano.

Para Oriali, la escena duele también en lo personal. El excentrocampista del Inter evocó sus primeros días en la Pinetina. “Recuerdo los primeros entrenamientos allí, Mazzola fue uno de los que me recibió con los brazos abiertos”, rememoró. Hubo un detalle que se le quedó grabado. “Un día, después del entrenamiento, me llevó a casa en coche. La gente no se lo podía creer cuando lo veía. Solo tengo buenos recuerdos de él como compañero y como persona, sin olvidar que también fue un gran dirigente que trajo a Ronaldo a la Serie A”.

Por eso el desprecio de una parte de la grada bianconera le resulta intolerable. “Los ultras dándose la vuelta fue una imagen fea. Espero que puedan identificar a esas personas y dejarlas fuera del estadio, es vergonzoso”, sentenció. Y dejó una reflexión que trasciende rivalidades: “Hay campeones que van más allá de la camiseta que visten, y esto fue simplemente un gesto deplorable”.

Italia se rearma entre autocrítica, memoria y tensión ambiental. Mancini y Oriali regresan para reconstruir un vestuario que necesitará algo más que pizarras y esquemas: necesitará exactamente eso que faltó en Turín cuando sonó el nombre de Sandro Mazzola.